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martes, 12 de octubre de 2010

12 de Octubre, dia de la Raza










Con lenguaje simple, que era trasmitido en traducción simultánea a más de un centenar de Jefes de Estado y dignatarios de la Comunidad Europea, el Cacique Guaicaipuro Cuauhtémoc logró inquietar a su audiencia cuando dijo...


"Aquí pues yo, Guaicaipuro Cuauhtémoc he venido a encontrar a los 
que celebran el encuentro.
Aquí pues yo, descendiente de los que poblaron la América hace
cuarenta mil años, he venido a encontrar a los que la encontraron
hace sólo quinientos años.
Aquí pues, nos encontramos todos. Sabemos lo que somos, y es
bastante. Nunca tendremos otra cosa.
El hermano aduanero europeo me pide papel escrito con visa para
poder descubrir a los que me descubrieron.
El hermano usurero europeo me pide pago de una deuda
contraída por Judas, a quien nunca autoricé a venderme.
El hermano leguleyo europeo me explica que toda deuda se paga con
intereses, aunque sea vendiendo seres humanos y países enteros sin
pedirles consentimiento.
Yo los voy descubriendo. También yo puedo reclamar pagos y también
puedo reclamar intereses.
Consta en el Archivo de Indias, papel sobre papel, recibo sobre
recibo y firma sobre firma, que solamente entre los años 1503 y 1660
llegaron a San Lucas de Barrameda 185 mil kilos de oro y 16 millones
de kilos de plata provenientes de América.
¿Saqueo? ¡No lo creyera yo! Porque sería pensar que los hermanos
cristianos faltaron a su Séptimo Mandamiento.

¿Expoliación? ¡Guárdeme Tanatzin de figurarme que los europeos, como
Caín, matan y niegan la sangre de su hermano!
¿Genocidio? Eso sería dar crédito a los calumniadores, como
Bartolomé de las Casas, que califican al encuentro como de
destrucción de las Indias, o a ultrosos como Arturo Uslar Pietri,
que afirma que el arranque del capitalismo y la actual civilización
europea se deben a la inundación de metales preciosos! ¡No! Esos
185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata deben ser
considerados como el primero de muchos otros préstamos amigables de
América, destinados al desarrollo de Europa. Lo contrario sería
presumir la existencia de crímenes de guerra, lo
que daría derecho no sólo a exigir devolución inmediata, sino la
indemnización por daños y perjuicios.
Yo, Guaicaipuro Guaicaipuro Cuauhtémoc, prefiero pensar en la menos
ofensiva de estas hipótesis. Tan fabulosa exportación de capitales
no fueron más que el inicio de un plan "Marshalltezuma", para
garantizar la reconstrucción de la bárbara Europa, arruinada por sus
deplorables guerras contra los cultos musulmanes, creadores del
álgebra, el baño cotidiano y otros logros superiores de la
civilización.
Por eso, al celebrar el Quinto Centenario del Empréstito, podremos
preguntarnos: ¿han hecho los hermanos europeos un uso racional,
responsable o por lo menos productivo de los fondos tan
generosamente adelantados por el Fondo Indoamericano Internacional?
Deploramos decir que no.
En lo estratégico, lo dilapidaron en las batallas de Lepanto, en
armadas invencibles, en terceros reichs y otras formas de exterminio
mútuo, sin otro destino que terminar ocupados por las tropas gringas
de la OTAN, como en Panamá, pero sin canal.
En lo financiero, han sido incapaces, después de una moratoria de
500 años, tanto de cancelar el capital y sus intereses, cuanto de
independizarse de las rentas líquidas, las materias primas y la
energía barata que les exporta y provee todo el Tercer Mundo.
Este deplorable cuadro corrobora la afirmación de Milton Friedman
según la cual una economía subsidiada jamás puede funcionar y nos
obliga a reclamarles, para su propio bien, el pago del capital y los
intereses, que tan generosamente hemos demorado todos estos siglos
en cobrar.
Al decir esto, aclaramos que no nos rebajaremos a cobrarle a
nuestros hermanos europeos las viles y sanguinarias tasas del 20 y
hasta el 30 por ciento de interés, que en ocasiones los hermanos
europeos les cobran a los pueblos del Tercer Mundo.
Nos limitaremos a exigir la devolución de los metales preciosos
adelantados, más el módico interés fijo del 10 por ciento, acumulado
sólo durante los últimos 300 años, con 200 años de gracia.
Sobre esta base, y aplicando la fórmula europea del interés
compuesto, informamos a los descubridores que nos deben, como primer
pago de su deuda, una masa de 484.147 billones de kilos de oro y 42
trillones de kilos de plata. Es decir, masas que hoy equivalen a
212.345 millones de veces la producción mundial de oro por año, y
3.164 billones de veces la de plata. El total también corresponde al
70% de toda la corteza terrestre, o al 0,7% de todo el planeta.
Muy pesadas son esas moles de oro y plata. ¿Cuánto pesarían,
calculadas en sangre?
Aducir que Europa, en medio milenio, no ha podido generar riquezas
suficientes para cancelar ese módico interés, sería tanto como
admitir su absoluto fracaso financiero y/o la demencial
irracionalidad de los supuestos del capitalismo.
Tales cuestiones metafísicas, desde luego, no nos inquietan a los
indoamericanos.
Pero sí exigimos la firma de una Carta de Intención que discipline a
los pueblos deudores del Viejo Continente; y que los obligue a
cumplir su compromiso mediante una pronta privatización o
reconversión de Europa, que les permita entregárnosla entera, como
primer pago de la deuda histórica...."
Cuando el Cacique Guaicaipuro Cuatémoc dio su conferencia ante la
reunión de Jefes de Estado de la Comunidad Europea, no sabía que estaba
exponiendo  una tesis de Derecho Internacional para determinar LA VERDADERA
DEUDA EXTERNA.
Ahora sólo resta que algún gobierno latinoamericano tenga el valor
suficiente para hacer el reclamo ante los Tribunales Internacionales
competentes. 

domingo, 3 de octubre de 2010

HONRAR LA VIDA


Dos historias, una tomada de "Agencia El Vigia", la otra la lei hace muchos años en "El Expreso Imaginario", y la copie de la paginaCiudad Seva . Las dos se refieren, en mi opinion, a lo importante, discriminandolo de la coyuntura y de los intereses individuales. Disculpen la longitud. A ambos muchas gracias.



