Mostrando entradas con la etiqueta Justicia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Justicia. Mostrar todas las entradas

viernes, 1 de abril de 2011

La causa Malvinas y el libro de la Subsecretaría, en un enfoque internacional

Este documento data del 2008, pero sigue tan vigente como entonces

La prestigiosa publicación mensual "Le Monde Diplomatique" en su número de febrero dedicó título en primera plana y un informe de tres páginas a la situación actual de los ex combatientes de Malvinas, en el que su autor -Edgardo Esteban- repasa con meridiana claridad los términos en los que actuó a nivel ejecutivo y judicial la Subsecretaría de Derechos Humanos de la Provincia de Corrientes para reparar los daños producidos por el paso del tiempo y las consecuencias de la guerra. Asimismo, se destaca en el artículo la publicación de "Memoria, Verdad, Justicia y Soberanía. Corrientes en Malvinas", el libro autoría del titular de esta oficina del Estado, Pablo Vassel.
"Le Monde Diplomatique" es una publicación internacional que se traduce a 24 idiomas y consta de 62 ediciones: 31 en Internet y 31 impresas. Este mes se dedicó en extenso de observar la situación de los malvineros, con un título en la portada, "Malvinas: el olvido de los ex combatientes".
En el informe se detallan las acciones desarrolladas por la Subsecretaría de Derechos Humanos de Corrientes en forma conjunta con los ex combatientes de la provincia, a fin de poner en práctica la memoria, la verdad, la justicia y la soberanía. La convicción quedó expresa en las prestaciones judiciales patrocinadas por esta oficina del Estado para esclarecer los delitos de lesa humanidad cometidos por los cuadros militares contra los ex conscriptos en las islas.
Asimismo, se dedican largos párrafos a la presentación en distintas ciudades del país del libro "Memoria, Verdad, Justicia y Soberanía. Corrientes en Malvinas", que contiene los testimonios de los soldados que fueron víctimas de las diferentes prácticas del terrorismo de estado en la conflagración bélica.
A continuación se transcribe íntegramente el artículo, firmado por el autor del libro "Iluminados por el fuego", Edgardo Esteban.

LE MONDE Diplomatique Febrero 2008.

ilustracion, gracias a DBV, http://www.deboedovengo.com/2009/detalle_noticia_home.php?id_noticia=2854



