El socio (un tanto cómodo) votó un modelo benefactor, votó a un tipo con menos arraigo en San Lorenzo que René Orlando de la B, votó un modelo que propone a un pirulo con guita que la va a poner para sacarte de la mala, y encima como tiene guita te asegura que no la chorea... como si chorear fuera meter la mano en un cajón. Se chorea con guante blanco... o saco... blanco.
Y lo paradójico es que ese monito con guita le clavó el billete por la espalda al hincha, quien seducido por una millonaria campaña creyó que un jeque árabe sería el presidente cuervo. Y el hincha interpretó que toda la fortuna amasada por el guerrero guaraní, que veían jugando de chiquito en la falda de su abuela en la tribuna de damas del Gasómetro, sería puesta a merced de las deudas "generadas" por ese mismo caudillo tereré, en épocas del Santonario por un sueño.
Bueno, bueno... creían que la iba a poner, pero se las puso. Nos la puso. La tenemos atroden.
Iba a terminar diciendo que NADIE te pone guita por SL sin querer recuperarla... y pronto me acordé que la Sub Comisión que coordina la Escuelita de Fútbol sí puso guita de su bolsillo y cuando la buena gestión atrajo a los padres de los pibes generando casi 300 socios nuevos al día, generando recursos genuinos para SL, no la recuperaron para sus bolsillos. Qué paradoja, otra más, los que no tenían guita y hablaban de generar para SL y dejar de chorear lo pusieron en práctica y demostraron que se puede... qué paradoja, perdieron contra uno que se limpiaba el culo con billetes de 50 dólares... y ahora no le alcanza para pagar un doblehoja.
Alternativas al Neoliberalismo " La Izquierda con Saramago", Cceres 23 de febrero de 1999
José Saramago, Julio Anguita y Manolo Caada. Presentan: Manuel Cruz y Teresa Rejas. Organizado por Izquierda Unida de Extremadura En un auditorio abarrotado, Saramago: "La Alternativa al Neoliberalismo se llama Conciencia", "lo que se esta preparando en este planeta es un Mundo para los Ricos", "hay unos cuantos conflictos en el mundo donde nadie piensa intervenir, que mas da que se maten, que se troceen, que se degollen miles de negros o indios o lo que sea, eso pertenece, a lo mejor, al grupo de los 20 o 25% de poblacion que son para DESHECHAR pues, mientras se matan los unos a los otros no tendre yo que matarlos a ellos y, asi se facilitan las cosas", " a Nosotros no nos pueden deshechar porque somos conscientes y conciencia es la alternativa a este Neoliberalismo"
"...Yo no quiero que mi conciencia sea ese vertigo que me están vendiendo, quiero que mi conciencia sea libre y piense mis problemas, entonces comienzo a dudar y cuando comienzo a dudar, comienzo a ser libre, Sólo una conciencia crítica es libre, No hay libertad si no está alimentada por la crítica, y la crítica sólo puede ser ejercida a partir de la autenticidad del sujeto crítico..." http://danielmancuso.blogspot.com
Nadie piensa de sí mismo que es malo. No hay persona que no considere buenos sus argumentos y suficientes sus justificaciones. Y debe haber pocas cosas más peligrosas que un ser humano con algo de poder (un arma, por ejemplo) y capaz de considerar sus convicciones superiores a lo humano. "Ad majorem dei gloriam" debe ser una de las fórmulas más letales concebidas hasta el momento por la propia humanidad (y en contra de sí misma). Nada de esto es privativo de los argentinos y, ni siquiera, de los porteños. Otras cosas sí. Por ejemplo, los habitantes de este territorio realizaron en alguna época trece paros nacionales reclamando que no se pagara la deuda externa. Podrá decirse que quienes decidían tales desmesuras eran aviesos sindicalistas aliados con un perverso partido político poco acostumbrado a ser opositor y capaces de cualquier cosa con tal de desestabilizar a los gobernantes (con bastante ánimo destituyente, diría). Pero quienes paraban –o muchos de ellos, para ser más preciso– eran los mismos que por ese entonces votaban a Alsogaray y luego a Erman González o Cavallo. Este era (es) un país donde un partido autoritario de derecha se llamaba "de centro democrático". Es decir, un país donde, como señala brillantemente Gustavo Fernández Walker en una entrada de su blog, nadie quiere ser de derecha, aunque lo sea. Donde la identificación de la derecha con el mal es tan fuerte que decir "soy de derecha" equivaldría a hacer aquello que el ser humano nunca hace: reconocer que es malo y le gusta serlo. Como dice GFW, no hay muchos misterios. Si se piensa que gran parte de los problemas de los porteños se deben a los extranjeros (pobres) y a los provincianos (pobres) que llegan a la ciudad, si se cree que el Estado no debe velar por ciertos bienes como la cultura y que estos deben estar regidos por lógicas más comerciales, si se sostiene que el colapso de la salud pública está causado por los bárbaros (los de afuera), se es de derecha. Y si en el voto prima esa convicción (ad majorem dei gloriam) por sobre la flagrante incapacidad de los votados incluso para conseguir esos objetivos que supuestamente se estarían buscando –por favor, que alguien me muestre (y me demuestre que existen) los planes de Macri en relación con la migración, tanto interna como externa–, esa decisión es objetivamente ideológica (la ideología se impone a la experiencia) e inocultablemente de derecha. Nunca, jamás, una ciudad tiene una sola cara. Pero hay colores que logran darle una tonalidad al conjunto. Uno podía imaginar, en algún momento, a Buenos Aires más parecida a uno; más cerca de mirar películas en blanco y negro que de bailar reggaetón en amarillo. El tono general era el de una ciudad con una impronta cultural importante, con un perfil en el que la educación pública y la universidad estatal eran definitorios. No todos eran así, desde luego, y puede suponerse que para muchos ese color era tan agresivo como lo son, ahora, los globos y el bailoteo para la gente como uno. Tal vez la explosión de Fito Páez se relacione con eso. Con sentir que el rasgo general de la ciudad ya no está definido por nosotros. Con comprobar que, por primera vez, sus dirigentes se han recibido en la UCA y no en la UBA. Con aceptar que hemos perdido. Pero, como con el menemismo –el otro anatema con el que los democráticos nos volvemos antidemocráticos–, no es el macrismo el que crea a sus votantes sino lo contrario. Hay que