UNA: El recuerdo de la vida ejemplar del doctor Maradona se funde con el homenaje a todos los médicos rurales argentinos, cuyas historias anónimas nos esconden sus nombres y sus desvelos: el 4 de julio, día de su nacimiento ha sido declarado por ley Día Nacional del Médico Rural.
Autora: Matilde Sellanes

La historia…
Parecía una parada más. Pero la modorra del convoy se sacudió por los gritos y las manos que se levantaban con más angustia que aires de bienvenida, y clamando sin mucha esperanza por un milagro en aquel paraje olvidado…un médico. Un hombre delgado, de apenas 1, 53 m, se alisó los cabellos oscuros y lacios y con voz amable y firme bajó de inmediato a ofrecerse como tal. Tiempo después, el mismo recordaría su encuentro con su Formosa de monte e indios donde pasaría los siguientes 50 años de su vida con estas palabras y esta sencillez: “Había que tomar una decisión y la tomé. El tren que me llevaba a Tucumán, donde vivía mi hermano, estaba a punto de arrancar Yo estaba en el andén del Paraje Guaycurri (que con los años sería Estanislao del Campo) cuando vi muchas manos que se alzaban suplicantes y voces ininteligibles que me llamaban en idiomas diferentes. Entonces me subí a un sulky tirado por una mujer cincuentona muy preocupada y me dejé internar en la maleza. Poco después, como dijeron por allá, le había “salvado” la vida a una indiecita que después se me presentó como Mercedes Almirón y que hoy vive en Tucumán rodeada de sus nietos y sus bisnietos. Un parto distócico había estado a punto de terminar con ella y con el bebé. Fue entonces cuando decidí perder mi pasaje en el tren, que aún me aguardaba, y no volver nunca a las comodidades de mi consultorio en Buenos Aires. La bienvenida me la dieron indios, criollos y algún que otro inmigrante, todos enfermos, barbudos, harapientos. Yo mismo me di la bienvenida a ese mundo nuevo, aún a riesgo de mi salud y mi vida.”



Sin otro adorno que su simple sencillez narró siempre aquel instante que no sólo cambió su vida sino que mejoró para siempre la de miles de habitantes de las selvas de Formosa y Chaco, y que alcanzó a indios tobas, matacos, mocovíes y pilagás, a criollos y a inmigrant es. No fue poco: logró erradicar de ese olvidado rincón del país los flagelos de la lepra, el mal de Chagas, la tuberculosis, el cólera, el paludismo y hasta la sífilis, que él entendía como el mal aportado por la civilización, a la que por eso llamaba “sifilización”. Para lograr sus objetivos, juntó lo que podía y como podía de la ciencia médica traída de la Universidad de Buenos Aires, sus propios y extensos estudios como naturalista, su ingenio y su creatividad y trabajó con métodos y remedios caseros, escribiendo su propia versión del sanitarismo cuando enseñó a sus queridos indios a fabricar ladrillos, a edificar sus casas y a cuidar de su salud.


Inevitablemente alguien lo llamó un día cuando su historia trascendió el monte “el Albert Schweitzer de los tobas y matacos”, y su comentario al respecto ayuda a conocerlo sin necesidad de comparaciones ociosas: “Nunca pude entender quién inventó esas macanas de que yo era como Ghandi o de que era el Albert Schweitzer d e la Argentina —comentaba—, eso no me causa gracia porque yo odio el exhibicionismo en cualquiera de sus manifestaciones. Yo soy sólo un médico de monte, que es menos aún que un médico de barrio”. “Schweitzer sí era un hombre ilustre, él sabía música; era un eximio organista, más allá de su gigantesca obra en África. Y cómo pueden compararme con Ghandi, justamente con él, que con la no violencia salvó a todo el pueblo. Y a mí, sólo por haber cumplido con mi deber, me quieren hacer fama, justamente a mí, que siempre me creí el más inútil de los 14 hermanos. Cómo voy a ser un hombre ilustre si de chico fui retraído, taciturno; fui mal alumno, desordenado, rebelde, solitario y de carácter fuerte. Era medio desobediente y a veces prefería quedarme pintando abajo de un ombú antes que leer libros”. [3]


A los 90 años, cuando los dolores de un cuerpo ya entumecido le hicieron partir a su pesar, se despidió sencillamente de “su gente” y se tomó un ómnibus para Santa Fe. Las c rónicas nos dicen que las autoridades lo detectaron y le consiguieron una ambulancia para que completara el viaje. Llegó tan mal que fue necesario internarlo por un mes, y pidió expresamente a su familia que siempre fuera en un hospital público. Casi 9 años después, pisando el siglo de vida, con la lucidez que lo acompañó siempre resumió su vida en un párrafo cuya sencillez y grandeza estremecen: “Así viví muy sobriamente cincuenta y tres años en la selva, hasta que el cuerpo me dijo basta. Un día me sentí morir y me empecé a despedir de los indios, con una mezcla de orgullo y felicidad, porque ya se vestían, se ponían zapatos, eran instruidos. Creo que no hice ninguna otra cosa más que cumplir con mi deber”. Dos lecciones y a cual más grande: una vida de entrega y trabajo y una humildad igualmente épica.

Biografia: Maradona nació en Esperanza (Santa Fe) el 4 de julio de 1895, uno de los 14 hijos de Waldino Maradona y Petrona de la Encarnación Villalba, una familia enraizada ya en estas tierras. Descendía, por parte de su padre, de una familia gallega (los Fernández Maradona) llegada desde Chile en la época colonial a poco de fundarse San Juan donde finalmente se radicaron y dieron figuras de talla histórica. Del lado materno en cambio la ascendencia era criolla (de Santiago y Buenos Aires), y su infancia transcurrió en gran parte en su estancia de Los Aromos en las barrancas santafecinas del río Coronda. Ya adolescente, la familia se trasladó a Buenos Aires, donde se recibió dos décadas después de médico (1928).


Se instaló unos meses en la Capital Federal y luego en Resistencia, Chaco. Y allí estaba en 1930, cuando la revolución de Uriburu depuso al presidente Hip ólito Yrigoyen. Si bien nunca había sido yrigoyenista sino acaso lo contrario, asumió como ciudadano defender la democracia y el gobierno constitucional pronunciando entonces fogosas conferencias en las plazas públicas, que le valieron inmediatas persecuciones. En el entusiasmo de la juventud acaso esa experiencia lo marcara, porque nunca luego llegó a practicarla seriamente y definitivamente se apartó de ella. “Pese a que llegué a ser candidato a diputado por el Partido Unitario —recordaba a propósito del tema—, la política nunca ocupó el centro de mi vida; los políticos, en su mayoría, siempre dicen una cosa y hacen otra, muchas veces desvirtúan la democracia para hacer demagogia en nombre de ella”. [4]


Perseguido por el régimen que derrocara a Yrigoyen, partió para Paraguay donde comenzaba entonces la Guerra del Chaco Boreal, con apenas una valija de ropa, un revólver 38 y su diploma de médico como todo equipaje. Ya llegado, ofreció sus servicios a un comisario de Asunción, pero pidió que no lo sometieran a ninguna bandera porque su único fin era el “humano y cristiano de restañar las heridas de los pobres soldados que caen en el campo de batalla por desinteligencias de los que gobiernan”. Tan nobles palabras le valieron la cárcel por unos días: no le creyeron y lo tomaron por un espía argentino. Poco después ya liberado, lo tomaron como camillero en el Hospital Naval, donde pronto llegó a en tres años llegó a ser director, atendiendo en esa etapa a cientos de soldados de ambos bandos. Fue para ese entonces que conoció a la que sería el único amor de su vida: Aurora Ebaly, una jovencita de 20 años descendiente de irlandeses y sobrina del presidente paraguayo. Ya comprometidos, el romance estaba llamado a ser fugaz: el 31 de diciembre de 1934 Aurora murió con el año víctima de la fiebre tifoidea. Pero fue largo el recuerdo que Maradona encendió en su memoria, pues no se casó nunca y nunca volvió a noviar.