Malvinas: una herida abierta. Encubrimiento de una gran vergüenza nacionalAutor: Edgardo Esteban*
La guerra de Malvinas es una parte de la historia reciente argentina de la que poco se habla. Los datos y testimonios reunidos a lo largo de un cuarto de siglo han logrado quebrar el silencio oficial y poner al descubierto un hecho espeluznante: durante la guerra los soldados argentinos no sólo tuvieron que combatir al enemigo, sino al hambre, el frío y la inaudita incompetencia, cobardía y crueldad de sus propios jefes militares. Lo que vino después, el regreso, la posguerra, estuvo determinado por la indiferencia de una sociedad traumada por su irreflexivo apoyo a la dictadura y el silencio y el olvido impuesto por los militares. Volver fue el comienzo de un doloroso camino para una gran cantidad de soldados sacudidos por el horror vivido y por el porvenir, que ya no sería el mismo.
De alguna forma se combatió a los excombatientes, dándoles la espalda, obligándolos a la marginación, sepultándolos en el olvido, la indiferencia. Resultado: a la fecha los ex combatientes suicidados llegan 400, mucho más que los 267 muertos en combate. Los que aún viven padecen distintas afecciones, de graves consecuencias, englobadas en la denominación"Trastorno de Estrés Postraumático"...
La indiferencia social posterior al conflicto contrastó con el fervor patriótico que el 2 de abril de 1982 generó el anuncio de la "recuperación" de las Islas Malvinas, en boca del dictador Leopoldo Galtieri. La Plaza de Mayo de Buenos Aires, teñida de color celeste y blanco, se colmó de miles de ciudadanos, entre ellos muchos reconocidos dirigentes políticos y sindicales. Aclamaban a Galtieri, quien decía: "si quieren venir que vengan, les presentaremos batalla".
Al final de la guerra, el 14 de junio, todo cambió de golpe. Tras la derrota, esa misma gente trató de incendiar la casa de gobierno, echó a Galtieri del poder y no quiso volver a hablar de Malvinas. El final del conflicto cerró el capítulo de la dictadura y fue un factor decisivo para la reinstauración de la democracia, pero en cuanto a la guerra, la sociedad no se hizo cargo de sus responsabilidades.
Las autoridades y la sociedad se comportaban como si los soldados fuesen los responsables de la derrota. Hubo un acuerdo tácito para olvidar la guerra, esconder a los que regresaban y borrar de las mentes lo vivido. Para obtener la baja militar, los oficiales hicieron firmar a los soldados una declaración jurada, en la que nos comprometíamos a callar y por ende a olvidar. Hablar de la guerra, de lo ocurrido durante la guerra, fue lo primero que nos prohibieron. Así, el dolor, las humillaciones, la frustración, el desengaño, la furia, quedaron dentro de cada uno de nosotros hasta tornarse insoportables en muchos casos. Es que hablar, contar, era el primer, necesario paso para exorcizar nuestro infierno interior y empezar a curar las heridas. Pero no se podía, eran cuestiones de Estado. De modo que el regreso fue cruel, en silencio, a escondidas, como si fuésemos un grupo de cobardes. La bienvenida quedó para el hogar.
Asignaturas pendientes
Nadie discute hoy, ni ha discutido nunca, el justo reclamo argentino de soberanía que la República Argentina mantiene sobre las Islas desde 1833. Pero eso nada tiene que ver con el análisis descarnado de lo ocurrido en 1982. Durante mucho tiempo se ha preferido eludir la autocrítica de la derrota, de la que nadie quiso hacerse cargo. Galtieri y recientemente el almirante Jorge Anaya murieron sin haber hablado, sin enfrentar sus responsabilidades políticas y militares. Ninguna guerra es buena, pero ésta, por la improvisación e incompetencia, fue peor.
Al margen de los errores tácticos y estratégicos que definieron la suerte de la guerra, lo que aparece como inaudito son los injustificados malos tratos, las crueldades de algunos oficiales y suboficiales hacia sus soldados: por ejemplo, "estaqueos" (1) durante horas en la turba mojada, con temperaturas bajo cero. En su gran mayoría eran castigos por robar comida. Teníamos hambre, porque la imprevisión y la incompetencia eran tales, que a pesar de que "invadimos" unas islas semidesiertas, estábamos al lado de nuestras costas y permanecimos allí 30 días hasta que llegaron las tropas inglesas y empezaron los combates... ¡no había casi comida!.
El genocidio iniciado por los militares y sus apoyos civiles con el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, continuó de algún modo en Malvinas. La misma crueldad, la misma incompetencia, el mismo desprecio por la vida ajena, la misma cobardía. En Malvinas, los militares cometieron aberraciones progresivamente denunciadas por quienes las sufrieron en carne propia: tortura física y psicológica; traición. Con alguna otra excepción, sólo la valentía y capacidad técnica de los pilotos de la Fuerza Aérea quedan fuera de estas calificaciones.
La derrota fue tan dura para la Junta Militar, que se vio obligada a nombrar a una Comisión Investigadora. Un digno general de la Nación, Benjamín Rattenbach, elaboró en 1983 un informe (2), a pedido de la Comisión de Análisis y Evaluación Político Militar de las Responsabilidades del Conflicto del Atlántico Sur. El informe califica la Guerra de Malvinas como una "aventura irresponsable" (ver "El Informe..."). Señala que cada arma funcionaba por su cuenta, que carecían de preparación y que la conducción estuvo plagada de errores. Sobre esta base, el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas condenó a Galtieri a 12 años de reclusión con accesoria de destitución; al almirante Jorge Isaac Anaya a 14 años de reclusión con accesoria de destitución y al brigadier Basilio Arturo Lami Dozo a 8 años de reclusión. En cambio, quedaron absueltos, por prescripción de los delitos, los jefes militares Osvaldo Jorge García, Helmut Conrado Weber, Juan José Lombardo, Leopoldo Alfredo Suárez del Cerro, Mario Benjamín Menéndez y Omar Edgardo Parada. En 1988, al cabo de la revisión en segunda instancia civil y federal de la condena a Galtieri y demás responsables militares, un tribunal ratificó las condenas por los delitos cometidos unificándolas en 12 años solo para los tres máximos jefes militares. No hubo otros condenados por responsabilidades en la Guerra de Malvinas. Finalmente Galtieri, Anaya y Lami Dozo fueron indultados en 1990 por el presidente civil Carlos Saúl Menem.
Militares que cometieron violaciones de los derechos humanos como tortura, tortura seguida de muerte, (Art. 144 del Código Penal) y robos, homicidios y delitos conexos cometidos como miembros de una organización delictiva (dirigida por las juntas militares que gobernaron durante el llamado 'Proceso'), cobran pensión actualmente como ex combatientes de Malvinas. En algunos casos no se los juzgo o se los absolvió; en otros se los indultó o sus procesos se cerraron a causa de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida (3).