pensar que esos (para mí) horribles bailoteos con globos se parecen mucho más a la ciudad real que lo que nos gustaría admitir. Que para una parte muy importante de los habitantes de esta ciudad, los problemas se resuelven no con la solidaridad y con políticas de inclusión sino con la exclusión. El gobierno de Macri ha sido, en ese sentido, absolutamente confrontativo. Ninguno echó a tanta gente; ninguno tuvo tantas fantasías de fundación. Y, en muchos casos, las decisiones fueron tomadas como venganza y como afrenta. No otra cosa fue la primera directora de Radio de la Cudad, ex encargada de marketing de Wella (la empresa de shampúes), obsesionada con el horario de firma de los locutores y capaz de interrumpir durante todo un mes la programación de la radio (durante su gestión todos los programas terminaban en diciembre para recomenzar en febrero) para que ningún contratado pudiera tener continuidad de un año al otro. Hay que aceptar que quienes, conociéndolo, han elegido ese modelo de gestión, que quienes sabiendo que el metrobus es, en realidad, el tren fantasma y que por las bicisendas sólo transitan palomas y paseadores de perros, tenían derecho a hacerlo. Hay que reconocer que quienes defendieron un gobierno que se dedicó a pintar los faroles de las plazas de dorado, que gastó 150 millones de dólares en una refacción del Colón que no facilitó sus posibilidades de producción y septuplicó los precios de las entradas más baratas, y que reemplazó la planificación urbana por los negocios inmobiliarios, lo hicieron de manera lícita. Que no es posible condenarlos por apoyar a un hombre procesado, que concibió la policía de la ciudad para el espionaje (incluso el familiar), que no distingue entre lo público y lo privado y que entregó toda la obra pública a empresas de las que fue socio. Que una población (o casi su exacta mitad) no es condenable por ser de derecha (aunque no le guste admitirlo) y, ni siquiera, por serlo hasta el punto (ad majorem dei gloriam) de pasar por encima de la medianía de los logros para defender la supuesta altura de la Idea.
"Hay una tradición de desprecio que proviene de la humillación colonial"
Esta frase de Eduardo Galeano se inscribe en ese sitio de fractura que mucho "civilizado" horrorizado con la fuerte movida que se está dando en nuestro Continente, pretende denunciar como provocado por quienes llevan adelante el cambio. Sin atender además, que somos nosotros, los que apoyamos ese cambio; quienes lo propiciamos y empujamos a su profundización.
Es decir; quienes siempre nos dividieron, denuncian -paradójicamente- a lo que llaman despectivamente "populismo" de "dividir a la sociedad", como suelen decir para impresionar. "Populista" es la palabra para estigmatizarnos. El fenómeno colectivo es para ellos la expresión una masa amorfa que va donde la llevan los demagogos, con espejitos de colores como señuelo. Mejor leamos la síntesis de lo que nos decía el escritor uruguayo durante su participa- ción en la charla “Reflexiones sobre el proceso de cambio en Venezuela y su impacto en América Latina, el Caribe y el Mundo”: El mandatario venezolano es el satán predilecto de Europa. El presidente de Bolivia, Evo Morales, y el de Ecuador, Rafael Correa, también engrosan la lista de demonios preferidos de Estados Unidos y Europa y consideró que es el Gobierno de Italia, presidido por Silvio Berlusconi, y no el de aquellos países, el que constituye un ejemplo de demagogia y populismo. Los procesos de cambio que se están dando en América Latina son profundos, diversos y hermosos y resultan bastante incomprensibles para el Norte del mundo.
Hay una tradición de desprecio que proviene de la humillación colonial, que obliga a desconocer todo lo que en estas comarcas ocurre.
La riqueza de los países del Norte tiene raíces históricas muy claras, proviene del robo y el saqueo.
El proceso de cambio venezolano es, por otra parte, fecundo, creador e interesantísimo.
Junto con Galeano también participó en la charla el escritor venezolano Luis Britto García, quien se refirió al episodio de la entrega del libro “Las venas abiertas de América Latina”, que Chávez entregó al presi- dente de los EE.UU., Barack Obama como subversivo y manifestó que la cuestión es cómo estará interpretando el libro el presidente estadounidense.
Buceando y hueveando en youtube (José Tubo como le dice un amigo) encontré un debate interesante. En realidad más que un debate es una pasada de trapo de Martín Caparrós al diputado por la Coalición Cívica -no les daba para seguir llamándose radicales- Fernando Iglesias.
Creo que tras casi 300 años de existencia sin que el sistema capitalista haya podido darle una solución al problema de la pobreza -30 mil niños mueren de hambre por día- en todo el mundo, es hora de que no se pueda discutir de política sin discutir la forma en que las sociedades vienen organizándose.
Resignarse es dar un paso atrás, resigrnarse es morir. La utopía nos da la posibilidad de dar pasos hacia adelante, aunque los sueños se vean cada vez más lejos. Para adelante, sin olvidar el pasado, es la única forma de caminar.
"La verdadera salvación está en la audacia intelectual, en la locura creadora. En la utopía, que mantiene viva la esperanza de que un día seamos mejores." (Osvaldo Soriano) http://faltaloquefalta.blogspot.com
Se dice que el negro Roberto Fontanarrosa sigue interrumpiendo discusiones futboleras en los cafés; que al pasar por esa mítica esquina de ventanales todavía se lo ve dibujando; siempre se lo recuerda, aún sigue vivo en todos aquellos que lo disfrutamos en alguna de sus artes. Pedí prestadas unas líneas y espero que las disfruten:
Cuando era un pibe de 10 años, la mayoría me conocía como NITO. Ya saben, MariaNITO. Tonteras de mi tío el hippie. Cursando el sexto grado del colegio primario, aburridísimo como en cualquier domingo de mi adultéz, dibujaba a Inodoro y a Mendieta de memoria en unas hojas amarillas que había heredado de mi abuelo. FontanaNITO, firmaba sin ponerme colorado, cuando lograba redondear un chiste. Hace 23 años. Pero no, quédese tranquilo, esta remembranza no tiene destino y tampoco forma parte de un clip que me encargó el productor para poner al aire hoy, cuando se cumplen dos años de la muerte de Fontanarrosa. No. Sólo me acordé, sólo lo conté. Para eso me hice un blog.
