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lunes, 15 de agosto de 2011

Penelopazo !!! - De Perfil a la Realidad



En lo de Fontevecchia se siguen autoestimulando 
con todas las premisas que fueron derrotadas ayer. 
Los mismos que viven pidiendo autocrítica al resto 
no son capaces de admitir que la vida política de 
un país que cree en un modelo (del cual llegaron a 
negar su misma existencia), está mucho más allá de 
la denuncia consetudinaria (Carrió puede dar testi-
monio de eso). Muchas personas hemos madurado 
desde auqellos años 90's cuando nos deslumbrába-
mos con una cámara oculta contra un concejal corrup-
to de Vicente López, mientras nos privatizaban todo, 
nos hacían pública la deuda de los privados, desestruc-
turaban al Estado, nos entregaban carnalmente y ahí 
sí que nadie hacía nada.  Entonces, quedan girando 
en falso sobre sus propios argumentos falaces anteriores a la elección de ayer. Como 
dijo Grondona anoche en Canal 26: "Que Cristina tenga éxito, no significa que tenga 
razón. Yo voy a seguir pensando que este es un gobierno autoritario. 
A eso no lo voy a cambiar". ¿Cuánto, además, al leer esto, dirán: "Más vale. Obvio"?
En este marco, Fontevecchia cree que el kirchenrismo gana elecciones porque hace 
fraude y roba boletas: "Mientras sean necesarios fiscales que controlen que no se 
roben las boletas de las mesas fuera de la avenida General Paz, el peronismo y el 
radicalismo o sus aliados seguirán gobernando el 85% de las intendencias de todo 
el país".

Eliaschev se masturba con una primaria en Estados Unidos de 1980: "¿Es injusto 
compararlas con lo que ayer se vio en la Argentina? No es que sea injusto, es 
la verdad. Nos muestra una sociedad especialmente fascinada con el engaño, 
las apariencias y el maldito “relato”".
Nelson Castro no puede desengancharse de su idea de que si Crstina gana se 
va a eternizar en el pdoer. "Los resultados de ayer, por otra parte, han vuelto 
a ilusionar a los que sueñan con el proyecto de “Cristina eterna”. Este proyecto 
es algo latente, que nunca murió y que, ayer, revivió".
La Nata cree que la alta asistencia popular se debe a que es un pueblo amenazable, 
domado:  "Tal vez no nos guste verlo, pero esta elección en la que no pudimos 
elegir a nadie se nos parece: alcanza con que una jueza o el ministro del Interior 
nos amenace recordándonos que son obligatorias para que asistamos, cansinos 
y dóciles, a ratificar la elección a dedo de la mayoría de los candidatos".
Leuco Metralleta sigue lamentando que el Pueblo no se de cuenta de cuán 
corrupto es este gobierno intolerante: "Hay una definición muy irónica de 
“corrupción”, que dice que es una porquería que empieza a registrarse y 
a repudiarse cuando comienza la recesión. En el medio de las buenas 
noticias que se sienten diariamente en el bolsillo, ese es un tema que pierde 
capacidad de indignación. O que la genera sólo de la boca para afuera.


Así son las cosas. Las denuncias de la oposición tuvieron este caballito 
que, en todas las encuestas, aparece en sexto lugar entre las preocupa-
ciones de la gente. No tuvieron peso electoral el resto de facturas muy 
graves que se le pueden pasar al oficialismo. Hablamos de la intolerancia 
y prepotencia, de la utilización del aparato del Estado como si fuera propio, 
de malversación de las estadísticas públicas de batalla y liquidación del 
federalismo como una forma de control político del interior del país".















El filósofo de Binner reduce, enojado: "Y, para terminar, la idea K.  
El modelo, el relato, la mano en el corazón, una carta abierta, un 
sobre cerrado, la corpo, el himno bien fuerte, la juventud maravillosa, 
sueños compartidos, la emoción, el amor, el cordero patagónico que 
también es de D..s, el Mausoleo nestoriano, la militancia, Amado, 
Jaime y Julio, y sin mi amigo José, me refiero a Pampuro, que con 
su silencio hace lugar al nuestro".

Bello publicista le pide más sangre a su Oposición: "Ya desinflados 
los globos de colores, la viuda más rimbombante del país vuelve al 
centro de la escena, aprovechando este estrellato exclusivo que le 
regaló la cobardía de los demás; contrincantes de cartón pintado que 
volvieron a toparse con la trampa en que cayeron meses atrás, cuando 
la muerte de Néstor Kirchner los hizo retroceder hasta despolitizarse 
y evitar la guerra".
Publicado por Daniel y por Sergio Villone 
http://indiepolitik.blogspot.com