Entre los absueltos figuraba el entonces teniente de navío Alfredo Ignacio Astiz, miembro de los primeros comandos enviados a las islas Georgias del Sur, vecinas de las Malvinas y también bajo ocupación británica. Astiz se rindió con su tropa al enemigo sin efectuar la debida resistencia; fue capturado y remitido a Gran Bretaña. De regreso en el país y ya en democracia, fue juzgado en Argentina y condenado (en ausencia) en Francia por participar de secuestros y desapariciones durante la dictadura, entre ellos el de dos monjas francesas y de miembros de Madres de Plaza de Mayo. Otra de sus hazañas, realizada el 27 de enero de 1977 en la localidad de Palomar, cuando encabezaba un grupo de tareas que operaba en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), consistió en balear por la espalda a la adolescente sueca Dagmar Hagelin, cuando ésta corría asustada sin ofrecer resistencia. Estos actos de "valentía" en el servicio no los repitió Astiz en Malvinas: es conocido que ante el primer disparo del enemigo alzó la bandera de rendición y se entregó junto con su tropa.
El descarnado informe del general Rattenbach fue silenciado por sus camaradas, que no quisieron hacerse cargo del debate y sumir una autocrítica sobre lo ocurrido. Tampoco por los gobiernos civiles. Solo fue publicado en una edición del Centro de Soldados ex Combatientes de Malvinas de La Plata (CESIM). Como dice el escritor Osvaldo Bayer, autor del prólogo: "Malvinas es la única guerra del mundo donde murieron los soldados y se rindieron todos los generales, almirantes, brigadieres, coroneles, vicealmirantes, contraalmirantes, mayores, capitanes, sargentos, cabos primeros".(4)
Todos esos heroicos militares van muriendo en la cama, poco a poco, gozando de pensión completa. El cinismo continuó con la democracia, cuando se empezó a inaugurar monumentos a los "Héroes de Malvinas", mientras los ex soldados comenzaban a suicidarse. Los "héroes" en realidad fueron víctimas. Mientras oficiales y suboficiales siguieron cobrando sueldos, pensiones y retiros al margen de su responsabilidad en los hechos de la guerra (y en otros hechos, durante la represión dictatorial), los "soldaditos" en un primer tiempo tuvieron que salir a mendigar.
El día después
Las pensiones a los ex-combatientes de Malvinas sólo se establecieron en 1990, casi una década después de la guerra y gracias a la ley nacional 23.848, que beneficiaba a los ex soldados conscriptos, comenzaron a cobrar 150 pesos mensuales.
La difícil recuperación de las secuelas de la guerra y de la reinserción social, el "Trastorno de Estrés Postraumático" (TEP) afectó en diverso grado a todos los ex combatientes. El TEP es un estado depresivo crónico, propio de alguien que ha experimentado de forma directa la guerra. Genera una constante sensación de temor, angustia u horror y pesadillas, miedos, problemas de relación, irritabilidad, dificultades para conciliar el sueño, sobresalto, un elevado nivel de violencia e irritabilidad, inclinación por las adicciones, entre tantos síntomas.
Según datos estadísticos obtenidos en el 2004 por el Ministerio de salud de la provincia de Buenos Aires (5), un 77.9% de los ex combatientes sufre de trastornos de sueño. Un 10% reconoce haber padecido síntomas psicóticos tales como delirios, alucinaciones y manifestaciones paranoicas. Un 20% asegura sufrir algún tipo de fobia y un 60% se queja de trastornos de la memoria (olvido constante de nombres, fechas, situaciones, etc.). Un 32% declara padecer de ideas obsesivas ligadas a Malvinas y la relación de Malvinas con hechos posteriores. Un 28% de los ex combatientes encuestados tiene ideas recurrentes respecto al suicidio; un 10 % reconoce que ha realizado intentos de suicidio en una o más ocasiones. El 37% se reconoce violento; un 26% usa comúnmente armas de fuego.
Los estudios (6) ayudan a entender las particularidades de la población de ex combatientes: el 41% alcanzó la escolaridad primaria; el 60% no tiene resuelta en forma estable su situación laboral; el 36% padece discapacidad física y/o psíquica. Si bien el 99% cuenta con obra social, el 72% no concurre al médico y el 91% no recibe atención específicamente psiquiátrica y psicológica. El 88% nunca concurrió a un centro de salud. Entre el 25 y el 39% de los ex combatientes (varía según su zona de residencia), padece el TEPT.
Las formas más frecuentes de TEPT en estos ciudadanos son: trastornos depresivos severos con intentos de suicidio o idea suicida persistente; violencia familiar; bajo o nulo control de los impulsos; intoxicación por drogas o alcohol; abstinencias; episodios de descompensación psicótica, trastornos de ansiedad en sus distintas formas. La fantasía suicida, los intentos concretos de suicidio, o bien las conductas de autodestrucción y auto agresión se verifican en casi todos los casos de urgencia. Al margen del altísimo número de suicidios consumados, hay un número de casos de "suicidio encubierto" (sobredosis, accidentes, etc.), de los que no se tiene un registro claro.
En los últimos años la situación de los ex combatientes de Malvinas mejoró notablemente. Los Centros de de ex combatientes (organizaciones creadas por los propios soldados, unas 30 ONG en todo el país), han logrado acceder a la participación en la discusión de políticas públicas con el Estado, con objeto de revertir la situación. 26 años después de terminada la guerra, recién ahora se está realizando un relevamiento socio-sanitario nacional de los ex combatientes, para atender aquellos casos de alta vulnerabilidad, a cargo del INSSJP-PAMI, obra social que atiende a los ex combatieres y a su grupo familiar.
Con el incremento de las pensiones, la situación económica de los ex combatientes ha mejorado. A partir del 2004, el estado nacional otorga una pensión de 1.700 pesos, equivalente a tres jubilaciones mínimas y en muchos casos los estados provinciales también otorgan pensiones y coberturas en las obras sociales provinciales. A partir de enero de 2007, la provincia de Buenos Aires, que tiene el 50 % del padrón –unos 5.500 ex soldados-, otorga una pensión equivalente a tres salarios mínimos del estado provincial, unos 1.500 pesos. En la provincias de Corrientes, Chaco, Entre Ríos, Ushuaia, entre otras, la situación es similar.
También existen encuadres para el acceso al trabajo. En la provincia de Buenos Aires, los ex soldados tienen prioridad para ocupar cargos auxiliares (porteros) en la Dirección General de Escuelas, donde trabajan 1.000 ex combatientes. Así mismo, en el 2007 el ANSES (Administración Nacional de la Seguridad Social) reconoció un error en la liquidación de los haberes de las pensiones devengadas en años anteriores, estimado en 30.000pesos por ex combatiente.
Durante 10 años no hubo ningún tipo de asistencia ni ayuda, por lo que se reclama una ley de reconocimiento histórico por el periodo que abraca desde 1982 hasta 1990.