Al único velorio que fuí voluntariamente en toda mi vida fue al del Negro. Ya ni sé por qué. Creo que había perdido la cordura el día que se murió el tipo que yo no paraba de leer enfermizamente hacía 4 años. Mi fantasía de ser escritor había resucitado milagrosamente cuando a mis manos de ya un adulto volvió a caer un ejemplar de “Nada del otro mundo”. Por eso, hace dos años, me morfaba los libros del negro como para empaparme de la mágica y genial simpleza de su pluma, perfecta. Después de leer “Los últimos vermicelli” escribí un cuento que se llamó Una de terror y fue, más tarde, el único cuento que llevaría a un concurso y que, maravillosamente, ganara su publicación en una antología de la UNR Editora.
A la casa velatoria de calle Salta caí como drogado. Sin saber por qué estaba haciendo esa locura de llegar a un lugar lleno de extraños llorando y sabiendo que la única persona que quería cruzarme había muerto hacía seis horas. Recuerdo que no me detuve en la puerta y subí la escalera con los ojos nublados de quien vuelve borracho escapando de las luces del pudor diurno. Con una rara culpa y las manos transpiradas crucé un largo pasillo donde a esa hora no muchas personas se apiñaban y aún susurraban la noticia con el ánimo de quien sólo quiere corroborarla en la mirada del otro, en la misma expresión consternada del deudo, de aquellos que no comprenden con qué destino se han quedado de este lado del mundo.
En la última habitación descansaba, muerto, el mismo tipo que había escrito el libro que llevaba en mi bolso. Recién ahí, cuando vi los ojos cerrados del Negro, me desprendí del ensueño, brúscamente y asustado como si me hubiese despertado debajo del agua. Respiré hondo y crucé una mirada de culpa con algún familiar directo. Me avergonzé tanto, que deshice mis pasos abrazado de un calor inhumano en la cara, y casi corriendo recorrí los pasillos hasta que gané la calle otra vez y un aire helado me hizo temblar el pecho.
Me fui caminando por calle Salta hacia el cruce Alberdi.
Desde la muerte de Fontanarrosa he visto cientos de homenajes, pero fue éste en particular el que más hondo me llegó. Es un dibujo de Tute, un artísta genial cuya profundidad siempre sensata, de lúcida tristeza, se ha convertido en un sello. Haga clic sobre ella y véala grandota.
Dos cosas para el chau: El Blog Homenaje al Negro Fontanarrosa, pase que está lleno de lindos homenajes de otros dibujantes. Y pase, cuando guste, por el genial Blog de Tute, verá trabajos maravillosos.
El presente texto ha sido extraído del libro Bicentenario de la Revolución de Mayo y la Emancipación Americana, un más que recomendable trabajo colectivo publicado (abril de 2010) por el Instituto Superior “Dr. Arturo Jauretche”.
Estoy convencida del poder convocante de las efemérides, propicias a la reconsideración de la Historia y a la reflexión sobre la identidad de los pueblos. El Bicentenario de la Emancipación, común en estos años a varias naciones hispanoamericanas, nos alcanza en momentos de singular dispersión y crisis mundial, que hace más necesaria la revisión de conceptos trillados y la corrección de prejuicios ideológicos de las dirigencias sobre muchos temas.
La Argentina, como lo ha mostrado suficientemente e! revisionismo histórico del siglo XX, protagonizó, a partir de su emancipación, un creciente apartamiento de una parte de sus dirigentes con relación al período colonial. El prejuicio antihispánico de algunos próceres fue sin embargo matizado, como era previsible, por el estudio y el conocimiento de esa etapa, especialmente de sus obras históricas y literarias, que encabezaron autores del siglo XIX como Pedro de Ángelis y Juan María Gutiérrez.
La opción política triunfante luego de las guerras internas que dividieron el país fue, como se sabe, la imitación jurídica del modelo anglosajón instalado en el Norte del continente, y la incorporación de paradigmas y costumbres de naciones europeas que, habiendo sido rivales de la España conquistadora, convirtieron su imagen en un modelo autoritario y medieval, distorsionando su legado humanista.
A fines de esa centuria corrían los vientos del modernismo filosófico y artístico que, por curiosa paradoja, preparaban la vuelta de nuestros escritores a las raíces indohispánicas, y el redescubrimiento de leyes, personajes y sucesos por parte de los historiadores. Nadie podrá negar que el Centenario trajo una cierta revaloración de la etapa indiana, con la publicación de obras relevantes y gestos de amistad hacia España. Una cultura no se improvisa por decisiones políticas.
En 1810, al producirse en Buenos Aires una manifestación de notables, discutida aún, contra el poder español, los habitantes de este suelo hablaban el idioma del conquistador, y su cultura contenía valores que habían posibilitado, defectuosa pero efectivamente, la mestización. Hasta el nombre de la nueva república era una herencia hispánica, debida a la aplicación de una figura poética —la cualidad del río que de plata tiene el nombre— al argentino reyno, por el poeta y arcediano Martín del Barco Centenera.
De esos tiempos de lucha y fundaciones, de avances y asentamientos en complejo proceso, proviene la actual cultura de las provincias y los pueblos, aún cuando ésta haya sido objeto de nuevas colonizaciones. Pero cabe observar que la metrópolis, abierta como toda gran ciudad a los aires y costumbres de cada nueva época, guarda en sus barrios, y su memoria histórica una continuidad profunda con esa cultura troncal a la que damos el nombre de criolla —alterando el sentido estricto de ésta palabra que alude al hijo del colonizador nacido en estas tierras— para designar su condición mestiza.