Acaso el dolor del duel o fue uno de los motivos que lo alejaron de Paraguay no bien terminó la guerra. Tras donar los sueldos que ganó a soldados paraguayos y a la Cruz Roja, escapó, de los honores y agasajos que le realizaron. No pocos dijeron que este médico tuvo mucho que ver con el fin de la guerra, pero él mismo se encargó de minimizar las versiones: “Pese a lo que algunos dijeron, yo no fui quien directamente hizo firmar la paz entre ambos países. Solamente colaboré para que se juntaran las comisiones que habían viajado desde Europa con los delegados de Bolivia y Paraguay”.


Volvió entonces a Argentina. Había proyectado las etapas de su viaje: regresaría a su país en barco, hasta Formosa, y allí tomaría el tren que pasaba por Salta, Jujuy y Tucumán; en esta ciudad visitaría a un hermano, que era intendente; después llegaría a Buenos Aires, donde vivía su madre. Fue en ese tren donde le salió al encuentro su destino definitivo en el monte formoseño. El próximo pasaba a los tres o cuatro días, y en ese intervalo la gente del lugar y de los campos vecinos acudió a hacerse asistir, y todos le pidieron insistentemente que se quedara, ya que no había ningún médico en muchas leguas a la redonda. Y también fue entonces cuando simplemente y según sus palabras “Había que tomar una decisión y la tomé… quedarme donde me necesitaban. Y me quedé 53 años de mi vida.”


Y se estableció en Estanislao del Campo, entonces el Paraje Guaycurri, un villorrio formoseño sin agua corriente, gas, luz o teléfono. Y a poco de vivir allí, vio aparecer a los aborígenes de las cercanías, tobas y pilagás. Llegaban de cuando en cuando, como espectros en fuga, miserables, desnutridos y enfermos a los comercios y viviendas de los límites del poblado, ofreciendo canjear plumas de avestruces, arcos, flechas y otras artesanías por alguna ropa o alimento que necesitaban. El corazón de Maradona se conmovió y latió con ellos, con su dolor y su desamparo, y se transformó en un compromiso asu mido como obligación moral de hacer algo por ellos, desde entonces y durante toda su vida. E hizo muchísimo: no es fácil resumirlo, el lector habrá de llenar los espacios cotidianos que mediaron en medio siglo… Primero acercarse, ganar su confianza demasiado herida, atenderlos, curarlos, oírlos y aprender sus lenguas y costumbres hasta ser aceptado en las tribus.


Y en el monte y las tolderías se escribió el capítulo más admirable de este hombre de extraordinaria riqueza y fuerza espiritual volcada en amor a su prójimo más necesitado. Su labor no se circunscribió solamente a la asistencia sanitaria: convivió con ellos, se interiorizó de las múltiples necesidades que padecían y trató de ayudarlos también en todos los aspectos que pudo: económicos, culturales, humanos y sociales. Realizó gestiones ante el Gobierno del Territorio Nacional de Formosa y obtuvo que se les adjudicara una fracción de tierras fiscales. Allí, reuniendo a cerca de cuatrocientos naturales, fundó con éstos una Colonia Aborigen, a la que bautizó “Juan Bautista Alberdi”, en homenaje al autor de “Las Bases . . .”, colonia que fue oficializada en 1948. Les enseñó algunas faenas agrícolas, especialmente a cultivar el algodón, a cocer ladrillos y a construir sencillos edificios. A la vez, los atendía sanitariamente, todo, por supuesto, de manera gratuita y benéfica, hasta el extremo de invertir su propio dinero para comprarles arados y semillas. Cuando edificaron la Escuela, enseñó como maestro durante tres años, hasta que llegó un docente nombrado por el gobierno.


Era además un apasionado de las ciencias naturales. Inspirado por la riqueza natural del monte formoseño, escribió una veintena de libros, la mayoría inéditos, sobre etnografía, lingüística, mitología indígena, dendrología, zoología, botánica, leprología, historia, sociología y topografía. Varias veces le ofrecieron puestos; nunca prestó conformidad. En 1981 un jurado compuesto por representantes de organismos oficiales, de entidades médicas y de laboratorios medicinales, lo distinguió con el premio al “Médico Rural Iberoamericano”, que se adjudicaba acompañado de importante suma de dinero. Rechazó a ésta de plano, y en el mismo acto de la entrega, logró que con ese fondo se instituyeran becas para estudiantes que aspiraban a ser médicos rurales. Cuando ya era anciano, el gobierno quiso destinarle una pensión vitalicia; tampoco aceptó. Su norma inquebrantable de conducta rezaba “todo para los demás, nada para mí”.


Fue postulado tres veces para el Premio Nobel y recibió decenas de premios nacionales e internacionales, entre los que se cuenta el Premio Estrella de la Medicina para la Paz, que le entregó la ONU en 1987. Sin embargo, no le importaban los honores. Había escrito su historia en el silencio, y la fama lo asaltó tiñendo su figura de ribetes legendarios y valores espirituales alejados de las sociedades de este tiempo, que paradójicamente lo admiraron por ello. Esa notoriedad le fue tan ajena como los homenajes o las retribuciones dinerarias: simplemente no alteraba su vida ni la aceptaba como algo merecido o que valiera la pena. En una carta dirigida a Eduardo Bernardi, al referirse a los premios, escribió: “Es todo humo que se disipa en el espacio”. Sus frases, siempre amables y sin altisonancias, son en sí mismas un legado más para la reflexión cuando ya su figura es una ausencia grande:


“Si algún asomo de mérito me asiste en el desempeño de mi profesión, éste es bien limitado; yo no he hecho más que cumplir con el clásico juramento hipocrático de hacer el bien”.


“Muchas veces se ha dicho que vivir en austeridad, humilde y solidariamente, es renunciar a uno mismo. En realidad ello es realizarse íntegramente como hombre en la dimensión magnífica para la cual fue creado” ….”estoy satisfecho de haber hecho el bien en lo posible a nuestro prójimo, sobre todo al más necesitado y lo continuaré haciendo hasta que Dios diga basta”.


Y mucho bien hizo, y ese bien habría de ser muy necesitado pues Dios tardó en decir basta. Recién cuando ya desbordaba los 91 años a mediados de 1986, enfermó y aceptó ir a vivir en Rosario con la familia. Su sobrino, el doctor José Ignacio Maradona y su esposa Amelia junto a sus diez hijos lo rodearon de afecto los nueve últimos años de su vida. De una lucidez asombrosa, que conservó hasta su muerte, estudiaba con los más chicos medicina e Historia. Su más cercano amigo durante 35 años, Abel Bassanese, cuenta que en el día anterior al de su deceso habían estudiado temas sobre el Virreinato del Río de la Plata. Murió de vejez, sin sufrimientos físicos ni morales -en la santa paz de los buenos y justos- poco después de despuntar la mañana del 14 de enero de 1995, cuando le faltaban apenas unos meses para cumplir los cien años.