viernes, 15 de julio de 2011

Hemos perdido


Nadie piensa de sí mismo que es malo. No hay persona que no considere buenos sus argumentos y suficientes sus justificaciones. Y debe haber pocas cosas más peligrosas que un ser humano con algo de poder (un arma, por ejemplo) y capaz de considerar sus convicciones superiores a lo humano. "Ad majorem dei gloriam" debe ser una de las fórmulas más letales concebidas hasta el momento por la propia humanidad (y en contra de sí misma). Nada de esto es privativo de los argentinos y, ni siquiera, de los porteños. Otras cosas sí. Por ejemplo, los habitantes de este territorio realizaron en alguna época trece paros nacionales reclamando que no se pagara la deuda externa. Podrá decirse que quienes decidían tales desmesuras eran aviesos sindicalistas aliados con un perverso partido político poco acostumbrado a ser opositor y capaces de cualquier cosa con tal de desestabilizar a los gobernantes (con bastante ánimo destituyente, diría). Pero quienes paraban –o muchos de ellos, para ser más preciso– eran los mismos que por ese entonces votaban a Alsogaray y luego a Erman González o Cavallo. Este era (es) un país donde un partido autoritario de derecha se llamaba "de centro democrático". Es decir, un país donde, como señala brillantemente Gustavo Fernández Walker en una entrada de su blog, nadie quiere ser de derecha, aunque lo sea. Donde la identificación de la derecha con el mal es tan fuerte que decir "soy de derecha" equivaldría a hacer aquello que el ser humano nunca hace: reconocer que es malo y le gusta serlo.
Como dice GFW, no hay muchos misterios. Si se piensa que gran parte de los problemas de los porteños se deben a los extranjeros (pobres) y a los provincianos (pobres) que llegan a la ciudad, si se cree que el Estado no debe velar por ciertos bienes como la cultura y que estos deben estar regidos por lógicas más comerciales, si se sostiene que el colapso de la salud pública está causado por los bárbaros (los de afuera), se es de derecha. Y si en el voto prima esa convicción (ad majorem dei gloriam) por sobre la flagrante incapacidad de los votados incluso para conseguir esos objetivos que supuestamente se estarían buscando –por favor, que alguien me muestre (y me demuestre que existen) los planes de Macri en relación con la migración, tanto interna como externa–, esa decisión es objetivamente ideológica (la ideología se impone a la experiencia) e inocultablemente de derecha.
Nunca, jamás, una ciudad tiene una sola cara. Pero hay colores que logran darle una tonalidad al conjunto. Uno podía imaginar, en algún momento, a Buenos Aires más parecida a uno; más cerca de mirar películas en blanco y negro que de bailar reggaetón en amarillo. El tono general era el de una ciudad con una impronta cultural importante, con un perfil en el que la educación pública y la universidad estatal eran definitorios. No todos eran así, desde luego, y puede suponerse que para muchos ese color era tan agresivo como lo son, ahora, los globos y el bailoteo para la gente como uno. Tal vez la explosión de Fito Páez se relacione con eso. Con sentir que el rasgo general de la ciudad ya no está definido por nosotros. Con comprobar que, por primera vez, sus dirigentes se han recibido en la UCA y no en la UBA. Con aceptar que hemos perdido. Pero, como con el menemismo –el otro anatema con el que los democráticos nos volvemos antidemocráticos–, no es el macrismo el que crea a sus votantes sino lo contrario.
Hay que pensar que esos (para mí) horribles bailoteos con globos se parecen mucho más a la ciudad real que lo que nos gustaría admitir. Que para una parte muy importante de los habitantes de esta ciudad, los problemas se resuelven no con la solidaridad y con políticas de inclusión sino con la exclusión. El gobierno de Macri ha sido, en ese sentido, absolutamente confrontativo. Ninguno echó a tanta gente; ninguno tuvo tantas fantasías de fundación. Y, en muchos casos, las decisiones fueron tomadas como venganza y como afrenta. No otra cosa fue la primera directora de Radio de la Cudad, ex encargada de marketing de Wella (la empresa de shampúes), obsesionada con el horario de firma de los locutores y capaz de interrumpir durante todo un mes la programación de la radio (durante su gestión todos los programas terminaban en diciembre para recomenzar en febrero) para que ningún contratado pudiera tener continuidad de un año al otro. Hay que aceptar que quienes, conociéndolo, han elegido ese modelo de gestión, que quienes sabiendo que el metrobus es, en realidad, el tren fantasma y que por las bicisendas sólo transitan palomas y paseadores de perros, tenían derecho a hacerlo. Hay que reconocer que quienes defendieron un gobierno que se dedicó a pintar los faroles de las plazas de dorado, que gastó 150 millones de dólares en una refacción del Colón que no facilitó sus posibilidades de producción y septuplicó los precios de las entradas más baratas, y que reemplazó la planificación urbana por los negocios inmobiliarios, lo hicieron de manera lícita. Que no es posible condenarlos por apoyar a un hombre procesado, que concibió la policía de la ciudad para el espionaje (incluso el familiar), que no distingue entre lo público y lo privado y que entregó toda la obra pública a empresas de las que fue socio. Que una población (o casi su exacta mitad) no es condenable por ser de derecha (aunque no le guste admitirlo) y, ni siquiera, por serlo hasta el punto (ad majorem dei gloriam) de pasar por encima de la medianía de los logros para defender la supuesta altura de la Idea.
http://cuentosdelpescador.blogspot.com/