Olvidar la matriz constitutiva indiana como le gustaba llamarla a Alberto Methol Ferré, significa negar también una parte sustancial de nuestro ethos cultural, ignorar el protagonismo de las provincias, la realidad del ambiguamente llamado folklore —al que con nombrarlo en inglés hemos alienado y convertido en especie artística secundaria o de aprendizaje en academias— y una suma de modalidades ya incorporadas a nuestra vida.
Me refiero a la poesía y la música tradicional, a la copla, el romance, la décima y la sextina, al cuento tradicional, las danzas rurales, los cultos, las creencias, las comidas, que no quiero nombrar por no caer en fatigoso catálogo, los modos de ensillar, de trabajar el cuero y la plata, los enseres, todo aquello que caracterizó la cultura de la época hispánica, matizado con aportes del paisaje y las gentes originarias con las que se mestizaron los invasores. Parecerá que todo esto es pesado y de museo pero es lo que hallamos vivo, quizás distorsionado por el turismo, al viajar por nuestras provincias, y también por América Latina.
La Argentina se ha caracterizado, sin duda, por su distinción europeísta, sus modas inglesas o afrancesadas en el comer o en el vestir, su apertura al libre pensamiento, el liberalismo, las diferentes etapas de la vida intelectual de Occidente. Buenos Aires ha sido vista por las naciones vecinas como la Arenas del Plata, foco de ideas nuevas, sede del progresismo, etc. No tenemos porqué renegar de ello porque también constituye parte de nuestra identidad.
Mi concepto de la cultura se halla lejos de concebir una cultura "folklórica" sea esta urbana o rural. Pero se hace cada vez más evidente el desasosiego cultural e incluso político que proviene de no reconocernos en nuestra identidad total, como nación de raíz indohispánica, receptora de un caudal tan valioso como lo forman el humanismo latino, la fe judeocristiana, la lengua castellana, basamento que nutre a todo un subcontinente. Más allá de la parcial destrucción, ese legado dio lugar a una cultura nueva, cuyo perfil de identidad no puede ser desconocido. Asentar ese perfil de identidad, por cierto dinámico y amalgamante, hace necesario el reconocimiento de una etapa que sigue negada u omitida en la educación y la gestión cultural.
El indigenismo —sin que esto se entienda como negación de las legítimas aspiraciones de los pueblos originarios— es una filosofía anti-histórica, ajena al impulso fundante de la mestización etno-cultural, y resulta funcional en definitiva a los grandes imperios.
En cuanto a la formidable revolución comunicacional creada por los nuevos instrumentos técnicos debería ser puesta al servicio del desarrollo integral de los pueblos, y no ser causa de su alienación, trivialización y división.
Pienso que los prejuicios ideológicos que conducen al indigenismo, o aquellos que —en otro extremo— tienden a una globalización sin identidad propia, además de no responder a la realidad sociológica de nuestros pueblos, son desaconsejables en la etapa de la integración subcontinental, el proyecto más valioso e impostergable que hoy convoca a los latinoamericanos.
"Aún tenemos patria, ciudadanos". Manuel Rodríguez Nota: Frase mencionada después del desastre de Cancha Rayada, luego de la cual cundió el pánico en Santiago de Chile. "Cien vidas que tuviera, cien padres, cien madres, cien hermanos, cien esposas y cien hijos, ahora mismo los daría todos, si de ello se siguiera la salvación de mi patria". Sabino Arana "¿Cómo se puede decir a un hombre que tiene una patria cuando no tiene derecho a una pulgada de su suelo?." Henry George "Donde quiera que se esté bien, allí está la patria." Cicerón "El amor a la patria no conoce fronteras ajenas." Stanislaw Jerzy Lec "El nacionalista cree que el lugar donde nació es el mejor lugar del mundo; y eso no es cierto. El patriota cree que el lugar donde nació se merece todo el amor del mundo; y eso sí es cierto." Camilo José Cela
"En las horas de peligro es cuando la patria conoce el quilate de sus hijos." Cicerón "Es honroso morir por la patria." (Dulce et decorum est pro patria mori Horacio "La patria es dicha, dolor y cielo de todos y no feudo ni capellanía de nadie." José Martí "Los soldados de la patria no conocen el lujo, sino la gloria." José de San Martín "La patria es espíritu. Ello dice que el ser de la patria se funda en un valor o en una acumulación de valores, con los que se enlaza a los hijos de un territorio en el suelo que habitan." Ramiro de Maeztu “La patria de un cristiano no es de este mundo.” Miguel de Unamuno "La patria es el orgullo de la ignorancia." Anónimo "La patria no es el lugar donde se nace, sinó donde se es libre." Mario Onaindia, ex-terrorista y político español. "La tiranía, como la libertad, no tiene patria, como tampoco los explotadores ni los trabajadores." Luisa Capetillo "Me siento tan patriota de Latinoamérica, de cualquier país de Latinoamérica, como el que más y, en el momento en que fuera necesario, estaría dispuesto a entregar mi vida por la liberación de cualquiera de los países de Latinoamérica, sin pedirle nada a nadie, sin exigir nada, sin explotar a nadie." Ernesto "Che" Guevara
"Nadie es patria, todos lo somos." Jorge Luis Borges "No basta con ser patriota. Además hay que acertar." Manuela de Madre, política española. "Para el hombre dichoso todos los países son su patria." Erasmo de Rotterdam "Para mí el patriotismo es más que fidelidad a un lugar en el mapa. Es el respeto a unos valores, a una forma de pensar." Barack Obama "Recordemos a nuestro pueblo que la patria no es el suelo. Tenemos suelo hace tres siglos, y sólo tenemos patria desde 1810. La patria es la libertad, es el orden, la riqueza, la civilización organizados en el suelo nativo, bajo su enseña y en su nombre." Juan Bautista Alberdi "Recuerdo, como sabéis por el Catecismo, que el amar a la Patria y rezar por ella es un deber que entra dentro de los deberes que prescribe el cuarto mandamiento de la Ley de Dios. Antonio Cañizares Llovera "Si ellos son la patria, yo soy extranjero" Charly Garcia Cancion "Botas Locas" años 70 durante la Dictadura en Argentina. "Sólo el egoísmo tiene patria. ¡La fraternidad no la tiene!" Alphonse de Lamartine "Todas las madres y todas las patrias nos quieren pequeños para que seamos más suyos." Fernando Savater
