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miércoles, 31 de agosto de 2011

Huerque Mapu, Hebe Rosell, Calamaro, Zitarrosa y Kirchner. Adagio a mi Pais


El músico escribió en México un homenaje al ex presidente, luego de enterarse de su muerte. Esta nota cuenta la historia de una relación, casi secreta, con una canción en el medio

Año 3. Edición número 129. Sábado 6 de noviembre de 2010

Néstor era un veinteañero flaco, alto, desgarbado y de pelo largo cuando escuchó por primera vez al grupo Huerque Mapu, en los convulsionados primeros años ’70. Para un militante de la izquierda peronista los Huerque Mapu eran parte posible de la búsqueda de la propia identidad: se trataba de un grupo claramente vinculado con las luchas del momento, que había debutado en Capital Federal tocando en un acto en la Facultad de Arquitectura a beneficio de los obreros agrupados en algunos de los sindicatos más combativos. Entre los cuatro varones del quinteto, la voz de la soprano Hebe Rosell se hacía notar de inmediato. El grupo, que pagaría más adelante muy caro su decisión de grabar en 1974 la llamada Cantata Montonera, inspirada en la chilena Cantata Santa María de Iquique, trabajaba con los arreglos más típicos de la renovación del folklore de los ’60, pero agregándole una evidente dosis de sentimientos que prenunciaban una nueva era, que estaba naciendo, y que terminaría luego de la breve primavera camporista. “Vamos a hacer la patria peronista, vamos a hacerla montonera y socialista”, cantaban las multitudes de las que Néstor y su joven novia Cristina se sentían parte.
Los otros integrantes de aquel Huerque Mapu (Mensajeros de la Tierra, en mapuche) eran Naldo Labrín, Tacum Lazarte, Ricardo Munich y Lucio Navarro. Un poco después de haber descubierto al grupo, Néstor se “enamoró” de su versión de Adagio en mi país, un tema premonitorio de Alfredo Zitarrosa. El propio cantor uruguayo escribió en la contratapa de aquel disco un texto consagratorio, en el que destacaba su emoción de autor al asistir a la grabación de Huerque Mapu, en un estudio porteño. Le conmovía, entre otras cosas, el avanzado embarazo, que le cortaba el aliento, de Hebe Rosell. Nadie sabía que un por entonces preadolescente hermano menor de aquella mujer embarazada se convertiría un día en una estrella de rock. El hermanito de Hebe se llamaba Andrés Calamaro. Unos 25 años después de aquellos hechos, en una tácita cita a aquel disco de Huerque Mapu que tanto le gustó al Néstor Kirchner veinteañero, Andrés grabaría su propia versión de Adagio en mi país, para un compact casi fantasma de homenaje a la causa zapatista, producido por su hermano Javier.
Cuando Néstor Kirchner fue presidente se enteró de la historia que unía su militancia juvenil, una época que lo marcó para siempre, con la vida de la familia Calamaro, y con Hebe en el recuerdo, invitó a Andrés a la Casa Rosada, y luego a un viaje en el avión presidencial. El músico pidió que no se hiciera prensa de esas actividades porque no buscaba promoción de una relación que estaba empezando y que tenía en el medio el afecto de un político de primer nivel por una artista que la Argentina actual apenas si conoce. En México, donde vive desde los años de plomo, Hebe Rosell ha desarrollado una larga carrera como actriz, y vuelve aquí muy de vez en vez. Cierta vez, Hebe le hizo llegar a Kirchner una carta de elogio a su tarea como presidente. Emocionado hasta las lágrimas, el primer mandatario llamó a Andrés para contárselo, un inolvidable 30 de diciembre. De aquellos encuentros y comunicaciones telefónicas surgió una relación de cordialidad entre el autor de Mil horas y otros miembros del Gobierno, que lo admiran en silencio. Eso explica, por ejemplo, la presencia del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, en el comienzo del nuevo videoclip del músico, Tres Marías, estrenado el mes pasado.
“Me pareció que eran actividades que debían quedar en el mundo de lo privado, porque fueron encuentros entre personas que intentaban conocerse por una corriente de mutua simpatía”, le contó el músico aMiradas al Sur sobre sus encuentros con el hoy fallecido ex presidente. A tal punto esa simpatía fue privada que el músico quedó afuera este año de la programación artística de la Fiesta del Bicentenario, lo que generó por entonces especulaciones estúpidas, de los estúpidos a sueldo, sobre cuál era su actitud hacia la política general del Gobierno. “Yo vengo de una familia de socialistas y desarrollistas y como artista que soy, creo que el mejor gobierno es ningún gobierno”, puntualiza Calamaro sobre su relación con la política. “Pero al mismo tiempo tengo claro que Néstor Kirchner fue el mejor presidente que tuvo la Argentina en los últimos cincuenta años, de los que viví cuarenta y nueve y medio, y que eso la historia lo reconocerá, lo está reconociendo”. Calamaro, que tiene un grupo de agitación poética llamado La Tropilla de la Zurda, ha dicho ya más de una vez en público que ve la vida desde una perspectiva vinculada a las teorías del marxismo.
Por unas de esas sincronías en que se empeña el destino, Calamaro estaba en México, cerca su hermana, presto a tocar allí, cuando se enteró la semana pasada de la muerte del ex presidente. Allí en caliente, casi sin usar, por ejemplo, signos de puntación, escribió el texto que sigue, que se entiende con facilidad si se le agregan los elementos de la historia contada hasta aquí en esta nota. Néstor es el texto de Calamaro que acompaña esta nota y que circula en Internet, ya que fue subido de inmediato a su blog.
No sería raro que de este texto surgiera una canción, y que esa canción fuera a parar a un próximo disco. Adagio en mi país dice, en su versión completa: “En mi país, qué tristeza/la pobreza y el rencor/dice mi padre que ya llegará/desde el fondo del tiempo otro tiempo/y me dice que el sol brillará/sobre un pueblo que él sueña/labrando su verde solar./En mi país qué tristeza,/la pobreza y el rencor./Tú no pediste la guerra/madre tierra, yo lo sé/dice mi padre que un solo traidor/puede con mil valientes/él siente que el pueblo, en su inmenso dolor/hoy se niega a beber en la fuente/clara del honor./Tú no pediste la guerra/madre tierra, yo lo sé./En mi país somos duros,/el futuro lo dirá./Canta mi pueblo una canción de paz/detrás de cada puerta/está alerta mi pueblo/y ya nadie podrá/silenciar su canción/y mañana también cantará./En mi país somos duros/el futuro lo dirá./En mi país, qué tibieza,/cuando empieza a amanecer./Dice mi pueblo que puede leer/en su mano de obrero el destino/y que no hay adivino ni rey/que le pueda marcar el camino/que va a recorrer/En mi país, qué tibieza/cuando empieza a amanecer”.