Su recuerdo, tal como quizá lo hubiera querido, se funde con el homenaje a todos los médicos rurales argentinos, cuyas historias anónimas nos esconden sus nombres y sus desvelos: el 4 de julio, día de su nacimiento ha sido declarado por ley Día Nacional del Médico Rural.



http://www.morganleo.blogspot.com/



La otra Historia:


El Gran Jefe Blanco de Wáshington ha ordenado hacernos saber que nos quiere comprar las tierras. El Gran Jefe Blanco nos ha enviado también palabras de amistad y de buena voluntad. Mucho apreciamos esta gentileza, porque sabemos que poca falta le hace nuestra amistad. Vamos a considerar su oferta pues sabemos que, de no hacerlo, el hombre blanco podrá venir con sus armas de fuego a tomar nuestras tierras. El Gran Jefe Blanco de Wáshington podrá confiar en la palabra del jefe Seattle con la misma certeza que espera el retorno de las estaciones. Como las estrellas inmutables son mis palabras.




¿Cómo se puede comprar o vender el cielo o el calor de la tierra? Esa es para nosotros una idea extraña.
Si nadie puede poseer la frescura del viento ni el fulgor del agua, ¿cómo es posible que usted se proponga comprarlos?
Cada pedazo de esta tierra es sagrado para mi pueblo. Cada rama brillante de un pino, cada puñado de arena de las playas, la penumbra de la densa selva, cada rayo de luz y el zumbar de los insectos son sagrados en la memoria y vida de mi pueblo. La savia que recorre el cuerpo de los árboles lleva consigo la historia del piel roja.
Los muertos del hombre blanco olvidan su tierra de origen cuando van a caminar entre las estrellas. Nuestros muertos jamás se olvidan de esta bella tierra, pues ella es la madre del hombre piel roja. Somos parte de la tierra y ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas; el ciervo, el caballo, el gran águila, son nuestros hermanos. Los picos rocosos, los surcos húmedos de las campiñas, el calor del cuerpo del potro y el hombre, todos pertenecen a la misma familia.
Por esto, cuando el Gran Jefe Blanco en Wáshington manda decir que desea comprar nuestra tierra, pide mucho de nosotros. El Gran Jefe Blanco dice que nos reservará un lugar donde podamos vivir satisfechos. Él será nuestro padre y nosotros seremos sus hijos. Por lo tanto, nosotros vamos a considerar su oferta de comprar nuestra tierra. Pero eso no será fácil. Esta tierra es sagrada para nosotros. Esta agua brillante que se escurre por los riachuelos y corre por los ríos no es apenas agua, sino la sangre de nuestros antepasados. Si les vendemos la tierra, ustedes deberán recordar que ella es sagrada, y deberán enseñar a sus niños que ella es sagrada y que cada reflejo sobre las aguas limpias de los lagos hablan de acontecimientos y recuerdos de la vida de mi pueblo. El murmullo de los ríos es la voz de mis antepasados.

Los ríos son nuestros hermanos, sacian nuestra sed. Los ríos cargan nuestras canoas y alimentan a nuestros niños. Si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben recordar y enseñar a sus hijos que los ríos son nuestros hermanos, y los suyos también. Por lo tanto, ustedes deberán dar a los ríos la bondad que le dedicarían a cualquier hermano.

Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestras costumbres. Para él una porción de tierra tiene el mismo significado que cualquier otra, pues es un forastero que llega en la noche y extrae de la tierra aquello que necesita. La tierra no es su hermana sino su enemiga, y cuando ya la conquistó, prosigue su camino. Deja atrás las tumbas de sus antepasados y no se preocupa. Roba de la tierra aquello que sería de sus hijos y no le importa.
La sepultura de su padre y los derechos de sus hijos son olvidados. Trata a su madre, a la tierra, a su hermano y al cielo como cosas que puedan ser compradas, saqueadas, vendidas como carneros o adornos coloridos. Su apetito devorará la tierra, dejando atrás solamente un desierto.
Yo no entiendo, nuestras costumbres son diferentes de las suyas. Tal vez sea porque soy un salvaje y no comprendo.
No hay un lugar quieto en las ciudades del hombre blanco. Ningún lugar donde se pueda oír el florecer de las hojas en la primavera o el batir las alas de un insecto. Mas tal vez sea porque soy un hombre salvaje y no comprendo. El ruido parece solamente insultar los oídos.
¿Qué resta de la vida si un hombre no puede oír el llorar solitario de un ave o el croar nocturno de las ranas alrededor de un lago?. Yo soy un hombre piel roja y no comprendo. El indio prefiere el suave murmullo del viento encrespando la superficie del lago, y el propio viento, limpio por una lluvia diurna o perfumado por los pinos.
El aire es de mucho valor para el hombre piel roja, pues todas las cosas comparten el mismo aire -el animal, el árbol, el hombre- todos comparten el mismo soplo. Parece que el hombre blanco no siente el aire que respira. Como una persona agonizante, es insensible al mal olor. Pero si vendemos nuestra tierra al hombre blanco, él debe recordar que el aire es valioso para nosotros, que el aire comparte su espíritu con la vida que mantiene. El viento que dio a nuestros abuelos su primer respiro, también recibió su último suspiro. Si les vendemos nuestra tierra, ustedes deben mantenerla intacta y sagrada, como un lugar donde hasta el mismo hombre blanco pueda saborear el viento azucarado por las flores de los prados.
Por lo tanto, vamos a meditar sobre la oferta de comprar nuestra tierra. Si decidimos aceptar, impondré una condición: el hombre blanco debe tratar a los animales de esta tierra como a sus hermanos.
Soy un hombre salvaje y no comprendo ninguna otra forma de actuar. Vi un millar de búfalos pudriéndose en la planicie, abandonados por el hombre blanco que los abatió desde un tren al pasar. Yo soy un hombre salvaje y no comprendo cómo es que el caballo humeante de hierro puede ser más importante que el búfalo, que nosotros sacrificamos solamente para sobrevivir.
Qué es el hombre sin los animales? Si todos los animales se fuesen, el hombre moriría de una gran soledad de espíritu, pues lo que ocurra con los animales en breve ocurrirá a los hombres. Hay una unión en todo.
Ustedes deben enseñar a sus niños que el suelo bajo sus pies es la ceniza de sus abuelos. Para que respeten la tierra, digan a sus hijos que ella fue enriquecida con las vidas de nuestro pueblo. Enseñen a sus niños lo que enseñamos a los nuestros, que la tierra es nuestra madre. Todo lo que le ocurra a la tierra, le ocurrirá a los hijos de la tierra. Si los hombres escupen en el suelo, están escupiendo en sí mismos.
Esto es lo que sabemos: la tierra no pertenece al hombre; es el hombre el que pertenece a la tierra. Esto es lo que sabemos: todas la cosas están relacionadas como la sangre que une una familia. Hay una unión en todo.
Lo que ocurra con la tierra recaerá sobre los hijos de la tierra. El hombre no tejió el tejido de la vida; él es simplemente uno de sus hilos. Todo lo que hiciere al tejido, lo hará a sí mismo.
Incluso el hombre blanco, cuyo Dios camina y habla como él, de amigo a amigo, no puede estar exento del destino común. Es posible que seamos hermanos, a pesar de todo. Veremos. De una cosa estamos seguros que el hombre blanco llegará a descubrir algún día: nuestro Dios es el mismo Dios.
Ustedes podrán pensar que lo poseen, como desean poseer nuestra tierra; pero no es posible, Él es el Dios del hombre, y su compasión es igual para el hombre piel roja como para el hombre piel blanca.
La tierra es preciosa, y despreciarla es despreciar a su creador. Los blancos también pasarán; tal vez más rápido que todas las otras tribus. Contaminen sus camas y una noche serán sofocados por sus propios desechos.
Cuando nos despojen de esta tierra, ustedes brillarán intensamente iluminados por la fuerza del Dios que los trajo a estas tierras y por alguna razón especial les dio el dominio sobre la tierra y sobre el hombre piel roja.
Este destino es un misterio para nosotros, pues no comprendemos el que los búfalos sean exterminados, los caballos bravíos sean todos domados, los rincones secretos del bosque denso sean impregnados del olor de muchos hombres y la visión de las montañas obstruida por hilos de hablar.
¿Qué ha sucedido con el bosque espeso? Desapareció.
¿Qué ha sucedido con el águila? Desapareció.
La vida ha terminado. Ahora empieza la supervivencia.
Quien quiera oir, que oiga.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