Los catalanes, los gallegos y los vascos serían anti-españoles si quisieran imponer su modo de hablar a la gente de Castilla; pero son patriotas cuando aman su lengua y no se avienen a cambiarla por otra. Nosotros comprendemos que a un gallego, a un vasco o a un catalán que no quiera ser español se le llame separatista; pero yo pregunto cómo debe llamársele a un gallego que no quiera ser gallego, a un vasco que no quiera ser vasco, a un catalán que no quiera ser catalán. Estoy seguro de que en Castilla, a estos compatriotas les llaman "buenos españoles", "modelo de patriotas", cuando en realidad son traidores a sí mismos y a la tierra que les dio el ser. ¡Estos si que son separatistas!”. Alfonso Daniel Rodríguez Castelao "Por primera vez entonces percibí con completa claridad la idea de la patria, y mi corazón respondió a ella con espontáneos sentimientos, nuevos hasta aquel momento en mi alma. Hasta entonces patria se me representaba en las personas que gobernaban la nación, tales como el rey y su célebre ministro, [...] Pero en el momento que precedió al combate, comprendí todo lo que aquella divina palabra significaba, y la idea de nacionalidad se abrió paso en mi espíritu, iluminándolo y descubriendo infinitas maravillas, como el sol que disipa la noche, y saca de la obscuridad un hermoso paisaje. Me representé a mi país como una inmensa tierra poblada de gentes, todos fraternalmente unidos; me representé la sociedad dividida en familias, en las cuales había esposas que mantener, hijos que educar, hacienda que conservar, honra que defender; me hice cargo de un pacto establecido entre tantos seres para ayudarse y sostenerse contra un ataque de fuera, y comprendí que por todos habían sido hechos aquellos barcos para defender la patria, es decir, el terreno en que ponían sus plantas, el surco regado con su sudor, la casa donde vivían sus ancianos padres, el huerto donde jugaban sus hijos, la colonia descubierta y conquistada por sus ascendientes, el puerto donde amarraban su embarcación fatigada del largo viaje; el almacén donde depositaban sus riquezas; la iglesia, sarcófago de sus mayores, habitáculo de sus santos y arca de sus creencias; la plaza, recinto de sus alegres pasatiempos; el hogar doméstico, cuyos antiguos muebles, transmitidos de generación en generación, parecen el símbolo de la perpetuidad de las naciones; la cocina, en cuyas paredes ahumadas parece que no se extingue nunca el eco de los cuentos con que las abuelas amansan la travesura e inquietud de los nietos; la calle, donde se ven desfilar caras amigas; el campo, el mar, el cielo; todo cuanto desde el nacer se asocia a nuestra existencia, desde el pesebre de un animal querido hasta el trono de reyes patriarcales; todos los objetos en que vive prolongándose nuestra alma, como si el propio cuerpo no le bastara.[...]" Benito Pérez Galdós, Episodios Nacionales. Trafalgar. "Yo no soy patriota. Este vocablo que hace más de un siglo significaba la revolución y libertad ha venido a corromperse y hoy manoseado por la peor gente incluye la acepción, más relajada de los intereses políticos y expresa la intransigencia, la intolerancia y la cerrazón mental." Santiago Carrillo
Citas sobre patriotismo "El patriotismo es el sentido generoso de la responsabilidad colectiva." Richard Aldington (1892-1962), escritor y poeta británico "Patriotismo es tu convencimiento de que este país es superior a todos los demás porque tú naciste en él". George Bernard Shaw "El patriotismo en el campo de batalla consiste en conseguir que otro desgraciado muera por su país antes de que consiga que tú mueras por el tuyo." George Patton, militar estadounidense. "El patriotismo es el huevo de donde nacen las guerras." Guy de Maupassant "El patriotismo es el sentido generoso de la responsabilidad colectiva. El nacionalismo es el gallo jactancioso en su propio corral”. Richard Aldington, escritor británico. "El patriotismo es la disposición de matar y dejarse matar por razones triviales" Bertrand Russell
"El patriotismo es el huevo de donde nacen las guerras." Guy de Maupassant "El patriotismo es la menos perspicaz de las pasiones." Jorge Luis Borges "El verdadero patriotismo no es encerrarse entre cuatro paredes y tenerle miedo al mundo, sino por el contrario, conquistar el mundo. Que nuestros productos lleguen a todos los rincones de la Tierra para que nuestra Patria sea más poderosa y más rica." Lourdes Flores "El nacionalismo es nuestra forma de incesto, es nuestra idolatría, es nuestra locura. "El patriotismo" es su culto". Erich Fromm "El patriotismo es el último refugio de los canallas". Samuel Johnson "El auténtico patriotismo es motivado por la responsabilidad y los propios intereses por uno mismo, su familia y el futuro de este país resistiendo al abuso del poder del gobierno. Rechaza la noción de que el patriotismo significa obediencia al estado." Ron Paul "El patriotismo es un sentimiento que crece por contagio. Empieza con una llamita individual y acaba en una monumental fogata colectiva". Oscar Collazos - escritor
Bahá'u'lláh "No debe enaltecerse quien ama a su patria, sino quien ama al mundo entero. La Tierra es un solo país y la humanidad sus ciudadanos." Pasajes de los Escritos "Que ningún hombre se glorie de que ama a su patria que más bien se glorie de que ama a sus semejantes." Paz, Selección de los Escritos de Bahá'u'lláh, `Abdu'l-Bahá, Shoghi Effendi y la Casa Unversal de Justicia Hannah Arendt "Nunca en mi vida he 'amado' a ningún pueblo ni colectivo, ni al pueblo alemán, ni al francés, ni al norteamericano, ni a la clase obrera, ni a nada semejante. En efecto, sólo 'amo' a mis amigos y el único género de amor que conozco y en el que creo es el amor a las personas". Fuente: "Eichemann en Jerusalén" (24 de julio de 1963, carta a Gershom Scholem), en Una revisión de la historia judía y otros ensayos. Barcelona, Paidós, 2005, página 145. Traducción: Miguel Candel. Simón Bolívar "Formémonos una patria a toda costa y todo lo demás será tolerable." "Juro delante de usted, juro por el Dios de mis padres, juro por ellos, juro por mi honor y juro por la patria que no daré descanso a mi brazo ni reposo a mi alma hasta que no haya roto las cadenas que nos oprimen por voluntad del poder español." Fuente: Juramento del Monte Sacro de Roma, referido por Simón Rodríguez y reproducido por Ricardo Herren en Bolívar. "Yo soy siempre fiel al sistema liberal y justo que proclamó mi patria." Benito Jerónimo Feijoo