Los militares fueron a Malvinas cobrando salario y con cobertura social, en tanto que los conscriptos se encontraban cumpliendo con la Ley de servicio militar obligatorio, derogado en 1994.
El ahora
En el año 1992, una década después, escribí "Iluminados por el fuego" (7), libro que sin dudas contribuyó a abrir un debate sobre lo ocurrido en Malvinas. Hasta ese momento poco o nada se sabía sobre los suicidios y los traumas de posguerra entre los soldados, y la película (8) realizada luego por Tristán Bauer mostró la cotidianidad de la guerra; el hambre, las torturas a soldados por sus propios jefes. Desde entonces se multiplicaron las denuncias de los soldados sobre los malos tratos.
En 2007, tras un profundo trabajo de investigación y denuncia por parte del Subsecretario de Derechos Humanos de la Provincia de Corrientes, Pablo Andrés Vassel y la decisión colectiva de los ex combatientes (realizan congresos provinciales cada tres meses), se llevó a cabo una recopilación para el libro " Memoria, verdad, justicia y soberanía, Corrientes en Malvinas" (9), donde se denuncia la muerte de cuatro conscriptos –uno ametrallado; los otros por desnutrición y un enorme número de estaqueados. Vassel comenzó a recopilar estos testimonios en 2005, luego del preestreno en Corrientes de "Iluminados por el fuego", al que asistieron numerosos ex combatientes. Vassel narra que después de la proyección hubo un debate y que al comentar los vejámenes lo sorprendió que todos confirmaran las denuncias de la película, pero que al respecto ésta se había quedado corta. Así nació la idea de reunir las denuncias.
Poco tiempo después Vassel filmó y armó con ellas el cuerpo central de los casos. Los primeros testimonios fueron presentados en el 2007 al entonces presidente Néstor Kirchner, en su carácter de Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, y a la ministra de Defensa Nilda Garré. Posteriormente, el (FECHA), el documento fue presentado a la jueza Federal de Río Grande (Tierra del Fuego, jurisdicción de las Islas Malvinas), a cargo de la jueza federal Lilian Herraez.
El texto denuncia que algunos efectivos militares de carrera, oficiales y suboficiales, trataron a los soldados conscriptos de manera similar, o con los mismos criterios y métodos de terror, que había utilizado la dictadura militar ante el conjunto de la población. Simulacros de fusilamiento, torturas sistemáticas, vejámenes repetidos y desprecio absoluto por la vida. Varios soldados correntinos murieron de hambre, y ésto no fue una circunstancia inevitable de la guerra, sino consecuencia de un tratamiento humano indigno, ya que todos los testimonios hablan de que el personal de cuadro no sufría privaciones.
Por ejemplo, el ex combatiente Jorge Delgado recuerda: "El hambre que teníamos era una constante, porque estábamos muy mal alimentados; la carne y la verdura se repartían entre los oficiales y suboficiales". Marcos Ojeda agrega: "Al mes del combate el 90% del regimiento estaba con desnutrición, incluso mi compañía tuvo un deceso por esa causa. Yo siempre pesé 70 kilos y cuando terminó la guerra estaba en 52 kilos y medio". Mario Romero: "Nosotros estábamos a un kilómetro del puerto, y ahí pegado había un lugar donde los ingleses faenaban las ovejas y tiraban las vísceras. Los soldados iban y alzaban eso (...) buscaban cáscaras de papa, de naranja, y comían; juntaban y comían. Llegó un momento en que parecía que no éramos soldados, éramos linyeras buscando comida. Se tomaban sanciones contra quienes hacían esto. Los estaqueaban o lo enterraban en un pozo, con sólo la cabeza afuera".
A mediados de agosto de 2007, la jueza Herraez y la secretaria Cecilia Incardone se instalaron en la ciudad de Corrientes, en el Juzgado Federal. Allí tomaron los primeros 23 testimonios y se presentó una segunda denuncia con 15 nuevos casos de estaqueamientos de soldados de la provincia de Corrientes, dos de Chaco, uno de Santiago del Estero, tres de Rosario y uno de Buenos Aires. Este último, "Cacho" Núñez, un ex soldado del Batallón de Infantería de Marina 5 (de Río Grande), compartió la pena con el suboficial retirado del ejército Guillermo Insaurralde, castigado... porque se compadeció y lo liberó del cepo. Fue muy importante el testimonio de un ex conscripto de la Fuerza Aérea, Alberto Fernández, de Casilda (Santa Fé), quien fue enterrado hasta el cuello en la turba helada a causa del acto "indisciplinario" de tomar un paquete de galletitas para alimentarse.
El expediente cuenta con tres cuerpos de 200 fojas cada uno. La Fiscalía interviniente está a cargo de Marcelo Rapoport. La causa está en la etapa probatoria, todavía sin procesados, aunque a raíz de las revelaciones el ministerio de Defensa separó a algunos militares, como el subteniente Gustavo Malacalza, subdirector del Liceo San Martín. También la Armada inició sumarios internos.
De los casos analizados por la Justicia el más grave es el de Rito Portillo, un soldado ametrallado por un cabo. Los militares lo hicieron figurar como muerto en combate y amenazaron con un Consejo de Guerra a un compañero de Portillo que intentó denunciar lo que había sucedido. Entre los muertos por desnutrición está Remigio Antonio Fernández, de quien recuerda uno de los testimonios: "Era un compañero mío, muy flaquito, muy quedado diría yo. No se la supo rebuscar, y falleció en la trinchera, arrolladito".
Perder el miedo
Muchas de las historias reunidas en el libro fueron relatadas por primera vez en 25 años. "Hubo tres formas de presión sobre los ex combatientes: la imposición de silencio de los jefes militares, que los amenazaron para que no hablaran al volver de Malvinas; la campaña de desmalvinización posterior y el olvido que se impuso en los '90", señala el libro. Una de las consecuencias del silencio ha sido el alto número de suicidios de ex combatientes (400), que supera al de los caídos durante la guerra (271).
Pero además de las políticas impulsadas desde el Estado, el tema de los soldados de Malvinas siempre ha provocado frialdad social. "Para mí, tiene que ver con que Malvinas expresa las contradicciones de los argentinos: el haber salido a la Plaza de Mayo a apoyar a Galtieri, y luego el hecho de que mucha gente asocia el tema a una reivindicación de la dictadura. Esto deja a los soldados en una situación difícil, porque para los militares, ellos son civiles, pero para los civiles son militares", sostiene Vassel.
En noviembre pasado, Vassel y Orlando Pascua, Miembro del Centro de ex combatientes de la provincia de Corrientes (CESCEM), acompañados por el ex combatiente Roque Zabala, estuvieron nuevamente en Río Grande, donde anexaron a la causa tres casos de estaqueamientos detectados en la provincia de Santa Fe y entregados a la Justicia por la Secretaría de Estado de Derechos Humanos de esa provincia, a cargo de Domingo Pochettino y Alfredo Vivono, más dos testimonios de ex conscriptos que residen actualmente en Río Grande. Uno de ellos señala claramente al "famoso" teniente Jorge Taranto (o Baroni) por sus actitudes aberrantes para con los soldados conscriptos.