ECONOMIA - OPINION (y CONTRAOPINION)

LA MITAD

 Por Alfredo Zaiat
La deuda pública nacional bruta alcanzó el equivalente a 156.691 millones de dólares a junio de este año. Es un monto que no incluye los bonos defolteados que no ingresaron a las dos etapas del canje ni los activos financieros afectados al pago de deuda que reducen el pasivo neto. Esa suma representa el 48,6 por ciento del Producto Bruto Interno, bastante menos que el 166 por ciento de 2002, que refleja el efecto combinado de un fuerte crecimiento de la economía con un intenso proceso de cancelación de deuda en ese período. Ese abultado pasivo y la elevada partida destinada a sus servicios en el proyecto de Presupuesto 2011 (en pesos equivalente a 9095 millones de dólares) presentan el escenario como un frente complejo. Sin embargo ese panorama se alivia sustancialmente al analizar la composición de la deuda por acreedor: la mitad está en poder de dependencias del sector público, destacándose el Banco Central, la Anses, el Banco Nación y el Fondo de Garantía de Sustentabilidad del régimen previsional. Del total, sólo 55.542 millones de dólares, que representan el 35 por ciento de la deuda pública y apenas el 17,2 por ciento del PIB, está en manos de inversores privados en el mercado. Esta novedosa distribución de la deuda por acreedor es uno de los cambios estructurales más notables y poco considerado en la evaluación de la magnitud de los pasivos públicos. Los pasados esquemas de análisis de las condicionalidades de la deuda sobre la política económica requieren ser revisados ante esta nueva realidad.
Cuando se observan los compromisos anuales a cancelar se debe apreciar que la mitad será operaciones intra sector público. No presentarán complicaciones ni exigencias de tasas más altas que las vigentes en plaza. No es algo fuera de lo común en otras economías. Las transacciones de colocación y renovación de papeles de deuda entre dependencias públicas son usuales en las administraciones de países desarrollados. No generan alertas ni observaciones críticas de representantes de la ortodoxia, ni mucho menos de miembros de la corriente crítica al discurso dominante. En economías periféricas ese tipo de estructura de deuda no ha sido usual y por ese motivo lo que permite ahora es disminuir la influencia del poder de veto que el mercado financiero y organismos de crédito internacional buscan ejercer frente a la necesidad de fondos para refinanciar vencimientos.
La transformación de la composición de la deuda ha tenido un recorrido que merece precisarse para evitar caer en las trampas de la confusión sobre ese tema. Ese proceso comenzó con la declaración de la cesación de pagos en 2001. Desde entonces se concretaron diferentes pasos que redujeron el peso de la deuda sobre la economía y que cambió el perfil del acreedor. El primero fue la importante quita del capital sobre el stock de pasivos en default en las dos fases del canje. Luego, ante el castigo al país aplicado por el mercado por esas medidas, que clausuró el acceso al crédito internacional, el superávit fiscal permitió la cancelación neta de compromisos. Después, la crisis internacional y el carácter insostenible del sistema privado de jubilaciones impulsaron el fin de las AFJP. Esta trascendental reforma significó la recuperación de un voluminoso stock de títulos públicos que pasó a integrar el Fondo de Garantía de Sustentabilidad del sistema previsional estatal. A la vez, desde 2003 el Banco Nación, la Anses y el Banco Central fueron sumando bonos en su cartera y durante los años de la debacle global intensificaron compras a precios de default. El último paso importante en ese proceso fue la implementación de la estrategia de pagar deuda con una pequeña porción de las engordadas reservas del Banco Central. El antecedente fue para suprimir la cuenta de casi 10 mil millones de dólares con el FMI a fines de 2005, habilitando de ese modo seguir saldando vencimientos con otros organismos internacionales en los años siguientes (2187 millones de dólares en 2010). Desde este año se agregó el pago de bonos en cartera de privados (4382 millones de dólares) por esa vía. En el proyecto de Presupuesto 2011 se incluye la creación de un fondo de 7509 millones de dólares de reservas del Banco Central para ese mismo objetivo.
Este ciclo de administración de pasivos públicos ha derivado en un sustancial cambio al momento de abordar la cuestión de la deuda. En un reciente informe de la Oficina Nacional de Crédito Público, publicado en un mejorado sitio de Internet del Ministerio de Economía al incluir documentos explicativos sobre temas de debate, se precisa que la deuda con organismos internacionales sumaban 17.174 millones de dólares a junio de este año, equivalente al 5,3 por ciento del PIB. Se sostiene que desde una perspectiva de largo plazo, se observa una continuidad en el proceso de reducción de la deuda pública nacional iniciado en 2003. Mientras que a la salida de la convertibilidad esta deuda tenía un nivel que la hacía impagable, actualmente la deuda es comparativamente menor que la de la gran mayoría de los países desarrollados e incluso que la de algunos países de la región que actúan de referencia, como Brasil.
Como se mencionó al comienzo, en ese informe se detalla que el 49,8 por ciento del total de la deuda por 156.691 millones de dólares corresponde a tenencias de agencias del sector público nacional; el 11 por ciento son deudas bilaterales en situación de pago normal o préstamos de organismos multilaterales de crédito; el 3,7 por ciento son deudas que presentan atrasos, elegibles para su renegociación en el marco del Club de París; en tanto que sólo el 35,4 por ciento restante son deudas con el sector privado, en su gran mayoría instrumentadas en títulos públicos o préstamos garantizados.
Al observar estas cifras, el reclamo del no pago de la deuda o su auditoría para determinar su carácter fraudulento necesitaría precisiones: la mitad se encuentra en manos de organismos públicos constituyendo parte del patrimonio de toda la sociedad. Apenas un tercio está en manos privadas con tendencia a seguir disminuyendo por la restricción existente al acceso de fondos especulativos en el mercado internacional a tasas razonables. Pero fundamentalmente por la estratégica decisión de no contraer deuda cara y continuar con la aplicación de reservas al pago de vencimientos de capital e intereses de títulos en manos de inversores privados.
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AUTONOMIA
 Por Alfredo Zaiat
La crisis internacional más devastadora desde el crac del ’29 ofrece la oportunidad de revisar ciertos conceptos referidos al vínculo de los países con su deuda y el mercado financiero. Que exista esa posibilidad no significa que sea aprovechada, pero, a diferencia del período previo, se presentan las condiciones para revisar ideas consideradas incuestionables durante años. Algunas provienen de las corrientes del pensamiento crítico, como la que sostiene que la deuda externa sigue siendo una restricción relevante de la economía doméstica. Otras emanan de los sectores conservadores, como la que reclama la necesidad de la colocación de deuda en la plaza internacional como signo de recuperación de confianza de operadores del exterior.