"Busco en los hombres aquel amor de la Patria que hallo tan celebrado en los libros: quiero decir, aquel amor justo, debido, noble, virtuoso, y no le encuentro. En unos no veo algún afecto a la Patria; en otros sólo veo un afecto delincuente, que con voz vulgarizada se llama pasión nacional." En Teatro crítico universal, tomo tercero (1729), discurso 10, sección I, núm. 1. "El amor de la patria particular, en vez de ser útil a la República, le es por muchos capítulos nocivo: Ya porque induce alguna división en los ánimos que debieran estar recíprocamente unidos para hacer más firme y constante la sociedad común; ya porque es un incentivo de guerras civiles y de revueltas contra el Soberano, siempre que considerándose agraviada alguna provincia, juzgan los individuos de ella que es obligación superior a todos los demás respetos el desagravio de la patria ofendida; ya, en fin, porque es un grande estorbo a la recta administración de justicia en todo género de clases y ministerios." En Teatro crítico universal, tomo tercero (1729), discurso 10, sección VI, núm. 31. Librado Rivera "Si fuera la patria como una madre cariñosa que da abrigo y sustento a sus hijos, si se les diera tierras y herramientas para sembrar, nadie abandonaría su patria para ir a mendigar el pan a otros países en donde se les desprecia y se les humilla". "Mentira que la patria pertenece a todos los que nacimos en ella. Pertenece a una pequeñísima minoría de acaparadores de la tierra y de las riquezas del suelo. Pertenece a los terratenientes, grandes negociantes y banqueros". "Mientras existan patrias habrá guerras, jamás existirá la paz sobre la Tierra". "Yo amo una patria universal, una patria sin límites y sin fronteras; una patria común cuyos intereses pertenezcan a todos los habitantes de ella, como nos pertenece el aire, la luz y el calor del sol.". Séneca "Ninguno ama a su patria porque es grande, sino porque es suya." "No he nacido para sólo un rincón, mi patria es todo el mundo." Voltaire "¡Cuán querida es de todos los corazones buenos su tierra natal!" "Debemos amar a nuestro país aunque nos trate injustamente."
Si se compara la situación argentina actual con la del año 2003 no queda duda del carácter positivo que ha tenido, en términos generales, la gestión de los gobiernos Kirchner. Pero cuando se producen episodios como los verificados en el Parque Indoamericano de Villa Soldati en Buenos Aires y se oyen o se leen las repercusiones que ellos generan en los personeros de la política, en los medios de prensa monopólicos y en los comentarios que estos recogen de sus lectores, no puede menos de hacerse evidente no sólo que falta mucho camino por recorrer, sino que el retroceso determinado por los estragos producidos durante la era neoliberal ha sido enorme.
Los episodios de Villa Soldati son confusos, pero lo que es evidente es que han superado a todas las autoridades de gobierno: municipales, en primer término, pero también nacionales, que sólo en estas horas están tomando cartas en el asunto, tras dejar que los acontecimientos corrieran librados a su suerte durante dos días.
Los hechos en parte parecen enmarcarse en la clásica pelea de pobres contra pobres, con gentes animadas no se sabe por quién para resolver su situación habitacional adueñándose de un espacio público y eventualmente de un complejo de viviendas en construcción, acciones que son resistidas por los vecinos, mientras que por otro lado la municipalidad de la ciudad autónoma de Buenos Aires aparece operando una represión, combinada entre la Policía Metropolitana y la Federal, para desalojar el predio ocupado. En ese trámite murieron dos personas jóvenes, una de origen boliviano y otra paraguayo, y varias más quedaron heridas. En posteriores enfrentamientos hubo al menos dos muertos más, ambos bolivianos.
Si bien todavía no se puede saber cuál fue la exacta mecánica del caso, los episodios y su secuela mediática ponen en evidencia el deterioro de la conciencia social referida a la dimensión de la nación y el reflorecimiento de preconceptos, soberbias gratuitas y pulsiones agresivas que se suponía debían ser cosa del pasado.
Mauricio Macri, jefe del gobierno porteño, señaló por ejemplo que el conflicto en el Parque Indoamericano está vinculado “a una inmigración descontrolada con un avance del delito y del narcotráfico”. Y añadió: “Parecería que la ciudad de Buenos Aires se tiene que hacer cargo de los países limítrofes y eso es imposible. Todos los días llegan entre 100 y 200 personas nuevas a la ciudad que no sabemos quiénes son, de la mano del narcotráfico y la delincuencia… Las muertes no tienen que ver con el desalojo..., sino con la inseguridad y el descontrol de la inmigración…” (La Nación, jueves 9 de diciembre). Pidiendo asistencia al gobierno nacional, Macri remató: “En estos momentos hay que mostrar coraje, el mismo coraje que mostró el presidente Lula en Brasil en su combate al narcotráfico”. Mientras tanto La Nación desparramaba en otro artículo la noción de que Río de Janeiro puede ser un espejo del futuro argentino.
Muchos de los comentarios de los lectores de ese matutino se inscriben en la misma tónica, en tono aun más crispado. “Indocumentados, vagos, atorrantes, narcos, prostitutas; primero están las necesidades de los argentinos y después las de esta gente”, etc., son algunas de las delicatessen proferidas por los comentaristas.