También en Río Grande, los miembros de la Comisión de Derechos Humanos de la Provincia del Chaco María Cristina Barrios, María Luisa Chomiak y María Elena Vargas, presentaron cuatro denuncias de ex combatientes chaqueños, quienes quieren que la jueza que lleva la causa se apersone también en esa provincia para tomar declaraciones a otros ex combatientes. La presentación la realizó finalmente la propia Legislatura Provincial chaqueña, denunciando ante la jueza fueguina distinto tipo de vejámenes sufridos por soldados durante la guerra, cometidos por miembros del Estado. Los diputados provinciales dispusieron un plazo de 90 días para posibilitar que otros ex combatientes puedan testimoniar. La provincia del Chaco, junto con las de Buenos Aires y Corrientes, es las que más soldados aportó a la guerra.
De esa manera, totalizan 41 los casos denunciados ante la Justicia Federal de Primera Instancia de Río Grande, con jurisdicción sobre las Islas Malvinas. La presentación sostiene que las Fuerzas Armadas pueden aprender mucho del testimonio de los soldados, puesto que para ellos su participación en Malvinas es el hecho más importante de sus vidas; que allí lo pusieron todo, que el hambre, el frío, la incompetencia, no fueron suficientes para quitarles su ánimo de combate y que esos relatos no hacen más que encarnar un profundo deseo de verdad y justicia.
Se trata de establecer la verdad de lo ocurrido. Algo que la sociedad les debe a los caídos y a los que combatieron con dignidad en Malvinas. Se trata de hacer justicia, para separar nítidamente a aquellos que combatieron con honor, incluidos algunos oficiales y suboficiales, de quienes consideraban un acto de valentía estaquear a un soldado hambriento.
El trabajo fue presentado al ex presidente Néstor Kirchner, acompañado de una carta que dice: "debe conocerse en nuestro país la verdad sobre estos hechos y sobre todas las tropelías cometidas por la última dictadura militar, para tener en claro la memoria sobre los padecimientos de nuestro pueblo; la necesidad de contar la verdad sobre la forma en que se condujo la guerra y el trato que se les dio a los patriotas que ofrecieron sus vidas a los 18 años, sugiriendo una comisión investigadora para recibir el testimonio de los soldados".
La presentación judicial, por su parte, hace hincapié en que fue un genocidio planificado, dado que están implicadas las tres fuerzas y los altos mandos y que esos hechos no fueron producto del desvarío y la crueldad de cuatro o cinco oficiales o suboficiales. Por ejemplo, un soldado del Regimiento de Curuzú Cuatiá fue estaqueado en el Liceo Militar General Roca de Comodoro Rivadavia antes de viajar a Malvinas, con lo que el argumento de la ausencia de instalaciones "adecuadas" para el "acto disciplinario", revela toda su falsedad.
La denuncia generó las siguientes acciones oficiales:
- Se ultiman detalles jurídicos para que la Nación, por decisión del ex presidente Néstor Kirchner, se presente como querellante en la causa a través de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, a cargo de Eduardo Luis Duhalde.
- La Comisión de Derechos Humanos de la legislatura de la provincia del Chaco creó una Comisión Investigadora. En las primeras dos semanas de trabajo se recolectaron cinco nuevos casos, presentados en el juzgado de Río Grande a fines de 2007.
- La Provincia de Santa Fe creó a su vez una Comisión Investigadora.
- A instancias de la Subsecretaría de Derechos Humanos de Corrientes tomó contacto con la ministra de Defensa Nilda Garré, a quien le entregó una copia de la investigación: 220 páginas y 10 horas de documento fílmico con los testimonios.
Obran en el expediente 41 casos 'y un número muy importante de testimonios', dijo Vassel, quien agregó que 'sabemos de nuevos casos, descubiertos en Tucumán, Salta, San Luís, Córdoba, Corrientes, Misiones y Buenos Aires. Estamos esperando la mejor oportunidad para presentarlos a la causa'. "En la actualidad hay 41, que podrían llegar a 60 en los próximos meses", detalla Vassel, que durante este año seguirá viajando por el país recopilando denuncias como las de ex combatientes de la provincia de Chubut, que narran como eran picaneados en los pies por sus superiores, con los equipos de comunicaciones de 12 voltios.
Acompañando las denuncias de los ex combatientes, organismos de derechos humanos como Abuelas y Madres de Plaza de Mayo realizaron en Buenos Aires el 8 de diciembre pasado una conferencia de prensa y la presentación del libro de la Subsecretaría de Derechos Humanos de la provincia de Corrientes. En el prólogo del libro Estela de Carlotto, presidente de Abuelas, manifiesta su compromiso con la verdad histórica de Malvinas: "Felizmente la memoria está presente y activa en nuestro pueblo. Esta vez es la provincia de Corrientes la que nos da el ejemplo de que no debemos olvidar los acontecimientos, ni a las victimas, ni a los responsables de las atrocidades infringidas durante los años de la dictadura militar". Y agrega: "El escarnio, el abandono, el valor de estos conscriptos que con el pecho abierto al amor por la Patria, fueron a defenderla pero indefensos. Nos concierne a todos los pobladores del país saber que no es posible el olvido, que 26 años después la leyenda es un dolor abierto y que debemos saldar estas deudas. Queda entonces esperar que la justicia actúe, que los indiferentes se involucren y que los lectores del libro tomen partido para la construcción entre todos de un país digno, libre y soberano".
Carlotto da en el clavo: los ejes deben ser memoria, verdad y justicia. Memoria, por los caídos, por los que no soportaron tanta desidia y por todos aquellos que dieron la vida allá y acá por la soberanía. Verdad, porque sin ella ninguna sociedad crece ni se desarrolla. Justicia, para que no exista más impunidad.
La sociedad argentina jamás será justa; en país no será distinto, previsible, lógico y pacífico si no condena la impunidad y a quienes violan la Constitución y los Derechos Humanos. Los argentinos necesitamos ganarle a nuestra propia guerra, esa que deambula en nuestra mente y que nos acecha. Malvinas exige que se castigue a todos los culpables, que se proteja y asista a los ex combatientes. Que se recuerde tanto a los que murieron en las islas, como a los que volvieron y como consecuencia de la indiferencia y el olvido se quitaron la vida.
*Edgardo Esteban: Escritor, periodista, ex combatiente en la guerra de Malvinas entre Argentina y Gran Bretaña (1982). Autor del libro "Iluminados por el Fuego", y coautor del guión de la película del mismo nombre.
 