Esta última misión puede tener el objetivo de definir una tasa de interés por debajo de los dos dígitos para facilitar líneas de financiamiento externas al sector privado. También puede pretender que se exhiba de ese modo el respaldo de inversores internacionales. En el pasado se ha transitado ese sendero sin beneficios considerables. La estrategia de colocar deuda en el mercado externo, como la del bono Global 2017 entregado por los intereses caídos de bonos en default en el último canje, implica resignar la jurisdicción nacional en caso de pleitos. Teniendo en cuenta el antecedente de la cesación de pagos y la intensidad de los juicios entablados en Tribunales de Estados Unidos y Europa contra Argentina, esa cesión de soberanía en materia judicial no resulta muy alentadora. Más aún con la referencia inmediata de los Tratados Bilaterales de Inversión. En la década pasada bajo el paradigma neoliberal y las recetas del Consenso de Wa-shington se argumentaba que así se alentarían inversiones extranjeras supuestamente protegidas de los riesgos de la inestabilidad política e institucional de países denominados emergentes. La característica distintiva de ese tipo de tratados fue la resignación de soberanía del Estado argentino, ya que esos convenios establecieron la prórroga de jurisdicción en favor de tribunales arbitrales. En caso de controversia, en lugar de intervenir la Justicia argentina, entiende un tribunal de arbitraje (Ciadi, dependiente del Banco Mundial). Por ese motivo, el país afronta más de treinta demandas millonarias ante el Ciadi, con suerte diversa, a raíz de supuestos incumplimientos de los TBI.
Existe un entusiasmo asombroso en la plaza financiera y en el Ministerio de Economía por la posibilidad de emitir una ampliación del Global 2017 u otro título similar a una tasa por debajo del 10 por ciento anual. Ese papel de deuda se colocaría bajo normas de legislación internacional, como en la segunda ronda del canje, sin detectarse la necesidad imperiosa de conseguir esos fondos por esa vía. A nivel local se registran importantes excedentes, como la abundante liquidez contabilizada por los bancos, que más que alcanzarían para suscribir esa emisión de deuda, bajo jurisdicción local. Esta opción implicaría dejar atrás esa trampa que colocan en el camino de las economías periféricas grandes bancos de inversión y calificadoras de riesgo con la colaboración de voceros locales. La debacle de las potencias económicas facilita el escenario para ampliar los márgenes de autonomía respecto del capital financiero externo, y una de esas formas sería no reiterar el error de emitir deuda bajo legislación internacional.
Esta opción implicaría definir con autoridad, ya superada la etapa del default del 2001, aunque resta la normalización con el Club de París, que la estructura de la deuda pública y su intervención en el patrón de acumulación del capital han registrado una transformación notable en estos años. El Ministerio de Economía no muestra mucho esfuerzo en precisar esos cambios puesto que insiste con que sería un logro la emisión de deuda en el mercado internacional a tasas de un dígito. Tampoco expone el programa financiero y el cuadro de los pasivos externos, entre otras variables clave. Es llamativa la pobreza del sitio de Internet de esa dependencia en ese campo informativo; no así en las actividades del ministro. Esto colabora para que el tema de la deuda permanezca en el debate público como si no hubiera cambiado nada de la economía local y mundial.
Para muchos analistas de la centroizquierda e izquierda resulta más sencillo mantener los esquemas rígidos de evaluación, inalterables en el tiempo, porque permite transitarlos por el camino conocido. Pero hoy la deuda no es una restricción para la economía, ni por magnitud ni por su horizonte de vencimientos, ni por las condiciones de la economía global (tasas bajísimas, commodities en alza y nuevas potencias en ascenso). Se trata de una cuestión sustancial debido a que la continua expansión de la deuda desde 1976 hasta el default y la resolución del corralito se ha constituido en uno de los más formidables obstáculos para el crecimiento del país. Investigar los responsables de ese período resulta necesario para comprender los cambios cualitativos y cuantitativos de la etapa que se abrió a partir de la renegociación de la deuda en cesación de pagos.
La escasa información oficial sobre la deuda es cubierta por un interesante documento elaborado por el Estudio Bein & Asoc. Default no... ¿Investment grade? Luego de mencionar que fue como armar un rompecabezas a partir de la información segmentada publicada por los organismos estatales, Bein alcanzó a determinar la composición de las tenencias de deuda en el sector público. Es un dato muy relevante para evaluar el grado de importancia de la deuda como restricción del desarrollo económico y, por lo tanto, cuál es el margen de acción de la política económica. Del total de la deuda pública, que ascendía a 154.229 millones de dólares a fines del año pasado, unos 60 mil millones son pasivos intra sector público (títulos en manos de la Anses, Banco Central y otras dependencias oficiales). Se sabe que la refinanciación de esa deuda no genera ninguna dificultad, como se observa en usuales operaciones que realizan todos los tesoros de los países desarrollados y potencias emergentes. Esto implica que la deuda neta sin esos pasivos desciende a 94.143 millones, que se reduce a 77.934 millones sin considerar las obligaciones con organismos internacionales (Banco Mundial y BID, entre otros). Con esas cifras la relación de la deuda que flota en el mercado y el PBI se ubica en apenas el 25,1 por ciento. Para fines de este año, esa porción de la deuda habría descendido a 72.800 millones, 20,8 por ciento del Producto. Bein explica que “las cancelaciones netas con superávit financiero hasta 2007, la licuación de la deuda indexada a partir de entonces (calculó que la subestimación de la inflación generó un ahorro de 78 mil millones de pesos, equivalente a 19.700 millones de dólares al tipo de cambio actual), la estatización de los fondos de pensiones, la colocación de letras a organismos intra sector público y la compra de deuda en el mercado a precios de default, junto con un fuerte crecimiento del PIB en dólares (parte por cantidades y parte por caída del tipo de cambio real) generaron un desplome en el ratio deuda a PIB que flota en el mercado”.
De acuerdo con la investigación de Bein, respecto de fines de 2005, cuando ya se había concretado el primer tramo del canje de la deuda en default, la caída de ese ratio alcanza a 30 puntos porcentuales y a 31 mil millones de dólares en términos nominales. “La trayectoria del desendeudamiento en el mercado como consecuencia del no acceso al crédito no sólo se sostuvo sino que además se profundizó”, señala Bein, para agregar “a pesar del hecho de que la política fiscal siguió siendo sistemáticamente expansiva” diluyendo el superávit de las cuentas públicas. La estrategia de desendeudamiento genera como contrapartida una fuerte caída de las necesidades de financiamiento en el mercado, que se reduce aún más con la oportuna utilización de reservas para aplicarlas a cancelación de obligaciones. A la vez, con el saldo positivo de las cuentas externas, la recuperación del excedente fiscal y las generosas reservas del Banco Central, el margen para el manejo de la deuda se vuelve muy holgado y, si se quiere, evita ingresar en el circuito especulativo del capital financiero externo.
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luego de haber subido este post, me enviaron esto via mail. Como no me permite el HTML colocarlo en Comentarios, va aqui como Contra Opinion.