La clientela de Umberto Bossi en Italia o de Jean-Marie Le Pen en Francia no habla de otra manera. Aunque cabe la salvedad de que esos prohombres de la derecha xenófoba europea articulan discursos mucho más fluidos y coherentes que los del jefe de gobierno de Buenos Aires, cuya escasez de lenguaje hace juego con su pobreza de espíritu. Pero más allá de los contornos “señoritiles” de Macri y de su colosal incompetencia política, está el hecho de que la derecha argentina no le va en zaga. Lo cual es un problema, porque la cerrazón mental ocluye la vía del diálogo. ¿Se acuerdan de cuando Mariano Grondona quería sacar los tanques a la calle, en ocasión de los disturbios del 2002? Macri pide que el gobierno nacional emule a Lula –que tiene un problema descomunal en las favelas, enquistado históricamente y al cual debe resolver antes del Mundial de fútbol-, evidenciando una falta de sentido de las proporciones comparable a la que resultaría de querer matar un mosquito con un lanzallamas.
Pero no se trata sólo de esto, pues demonizar a los inmigrantes latinoamericanos que aportan su esfuerzo para la construcción de este país, identificándolos con el narcotráfico y la delincuencia, es un despropósito indignante, propio del racismo nazi. Hablar de extranjería en el caso de los inmigrantes paraguayos, bolivianos, peruanos, chilenos, es olvidar que en este país de composición aluvional los pobladores de origen latinoamericano son ciudadanos de una Patria Grande de la que todos formamos parte. La reacción xenófoba en curso recuerda mucho a la erizada indignación de los estratos medios blancos y urbanos cuando a mediados del siglo pasado la inmigración interior comenzó a afluir hacia Buenos Aires. “Cabecitas negras” se los llamó por entonces.
Las protestas diplomáticas comienzan a llover sobre la cabeza del mandatario porteño, quien si no fuera tan impermeable a la inteligencia y al sentido común ya tendría que estar presentando su renuncia. El paraguas de la gran prensa le garantiza cierta impunidad, sin embargo. Como también se la suministra la estupidez de eso que los italianos llaman el uomo qualunque, es decir, el que repite como un loro los lugares comunes que se le brindan desde arriba y que a veces lo confortan, en su inseguridad social, al inducirlo a creerse mejor que quienes están un escalón más debajo que él en la estructura de clases.
En medio de todo este barullo emerge otro problema, también significativo del retroceso producido durante los ’90. ¿Qué es eso de la “Ciudad Autónoma de Buenos Aires”¿Qué demonios significa ese engendro salido del vientre del menemismo? En un país que trabajosamente se está dando una configuración más acorde a un equilibrio que le fuera negado pues el desarrollo gravitó siempre hacia el Puerto, el carácter federal que debe tener la Capital y que fuera logrado por las armas de Roca en 1880, ha sido hasta cierto punto rebatido por una autonomía que ha consentido, entre otras cosas, que el gobierno porteño disponga de su propia policía metropolitana, creándose así una superposición de funciones que hace aun menos manejable el siempre resbaloso ámbito de los organismos de seguridad.
Así las cosas, Buenos Aires se ha constituido en una isla neoliberal que conserva muchos de los rasgos que distinguieran a esa época nefanda. Los choques de Macri con los “okupas” del Parque Indoamericano manifiestan la incompetencia y dejadez de la gestión municipal porteña hacia los sectores de menos recursos. Nunca se brindó a estos la oportunidad de salir de la precariedad en que viven procurando su rescate a través de una autoayuda controlada por el gobierno del municipio. En vez de esto el jefe de la ciudad pretende ahora la colaboración del Ejecutivo nacional para poner en práctica una metodología represiva de corte militar, mientras con sus declaraciones fomenta la xenofobia y estimula ese particularismo que durante el siglo XIX se constituyó en la maldición de la política argentina.
Ahora bien, que Macri reclame el apoyo del Poder Ejecutivo nacional por malas razones, no significa que este no deba tomar cartas en el asunto. Y me parece que ni Aníbal Fernández ni la Presidente acertaron en su política de dejar que el alcalde de Buenos Aires se cocine en su propia salsa. El gobierno de la Nación debe salir al cruce de este aclarando primero los contornos del problema y actuando luego como factor de contención para enmendar el entuerto montado por la incompetencia del PRO. No es fácil, pues entre el salvajismo represor del pasado y el garantismo chirle de los últimos tiempos, el Estado ha perdido mucho de su autoridad. Pero me parece que no tiene más remedio que bailar con la más fea, mientras busca la vía de un desarrollo nacional estructural, que reduzca progresivamente una marginalia social que, librada a sí misma, puede convertirse en una bomba de tiempo que termine explotándole en la cara. Y hay muchos interesados en que esto suceda. http://www.enriquelacolla.com
En menos de 48 hs. despediremos otro año. Venimos de cenas y despedias hace ya mas de 10 dias. Compartiremos otros platos, bebidas y llamadas con la gente que queremos. Va pasando otro año mas.
Esto tembien ocurrió, increiblemente y por desgracia, pero "nos pasó" hace muy pocos años, y yo estaba en una de esas reuniones de finde con mis Amigos de toda la Vida.
Otros Amigos, dos de ellos fueron; SON Actores principalisimos, desgraciadamente. Estefania, hija de Oscarcito, mi Amigo desde los primeros pasos....y Sofia, compañerita de mis hijos en el Miguel Hernandez, con esa sonrisa eterna dejando a Raul y Adriana y a sus hermanos (Martin y Santiago), con esa pregunta que nadie le puede ni podrá responder. Hablando de Solidaridad, Martin fue uno de los tantos pibes que entro y salio sin medir riesgos una y muchas veces mas en socorro de tantos pibes...
Y 197 pibes mas.......