PRENSA SUBSECRETARIA DE DERECHOS HUMANOS PROVINCIA DE CORRIENTES
http://www.cpdhcorrientes.com.ar/index.html

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Cromañón: veredicto contundente.


    En menos de 48 hs. despediremos otro año. Venimos de cenas y despedias hace ya mas de 10 dias.  Compartiremos otros platos, bebidas y llamadas con la gente que queremos. Va pasando otro año mas.
    Esto tembien ocurrió, increiblemente y por desgracia, pero "nos pasó" hace muy pocos años, y yo estaba en una de esas reuniones de finde con mis Amigos de toda la Vida.
Mendive, Estefanía
    Otros Amigos, dos de ellos fueron; SON Actores principalisimos, desgraciadamente. Estefania, hija de Oscarcito, mi Amigo desde los primeros pasos....y Sofia, compañerita de mis hijos en el Miguel Hernandez, con esa sonrisa eterna dejando a Raul y Adriana y a sus hermanos (Martin y Santiago), con esa pregunta que nadie le puede ni podrá responder. Hablando de Solidaridad, Martin fue uno de los tantos pibes que entro y salio sin medir riesgos una y muchas veces mas en socorro de tantos pibes...


    Y 197 pibes mas.......

    MEMORIA, para que nunca mas vuelva a pasar. Y JUSTICIA

    "ALFREDO GRANDE" alfredo@carlosgrande.com Cromañón: Veredicto contundente miércoles, 30 de diciembre de 2009 El Tribunal Ético dictaminó: Cromañón fue un crimen perpetrado bajo el manto del Estado democrático, un crimen en masa, una masacre. (Fabiana Arencibia - Red Eco) Ciudad de Buenos Aires- El lunes, más de cien personas fueron testigos presenciales del veredicto al que arribaron los jueces del Tribunal Ético por Cromañón, convocado por sobrevivientes y familiares de las víctimas. Solo faltaban dos días para cumplirse 5 años de aquel 30 de diciembre de 2004, día en que el incendio del boliche bailable de Once, República de Cromañón, se llevó la vida de 194 jóvenes que murieron por el humo venenoso que bajó desde el techo. Durante más de cuatro horas se escucharon los testimonios de los amicus curiae (amigos del Tribunal), peritos, testigos y los alegatos de la Fiscalía y la Defensa. Finalmente el Tribunal integrado por los jueces Adriana Calvo (Asociación de ex Detenidos Desaparecidos) Oscar Castelucci, (padre de Martín, asesinado por un patovica en La Casona) y Juan Carlos Volnovich (psicoanalista) dictó el veredicto final. “Este tribunal considera que efectivamente existió una trama, llamada por algunos ‘cadena’ de responsabilidades que provocó la masacre de Cromañón y posterior impunidad, en la cual estuvieron involucrados los acusados, en diferente medida dependiendo de su nivel de responsabilidad. Nos referimos a los funcionarios públicos, los empresarios (organizadores y músicos) los policías y los bomberos. Para los cuales esperamos el acompañamiento de nuestro pueblo en una amplia condena ética que deberá expresarse en todos los ámbitos de actuación de los responsables”. (Veredicto completo AQUI ). El médico psiquiatra Alfredo Grande, que ofició de moderador durante todo el desarrollo de la audiencia, expresó al inicio que “este tribunal se constituye como instancia superadora de la Justica (…)” y que busca “un pronunciamiento colectivo que apunte a cuidar más y mejor la vida”. El desarrollo del juicio tuvo momentos altamente emotivos, en los que la impunidad arrancó lágrimas de dolor e indignación. El video que se proyectó como parte de las pruebas presentadas, trajo las imágenes del horror de aquella noche. Los rostros de muchos jóvenes, 194 de los cuales hoy permanecen en pancartas y carteles, estaban allí. Y Santiago Morales, sobreviviente de la masacre, sintetizó con dos imágenes lo que Cromañón dejó en quienes están vivos: una nueva dimensión que adquirió desde entonces la oscuridad se suma al dolor que se siente en cada crepúsculo donde sobrevienen las imágenes de la muerte. Vanesa, hermana del joven Luciano Arruga que lleva 11 meses desaparecido, afirmó que existe un común denominador entre ambos hechos: la corrupción institucional y el hecho de que nadie se hace responsable. “Mantengámonos juntos, solo así ganaremos la batalla”, pidió. Un sentimiento de impotencia y de impunidad recorrió la sala ante los detalles pormenorizados de Susana Etchegoyen, médica que actuó como una de los peritos de este tribunal. (Ver informe completo AQUÍ ) Explicó que lo que internacionalmente se define como emergencia o catástrofe tiene entre los primeros 20 minutos y una hora, el tiempo en que se produce el 80 por ciento de las muertes. Allí es imprescindible hacer lo correcto para salvar la mayor cantidad de vidas. En Cromañón los hechos se desencadenaron pasadas las 22.30 y el supuesto operativo de rescate “habría dado comienzo entre las 23.10 y las 23.20 (…). El SAME no hizo nada de lo que tenía que hacer; todo lo que pudo fallar, falló”, afirmó. No se acordonó el lugar; no se delimitó la zona de entrada y salida de ambulancias, se permitió el acceso de personas no autorizadas, no se utilizaron móviles de desplazamiento de las autoridades y profesionales especializados del SAME; no se emplearon especialistas en atención de emergencias; no se identificó ni clasificó a las victimas; se trasladó a jóvenes vivos con otros ya fallecidos incluso dentro de móviles policiales. “El modelo sanitario mercantilista, que llegó en los ´90 y se profundizó durante la gestión de (Alfredo) Stern como Secretario de Salud del Gobierno de (Aníbal) Ibarra en la Ciudad de Buenos Aires fue el marco del sistema de salud en el que se produjo la masacre de Cromañón en 2004”, afirmó. Por su parte, los abogados de la Defensa, con un gran esfuerzo, tuvieron que recurrir a las palabras del efímero Ministro de Educación porteño, Abel Posse, que habló del rock como “ruido estupidizante” y de las “bandas de música estupidizadoras de los jóvenes”. Y centraron su línea argumental en la falta de educación y control por parte de los padres, en que la culpa es de “todos” y por tanto no es aceptable culpar a un jefe de gobierno cuanto todos somos responsables. Durante el juicio expusieron como “amicus curiae”, las legisladoras de la Ciudad, Diana Maffía y Patricia Walsh; los militantes de derechos humanos Graciela Rosemblum (LADH) y Pablo Pimentel. Los peritos que aportaron datos y reflexiones fueron Maristella Svampa (socióloga), Isabelino Siede (educador), Enrique Piñeyro (piloto y cineasta) y Susana Etchegoyen (médica). Se sumaron los testigos Alberto Lebbos (padre de Paulina Lebbos, asesinada en Tucumán en 2006), Gustavo Carabajal (periodista de La Nación), Raul Buganem (padre de Leandro, fallecido en el incendio de Kheyvis), y Santiago Morales (sobreviviente de Cromañón). La defensa estuvo a cargo de los abogados Marisol Gallardo y Eduardo Soares; y los fiscales fueron Martín Caparrós (escritor y periodista) y Laura Ginsberg (Apemia) Cromañón fue un crimen colectivo sin asesinos pero con culpables. Cromañón fue una dosis concentrada de capitalismo salvaje. Cromañón significa decisiones políticas responsables de la muerte. Pero Cromañón también nos mostró lo mejor de esos jóvenes que en actitud solidaria murieron por entrar y salir varias veces a tratar de sacar a otros de la trampa mortal en que se convirtió el boliche aquella noche. http://www.redeco.com.ar/nv/index.php?option=com_content&task=view&id=2758&Itemid=45
Para tener acceso a más opciones, visita el grupo en http://groups.google.com/group/varonesporlaequidad?hl=es.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Ética, violencia y Quebracho