LA TRAMPA DEL DESENDEUDAMIENTO PÚBLICO.
Por Héctor GIULIANO (26.9.10).


En la fecha Página 12 edita un artículo de Alfredo Zaiat donde – en línea con una posición de defensa a la gestión del Gobierno Kirchner en materia de Deuda Pública - se plantean argumentos incompletos y engañosos acerca del estado actual del endeudamiento argentino. El objeto de este breve trabajo es formular algunas observaciones y comentarios de importancia que fundamentan esta aseveración personal.


Desde el Megacanje Kirchner-Lavagna del 2005 la política de la actual Administración ha sido diferir Deuda Pública, capitalizar Intereses, emitir Deuda ajustada por Inflación, reconocer adicionales por Cupones ligados al PBI, negociar un arreglo de la Deuda Externa del Proceso Militar con el Club de París, pagar Deuda a Organismos Multilaterales de Crédito (FMI, Banco Mundial, BID) y también a Acreedores Privados con Reservas del BCRA (que fueron compradas con Deuda de Letras y Notas). Y todo ello con la finalidad expresa y declarada de volver al Mercado Internacional de Capitales para tomar nuevas Deudas.


LOS NÚMEROS DE LA DEUDA.


Según cifras oficiales del Ministerio de Economía, la Deuda Pública al 30.6.10 es de 156.700 Millones de Dólares (MD), a los que hay que agregarle 16.500 MD más por la Deuda no presentada al Canje del 2005: en total, 173.200 MD. Más del 60 % de esta deuda está contraída en Moneda Extranjera.


Nuestro país no tiene demostrada la capacidad de repago para responder a este stock de Deuda y, tal como se viene haciendo desde hace 30 años y a través de sucesivos gobiernos – desde el Proceso hasta la fecha – su porvenir es sólo acotar el importe de pago de los Servicios de Intereses y refinanciar o reestructurar permanentemente sus vencimientos de Capital. 


Cabe aclarar que este monto de 173 mil MD es la Deuda en cabeza del Estado Central. No están incluidas aquí: a) la Deuda cuasi-fiscal del Banco Central (BCRA), a través de LEBAC y NOBAC, que suman el equivalente de 21.000 MD, b) la Deuda Consolidada de las Provincias (que, lo mismo que la Nación, no incluye el cómputo de la Deuda Flotante) y que totaliza unos 27.000 MD (105.000 Millones de Pesos-M$), si bien las 2/3 partes están contraídas con el Estado Central, c) las Deudas de los Municipios, sobre las que no hay datos, d) las Deudas de Organismos Nacionales, Empresas del Estado y Fondos Fiduciarios, sobre las que tampoco hay datos, ni e) la Deuda Contingente por Juicios contra el Estado, que normalmente no se considera a los efectos del cálculo de Pasivos Públicos.


Además, debe tenerse presente que existe Deuda no Registrada por el Gobierno, que está dada fundamentalmente por el monto de los Intereses a Capitalizar, los ajustes de la Deuda en Pesos indexada por CER, el pago de los Cupones ligados al Producto Bruto (ULPBI) y el valor de mercado de dichos cupones, para el caso de rescate.


La Deuda estaría aumentando así, por estos conceptos, entre 6.000 y 8.000 MD por año inercialmente, es decir, aunque la Argentina no contrajera nuevas deudas. Si el año pasado (2009) no se incrementó en esta proporción no fue porque se cancelaran más obligaciones con recursos ordinarios sino porque se usaron Reservas Internacionales para pagar Deudas y porque excepcionalmente se produjo una diferencia de cambio favorable con respecto al Dólar, lo que llevó a una contención contable de las cifras del endeudamiento, que de todas maneras creció en 1.000 MD.


Todo esto significa que la Deuda Pública Nacional sobrepasa los 200.000 MD y que las cifras finales no están claras ni completas a través de las informaciones oficiales.


Según datos tomados del Proyecto de Ley (PL) 2011, el PBI Argentino sería hoy de unos 330.000 MD, por lo que una Deuda del Gobierno Central del orden de los 173.000 MD equivaldría al 52 % del Producto.


Este Índice Deuda/PBI – comúnmente usado como ratio de medición de la Deuda Pública – no tendría, por otra parte, una significación muy concreta en términos de capacidad directa de repago del país porque toma en cuenta dos cifras de naturaleza diferente: un total de Deuda Financiera contra el valor de la Producción Nacional de un año.


Pero dejando de lado cuestiones de metodología – que son opinables - y volviendo al contenido del artículo de referencia, nos encontramos con un razonamiento no completo en lo tocante las cifras del Proyecto de Presupuesto 2011 y en lo inherente al cambio en la estructura del endeudamiento que se está produciendo en la Argentina.


DEUDA Y PRESUPUESTO 2011.


El pago anual de Intereses de la Deuda en 2011 sería de unos 9.000 MD (36.400 M$), contra 7.200 en 2010 (28.400 M$): un aumento del 28.5 % (que se supone en gran medida influido por la normalización de deudas en default y retoma de los pagos de cupones ligados al PBI).


El Proyecto de Presupuesto 2011 prevé Amortizaciones de Deuda Pública por el equivalente a 27.400 MD y la toma de Nueva Deuda por 36.800, esto es, que el aumento de la Deuda está previsto en 9.400 MD.


Además, la iniciativa oficial prevé el pago de 7.500 MD con Reservas del BCRA (Artículo 65), contempla el pago de 2.200 MD por cupones del PBI a fin del año y autoriza endeudamiento adicional del Ministerio de Planificación por 7.600 MD para “Inversiones Prioritarias” (Artículo 50). 


Por ende, el stock de Deuda previsto para el año que viene se incrementa sustancialmente en relación al año actual, aún con el uso de los activos financieros del BCRA para los pagos parciales de Capital, porque lo concreto es que la Deuda va a seguir aumentando.  


LA DEUDA INTRA-ESTADO.


El Gobierno Kirchner, como es de público y notorio conocimiento, está utilizando Activos Financieros del Estado para pagar Deuda Pública. Se trata, en su mayoría, de préstamos forzosos obtenidos de la ANSES y del BCRA; de modo que la Deuda Intra-Sector Público ha venido creciendo en forma extraordinaria. Según el Ministerio de Economía sería el 54 % de la Deuda Total.


Pero la proporción de Deuda de los Entes Oficiales que más prestan al Tesoro es muy alta: el 62 % del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) del Sistema Previsional (ANSES) está colocado en Títulos Públicos (unos 23.000 MD) y las magnitudes de Préstamos por parte del BCRA – Adelantos Transitorios al Tesoro por más de 10.000 MD y Cartera de Bonos en poder del Banco por otros 20.000 MD (sin contar la transferencia de Utilidades) – es igualmente récord.


Ahora bien, qué significa esta Deuda Intra-Estado?


La Administración Kirchner está multiplicando sus operaciones de refinanciación continua de vencimientos a través de novaciones de Deuda y de Administración de Pasivos, que consisten – estos últimos – en el pago a unos Acreedores (Acreedores Privados) con nuevos préstamos colocados en otros acreedores (Entes Públicos).