MEMORIA, para que nunca mas vuelva a pasar. Y JUSTICIA
"ALFREDO GRANDE" alfredo@carlosgrande.com Cromañón: Veredicto contundente miércoles, 30 de diciembre de 2009 El Tribunal Ético dictaminó: Cromañón fue un crimen perpetrado bajo el manto del Estado democrático, un crimen en masa, una masacre. (Fabiana Arencibia - Red Eco) Ciudad de Buenos Aires- El lunes, más de cien personas fueron testigos presenciales del veredicto al que arribaron los jueces del Tribunal Ético por Cromañón, convocado por sobrevivientes y familiares de las víctimas. Solo faltaban dos días para cumplirse 5 años de aquel 30 de diciembre de 2004, día en que el incendio del boliche bailable de Once, República de Cromañón, se llevó la vida de 194 jóvenes que murieron por el humo venenoso que bajó desde el techo. Durante más de cuatro horas se escucharon los testimonios de los amicus curiae (amigos del Tribunal), peritos, testigos y los alegatos de la Fiscalía y la Defensa. Finalmente el Tribunal integrado por los jueces Adriana Calvo (Asociación de ex Detenidos Desaparecidos) Oscar Castelucci, (padre de Martín, asesinado por un patovica en La Casona) y Juan Carlos Volnovich (psicoanalista) dictó el veredicto final. “Este tribunal considera que efectivamente existió una trama, llamada por algunos ‘cadena’ de responsabilidades que provocó la masacre de Cromañón y posterior impunidad, en la cual estuvieron involucrados los acusados, en diferente medida dependiendo de su nivel de responsabilidad. Nos referimos a los funcionarios públicos, los empresarios (organizadores y músicos) los policías y los bomberos. Para los cuales esperamos el acompañamiento de nuestro pueblo en una amplia condena ética que deberá expresarse en todos los ámbitos de actuación de los responsables”. (Veredicto completo AQUI ). El médico psiquiatra Alfredo Grande, que ofició de moderador durante todo el desarrollo de la audiencia, expresó al inicio que “este tribunal se constituye como instancia superadora de la Justica (…)” y que busca “un pronunciamiento colectivo que apunte a cuidar más y mejor la vida”. El desarrollo del juicio tuvo momentos altamente emotivos, en los que la impunidad arrancó lágrimas de dolor e indignación. El video que se proyectó como parte de las pruebas presentadas, trajo las imágenes del horror de aquella noche. Los rostros de muchos jóvenes, 194 de los cuales hoy permanecen en pancartas y carteles, estaban allí. Y Santiago Morales, sobreviviente de la masacre, sintetizó con dos imágenes lo que Cromañón dejó en quienes están vivos: una nueva dimensión que adquirió desde entonces la oscuridad se suma al dolor que se siente en cada crepúsculo donde sobrevienen las imágenes de la muerte. Vanesa, hermana del joven Luciano Arruga que lleva 11 meses desaparecido, afirmó que existe un común denominador entre ambos hechos: la corrupción institucional y el hecho de que nadie se hace responsable. “Mantengámonos juntos, solo así ganaremos la batalla”, pidió. Un sentimiento de impotencia y de impunidad recorrió la sala ante los detalles pormenorizados de Susana Etchegoyen, médica que actuó como una de los peritos de este tribunal. (Ver informe completo AQUÍ ) Explicó que lo que internacionalmente se define como emergencia o catástrofe tiene entre los primeros 20 minutos y una hora, el tiempo en que se produce el 80 por ciento de las muertes. Allí es imprescindible hacer lo correcto para salvar la mayor cantidad de vidas. En Cromañón los hechos se desencadenaron pasadas las 22.30 y el supuesto operativo de rescate “habría dado comienzo entre las 23.10 y las 23.20 (…). El SAME no hizo nada de lo que tenía que hacer; todo lo que pudo fallar, falló”, afirmó. No se acordonó el lugar; no se delimitó la zona de entrada y salida de ambulancias, se permitió el acceso de personas no autorizadas, no se utilizaron móviles de desplazamiento de las autoridades y profesionales especializados del SAME; no se emplearon especialistas en atención de emergencias; no se identificó ni clasificó a las victimas; se trasladó a jóvenes vivos con otros ya fallecidos incluso dentro de móviles policiales. “El modelo sanitario mercantilista, que llegó en los ´90 y se profundizó durante la gestión de (Alfredo) Stern como Secretario de Salud del Gobierno de (Aníbal) Ibarra en la Ciudad de Buenos Aires fue el marco del sistema de salud en el que se produjo la masacre de Cromañón en 2004”, afirmó. Por su parte, los abogados de la Defensa, con un gran esfuerzo, tuvieron que recurrir a las palabras del efímero Ministro de Educación porteño, Abel Posse, que habló del rock como “ruido estupidizante” y de las “bandas de música estupidizadoras de los jóvenes”. Y centraron su línea argumental en la falta de educación y control por parte de los padres, en que la culpa es de “todos” y por tanto no es aceptable culpar a un jefe de gobierno cuanto todos somos responsables. Durante el juicio expusieron como “amicus curiae”, las legisladoras de la Ciudad, Diana Maffía y Patricia Walsh; los militantes de derechos humanos Graciela Rosemblum (LADH) y Pablo Pimentel. Los peritos que aportaron datos y reflexiones fueron Maristella Svampa (socióloga), Isabelino Siede (educador), Enrique Piñeyro (piloto y cineasta) y Susana Etchegoyen (médica). Se sumaron los testigos Alberto Lebbos (padre de Paulina Lebbos, asesinada en Tucumán en 2006), Gustavo Carabajal (periodista de La Nación), Raul Buganem (padre de Leandro, fallecido en el incendio de Kheyvis), y Santiago Morales (sobreviviente de Cromañón). La defensa estuvo a cargo de los abogados Marisol Gallardo y Eduardo Soares; y los fiscales fueron Martín Caparrós (escritor y periodista) y Laura Ginsberg (Apemia) Cromañón fue un crimen colectivo sin asesinos pero con culpables. Cromañón fue una dosis concentrada de capitalismo salvaje. Cromañón significa decisiones políticas responsables de la muerte. Pero Cromañón también nos mostró lo mejor de esos jóvenes que en actitud solidaria murieron por entrar y salir varias veces a tratar de sacar a otros de la trampa mortal en que se convirtió el boliche aquella noche. http://www.redeco.com.ar/nv/index.php?option=com_content&task=view&id=2758&Itemid=45