Si uno busca definiciones de Quebracho, como suele ocurrir, la definición no es unívoca sino multívoca.
En botánica por ejemplo, el quebracho colorado es rico en taninos y su madera es fuerte y apta para fabricar durmientes, tranqueras, pero también puertas, portones y muebles de lujo, (arte rústico). Una cuestión simple y elemental de gusto y de riqueza, ubica a los elementos construidos con la madera de este árbol, del lado de la gente bien con cierto poder económico.
En la cinematografía, Quebracho, esta ambientada en la segunda mitad de la década del ‘10, focaliza sobre el problema de los hacheros del quebracho, explotados por los empresarios ingleses, quienes gracias al amparo de los gobiernos provinciales y nacionales (los cipayos de Jauretche) y a la ayuda represiva de la policía local (fuerza de choque represora) y de una pequeña fuerza armada especialmente formada por la empresa (“establishment”), sometían a los obreros argentinos a condiciones de esclavitud.
Desde la política, Quebracho, cuyo nombre oficial es Movimiento Patriótico Revolucionario Quebracho (MPR Quebracho), en su página en Internet, se define como:
-una organización política que lucha por la liberación nacional y social de nuestra Patria. Por un país socialmente justo, económicamente independiente y políticamente soberano. Por la Revolución Nacional Antiimperialista.
Una entrevista:
A QUEBRACHO SE LO ASOCIA CON LA VIOLENCIA. ¿USTEDES SON VIOLENTOS?
-Acá el único violento es el sistema… http://www.quebracho.org.ar/index.php?module=Documentos&func=view&mid=27

Su justificación de métodos es la lucha contra el sistema que es violento. El sistema es en efecto violento y esa violencia es la madre de la inequidad con exclusión social.
Pero este sistema monológico de pensamiento, genera métodos de lucha que incluyen entre otras acciones contra “el sistema”, el corte de tránsito sobre las autopistas.

Las crónicas informan que La Autopista Buenos Aires-La Plata fue cortada la tarde del 15 de octubre, en forma total al tránsito y durante más de 5 horas, a la altura del partido bonaerense de Quilmes, por militantes de la agrupación Quebracho y de la Coordinadora de Trabajadores Desocupados.

La medida de fuerza se realiza a la altura del kilómetro 21 de esa autovía, en reclamo de planes sociales y de participación en las políticas públicas de asistencia, según dijeron sus protagonistas en el lugar.
El corte del tránsito, que es total, se llevaba a cabo, cerca de las 16, con la instalación de cerca de un centenar de personas y un piquete de neumáticos y piedras.
“Hace cinco horas que estoy acá –contó un chofer de larga distancia–. Tengo 32 pasajeros, incluidos ocho chicos. Se nos terminó el agua y el baño rebalsa”.
http://www.clarin.com/ciudades/varados-autopista-Plata-piquete-Quilmes_0_354564734.html

Un análisis desde la etimología advierte de una paradoja simbólica, por la polisemia de la palabra quebracho: el quebracho es fuerte y noble, en la naturaleza, pero es la esclavitud y el sufrimiento de los hacheros. ¿Un movimiento que usa la violencia contra otros ciudadanos puede considerarse noble?
¿Es el corte de la autopista un método violento, represivo?
¿Es detención forzada de personas inocentes en comisarías de “doble mano”?
¿El fin justifica los medios, como en la dictadura, donde el reino de los fines fue el reino de los miedos?
Los poderosos del sistema, se enteran antes (Información de privilegio) y evitan quedar encerrados, o van en helicóptero; habrá que pensar un piquete en el aire, como ya lo hizo Aristófanes en las Aves, donde obliga a negociar “mano a mano” a las aves con los dioses.

“La violencia, como la cinta de Moebius, tiene una sola cara”.
Me refiero a la violencia contra el natural modo de proceder, es decir el acto violento: Que se hace bruscamente, con ímpetu e intensidad extraordinarias. (DRA).
Esta violencia de Quebracho enrarece el aire y se hace carne, genera indignación porque la acción es desproporcionada y en contra del “otro” al cual debo cuidar y no maltratar.
Es una colisión de derechos: el de circular libremente, versus el derecho a la protesta. En este caso hubo impedimento de circular y detención forzada de personas. EL estado que es el que debe actuar para garantizar los derechos de los ciudadanos, estuvo ausente, con lo cuál es cómplice de la maniobra violenta. No de reprimir, sí no de organizar la protesta con el grupo. 

"La violencia siempre viene de arriba" 

Los burgueses ya no se asustan porque son la gente bien, (“establishment”), dueños del casino o timba universal. No tienen rostros ni tampoco un lugar como los viejos castillos medievales rodeados por muros y fosas, sino que están en “en Babilonia” (la lotería de Babilonia, Borges) y usan Crupier de turno para el azar del otro. El habitante de Babilonia, conocía lo que los griegos no habían vislumbrado: la incertidumbre, que es hoy, una característica de la posmodernidad.

Aún admitiendo que el crupier está en la mesa chica de los sindicatos (trabajadores pobres sindicalistas ricos); en los grandes pooles transgénicos, aspirando glifosato, mientras en la plaza un pibe fuma paco; aún en la tinta negra como la bilis de los medios de difusión masiva; en la pantalla mostrando chicas anoréxicas que mueren en la ruta de los espejos, mientras en el Chaco, una mujer con las mismas medidas antropométricas muere de hambre; aún en el crupier local de la multinacional que fomenta el derecho a las patentes del medicamento y pisotea el derecho a la salud y el acceso a los que menos tienen; aún pensando que el crupier descansa en Olivos.

¿Que sentido tiene una infusión de caos con olor a caucho quemado sobre la autopista durante 5 horas? El derecho al reclamo por los mas necesitados, no debería ser desproporcionado, con el sufrimiento y maltrato a otras personas.
No se trata de robar a los ricos tipo "Robin Hood" pero tampoco al "Hood Robin" del neoliberlismo donde los que menos tienen terminan pagando mas. (Paco Maglio)

Como en la fábula del lobo y el cordero, sin embargo, el uso de la violencia siempre se acompaña con la pretensión de un justificativo. (Ricardo Maliandi)

Admitiendo la conflictividad y la indignación por la inequidad en este mundo globalizado, con un exacerbado individualismo, ¿Que se puede hacer desde la bioética frente a la inequidad y a la injusticia social?