Dicho con otras palabras: el Gobierno está pagando grandes sumas de dinero para cumplir rigurosamente con los Acreedores Privados a costa de endeudarse con el propio Estado, una suerte de “empapelamiento” Intra-Estado apelando a sus Activos Financieros.


Porque así como en la Década del ´90 la Administración Menem – siguiendo la fórmula de Pago de Deuda con Activos dictada por los Acreedores - pagó parte de la Deuda Externa con Empresas del Estado, que eran Activos Físicos, hoy la Administración Kirchner está apelando a la misma fórmula de Pago, con la diferencia que usa Reservas Internacionales del BCRA, que son Activos Financieros. Pero el efecto de descapitalización o debilitamiento de los Activos es el mismo y el costo alternativo sobre las Finanzas del Estado por el uso de estos fondos también.


Con el agravante que las Reservas del BCRA que se usan para pagar Deuda con los Organismos Multilaterales de Crédito (FMI, Banco Mundial, BID y CAF, e incluso Club de Paris) y con Acreedores Privados han sido compradas con Deuda del Banco Central (por la vía indirecta de LEBAC y NOBAC). 


Cuando la Presidenta y el Ministro de Economía dicen que es negocio seguir pagando deudas con Reservas – que hoy sólo estarían rindiendo el 0.5 % - en lugar de refinanciarlas con nuevas deudas tomadas a más de un dígito de Interés (y hasta una supuesta oferta al 8.75 %) omiten decir que las reservas del BCRA con que se paga a los Acreedores están tomadas con deudas contraídas por el Banco a una tasa promedio del 14 % anual en pesos que hoy, con el “dólar quieto”, equivale a un 14 % en dólares. 


Entonces, nos encontramos con la realidad que el Gobierno Kirchner está abonando a los Acreedores Privados con la contracción continua de más Deuda Pública Intra-Estado, lo que acentúa el proceso de empapelamiento propio sin capacidad de repago y la descapitalización o riesgo de baja calidad de los activos del Banco Central, de la ANSES, del Banco Nación y de todos los Entes de la Administración Nacional que le siguen prestando al Tesoro.


UNA SITUACIÓN TRANSITORIA.


Pero en todo este proceso de pseudo-desendeudamiento en curso hay elementos tanto o más graves todavía ya que esta operatoria sistemática de pagos en curso – que es presentada como favorable, manejable y rentable – tiene por finalidad, expresa y declarada, “acceder al Mercado Internacional de Capitales”  lo que, en buen romance, significa volver a endeudarnos.


Porque el objetivo de la actual política de cancelaciones a ultranza con nuevas deudas (hoy por hoy principalmente Deudas Intra-Estado) y con Activos Financieros del Estado (Reservas del BCRA) deviene así tan sólo un “Préstamo-Puente” que el Gobierno se da a sí mismo para aguantar un período de transición con la finalidad de volver a tomar más deudas que lo seguirán manteniendo en el Sistema de Deuda Perpetua que rige en nuestro país desde hace 30 años.


O sea, que esto no se hace para salir de la Trampa de la Deuda sino, por el contrario, para permanecer dentro de ella.


La Administración Kirchner está pagando a los Acreedores Privados y a los  Organismos Financieros Internacionales para liquidar Deuda Vieja y quedar en libertad de acción para seguir contrayendo Deuda Nueva; no para bajar el stock de Deuda (que considera bueno pese a que las autoridades no pueden demostrar la capacidad de repago del país) sino para pedir prestado más fondos, con el argumento que ese dinero se conseguirá así a una Tasa de Usura un poco más baja que la actual (ayudado por la circunstancia de una caída generalizada de tasas a nivel mundial antes que por el supuesto “mérito” de la Argentina).


Y con el peligro que más de la mitad de la Deuda está hoy  nuevamente contraída a Tasas de Interés variable.


Por eso, la idea de “transformación” de la estructura de Acreedores de la Deuda Pública con una menor proporción de Acreedores Privados es engañosa, porque sólo refleja una situación transitoria, ya que es producto del privilegio de pago a ciertos acreedores (que la Opinión Pública desconoce dado que las Operaciones de Crédito Público son secretas) y porque – conforme se sospecha y se está incluso denunciando – las autoridades pudieran estar favoreciendo a ciertos tenedores de bonos rescatando títulos a mayor precio que el de cotización en el Mercado.


De allí la importancia que el Congreso audite las Operaciones de Crédito Público, no sólo para saber si el Gobierno cumplió con el requisito fijado de un Canje 2 en condiciones no mejores que las del Megacanje 2005, sino además para poder conocer a qué Acreedores y en qué condiciones se les está comprando o pagando a costa de seguir endeudando al Estado consigo mismo.


EL ALLANAMIENTO A LOS ACREEDORES.


Todo este proceso en curso, finalmente, no puede entenderse si no se percibe un replanteo de fondo del Gobierno en aras de reemplazar la estructura de Deuda hoy existente por una nueva estructura tendiente a efectivizar una suerte de “borrón y cuenta nueva” en las Deudas del Estado.


Este mecanismo está llevando a una nueva etapa de sustitución o reemplazo de Deudas Viejas por Deudas Nuevas que, aparte de continuar el circuito permanente de re-endeudamiento, favorecen el anonimato del negociado continuo del Sistema de la Deuda.


Con el agravante que la Presidenta, en su Discurso del 4.3.10, no sólo sostiene la legitimidad incuestionable de toda la Deuda Pública – en línea con los intereses de los Acreedores – sino que con ello está soslayando además el valor de todas las investigaciones en curso sobre las gravísimas irregularidades de la Deuda contenidas en las Causas Olmos I – que está todavía pendiente de tratamiento por parte del Congreso – Olmos II s/endeudamiento bajo los gobiernos democráticos sucesores del Proceso Militar, Megacanje De la Rúa-Cavallo de 2001 (que se encuentra en Segunda Instancia) y Denuncia Olmos Gaona-Marcos, que pide investigar la responsabilidad de todos y cada uno de los gobiernos que contrajeron y siguen contrayendo Deuda Pública, incluyendo el actual.


Los razonamientos convalidantes del discurso oficial y de la gestión de re-endeudamiento de la presente Administración Kirchner ocultan esta suerte de “Lavado de Deuda” que hoy se está produciendo en la Argentina y esconderían así el nudo de la Cuestión del Sistema de Deuda Perpetua bajo la tradicional complicidad de los Gobiernos de Turno con los Acreedores del Estado.-    


Lic. Héctor L. GIULIANO
Buenos Aires, 26.9.2010
Se destaca que Lic. Héctor Giuliano, es Licenciado en Administración, egresado de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, orientado profesionalmente a organización y sistemas y a planificación económico-financiera, en la actividad privada; experto en temas de Geopolítica, Finanzas Públicas y Economía. Fue asesor durante más de una década en el Congreso de la Nación, desde la década de los ‘80 ha venido estudiando especialmente la problemática de la deuda pública argentina, sobre éste y otros temas ha dictado numerosas conferencias y cursos, así como escribió diversos trabajos y notas periodísticas.
Es autor del libro “Problemática de la Deuda Publica Argentina” en tres tomos, subtitulados: i. la dueda bajo la administración Kirchner; II Megacanje y crisis de deuda 2001 y III Deuda, Moneda y Usura.