La respuesta es la defensa de una ética universalista, la defensa de los derechos humanos, a través del reclamo a los gobernantes, a través de redes sociales solidarias, a través del diálogo; una ética encarnada en la cotidianeidad, que haga de la indignación la fuente de la moral como reclamo justo y universal. Esta propuesta excluye la violencia ejercida sobre las personas que conforman la sociedad, esto es, las personas utilizadas como medios para un determinado fin.

Pensar al hombre como cuerpo, es respetar su “derecho” a la integridad, es decir a no ser avasallado, violado, traspasado, mutilado en su precariedad. A partir de esta exigencia, Levinas, supone la preeminencia ética del otro sobre mí: “el otro es asunto mío, su dolor, su sufrimiento, su muerte, la violencia que lo vuelve vulnerable y precario, es asunto mío”.

Marcelo Ocampo

Literatura consultada

Borges JL. La lotería en Babilonia, Ficciones, Emecé Editores

De Diego JL. Babilonia, Enfoques Diario el Día, La Plata.http://www.eldia.com.ar/edis/20101016/opinion3.htm

Maglio F. Aspectos sociales de la Bioética. Diccionario Latinoamericano de Bioética. UNESCO, 2008

Maliandi R. El papel de la conflictividad en la ampliación de la razón. La Razón del Minotauro. Editorial Almagesto.

Pfeiffer ML. Violencia y tragedia, ética y estética. El Báculo de Asclepio:http://elbaculodeasclepio.blogspot.com/2009/01/violencia-y-tragedia-tica-y-esttica_4811.html
Tealdi JC. Bioética de los Derechos Humanos. Investigaciones Biomédicas y Dignidad Humana, México, Instituto de Investigaciones Jurídicas, Universidad Nacional Autónoma de México, 2008.
ISBN 978-607-2-00253-1

miércoles, 20 de octubre de 2010

23 años tenia el pibe.

no soy lo que debería








Creia en la politica, en los movimientos populares. 
Tenia la edad de mi hijo. Lo mostraron boqueando en la tele, 
con una bala donde termina el abdomen y 
empieza el pecho. Lo vi.





Duelo por él, un trosko, todos son mis hijos cuando tienen 
ventitres años y creen en que vale la pena pedir para que esto 
cambie de una buena vez



Para el, para el chico muerto, que quedo alli, un chico muerto 
para siempre jamas, una promesa que se quedo trunco una flor, 
es decir un poema de tuñon. Otroharan las cronicas, yo solo 
digo chico de 23 años, Mariano, mi amor para vos.






La luna con gatillo
Es preciso que nos entendamos.
Yo hablo de algo seguro y de algo posible.
Seguro es que todos coman
y vivan dignamente
y es posible saber algún día
muchas cosas que hoy ignoramos.
Entonces, es necesario que esto cambie.


El carpintero ha hecho esta mesa
verdaderamente perfecta
donde se inclina la niña dorada
y el celeste padre rezonga.
Un ebanista, un albañil,
un herrero, un zapatero,
también saben lo suyo.


El minero baja a la mina,
al fondo de la estrella muerta.
El campesino siembra y siega
la estrella ya resucitada.
Todo sería maravilloso
si cada cual viviera dignamente.


Un poema no es una mesa,
ni un pan,
ni un muro,
ni una silla,
ni una bota.


Con una mesa,
con un pan,
con un muro,
con una silla,
con una bota,
no se puede cambiar el mundo.


Con una carabina,
con un libro,
eso es posible.


¿Comprendéis por qué
el poeta y el soldado
pueden ser una misma cosa?


He marchado detrás de los obreros lúcidos
y no me arrepiento.
Ellos saben lo que quieren
y yo quiero lo que ellos quieren:
la libertad, bien entendida.


El poeta es siempre poeta
pero es bueno que al fin comprenda
de una manera alegre y terrible
cuánto mejor sería para todos
que esto cambiara.


Yo los seguí
y ellos me siguieron.
¡Ahí está la cosa!


Cuando haya que lanzar la pólvora
el hombre lanzará la pólvora.
Cuando haya que lanzar el libro
el hombre lanzará el libro.
De la unión de la pólvora y el libro
puede brotar la rosa más pura.


Digo al pequeño cura
y al ateo de rebotica
y al ensayista,
al neutral,
al solemne
y al frívolo,
al notario y a la corista,
al buen enterrador,
al silencioso vecino del tercero,
a mi amiga que toca el acordeón:
-Mirad la mosca aplastada
bajo la campana de vidrio.


No quiero ser la mosca aplastada.
Tampoco tengo nada que ver con el mono.
No quiero ser abeja.
No quiero ser únicamente cigarra.
Tampoco tengo nada que ver con el mono.
Yo soy un hombre o quiero ser un verdadero hombre
y no quiero ser, jamás,
una mosca aplastada bajo la campana de vidrio.


Ni colmena, ni hormiguero,
no comparéis a los hombres
nada más que con los hombres.


Dadle al hombre todo lo que necesite.
Las pesas para pesar,
las medidas para medir,
el pan ganado altivamente,
la flor del aire,
el dolor auténtico,
la alegría sin una mancha.


Tengo derecho al vino,
al aceite, al Museo,
a la Enciclopedia Británica,
a un lugar en el ómnibus,
a un parque abandonado,
a un muelle,
a una azucena,
a salir,
a quedarme,
a bailar sobre la piel
del Último Hombre Antiguo,
con mi esqueleto nuevo,
cubierto con piel nueva
de hombre flamante.


No puedo cruzarme de brazos
e interrogar ahora al vacío.
Me rodean la indignidad
y el desprecio;
me amenazan la cárcel y el hambre.
¡No me dejaré sobornar!


No. No se puede ser libre enteramente
ni estrictamente digno ahora
cuando el chacal está a la puerta
esperando
que nuestra carne caiga, podrida.


Subiré al cielo,
le pondré gatillo a la luna
y desde arriba fusilaré al mundo,
suavemente,
para que esto cambie de una vez.