jueves, 28 de octubre de 2010

siempre se van los que no debian irse?

no soy lo que deberíaSe fue un ex Presidente que hizo mucho mas que todos juntos antes. Aunque haya siempre caranchos revoloteando y buscando sacar provecho de las miserias.

Que los argentinos bien nacidos y de buena voluntad usen esta desgracia para unirse en serio y ayudar a la Sra Presidenta desde lo humano y lo profesional para por fin, enderezar las naves hacia una Patria mas justa, mas solidaira y para todos/as.


Mempo Giardinelli, El Clarín, Chile, 28 de octubre de 2010
  
Los veremos en la tele, los veo ya en este mediodía soleado que aquí en el
Chaco, al menos, resplandece como para una mejor causa.
Nunca fui kirchnerista. Nunca vi a Néstor en persona, jamás estuve en un mismo
lugar con él. Ni siquiera lo voté en 2003. Y se lo dije la única vez que me
llamó por teléfono para pedirme que aceptara ser embajador argentino en Cuba.
Siempre dije y escribí que no me gustaba su estilo medio cachafaz, esa
informalidad provocadora que lo caracterizaba. Su manera tan peronista de hacer
política juntando agua clara y aceite usado y viscoso.
Pero lo fui respetando a medida que, con un poder que no tenía, tomaba
velozmente medidas que la Argentina necesitaba y casi todos veníamos pidiendo a
gritos. Y que enumero ahora, porque en el futuro inmediato me parece que
tendremos que subrayar estos recuentos para marcar diferencias.
Fue él, o su gobierno, y ahora el de Cristina:
—El que cambió la política pública de Derechos Humanos en la Argentina. Nada
menos. Ahora algunos dicen que estar "hartos" del asunto, como otros criticaron
siempre que era una política más declarativa que otra cosa. Pero Néstor lo hizo:
lo empezó y fue consecuente. Y así se ganó el respeto de millones.
—El que cambió la Corte Suprema de Justicia, y no importa si después la Corte no
ha sabido cambiar a la justicia argentina.
—El que abrió los archivos de los servicios secretos y con ello reorientó el
juicio por los atentados sufridos por la comunidad judía en los 90.
—El que recuperó el control público del Correo, de Aguas, de Aerolíneas.
—El que impulsó y logró la nulidad de las leyes que impedían conocer la verdad y
castigar a los culpables del genocidio.
—El que cambió nuestra política exterior terminando con las claudicantes
relaciones carnales y otras payasadas.
—El que dispuso una consecuente y progresista política educativa como no tuvimos
por décadas, y el que cambió la infame Ley Federal de Educación menemista por la
actual, que es democrática e inclusiva.
—El que empezó a cambiar la política hacia los maestros y los jubilados, que por
muchos años fueron los dos sectores salarialmente más atrasados del país.
—El que cambió radicalmente la política de Defensa, de manera que ahora este
país empieza a tener unas Fuerzas Armadas diferentes, democráticas y sometidas
al poder político por primera vez en su historia.
—El que inició una gestión plural en la Cultura, que ahora abarca todo el país y
no sólo la Ciudad de Buenos Aires.
—El que comenzó la primera reforma fiscal en décadas, a la que todavía le falta
mucho pero hoy permite recaudaciones récord.
—El que renegoció la deuda externa y terminó con la estúpida dictadura del FMI.
Y por primera vez maneja el Banco Central con una política nacional y con record
de divisas.
—El que liquidó el infame negocio de las AFJP y recuperó para el Estado la
previsión social.
—El que con la nueva Ley de Medios empezó a limitar el poder absoluto de la
dictadura periodística privada que todavía distorsiona la cabeza de millones de
compatriotas.
—El que impulsó la Ley de matrimonio igualitario y mantiene una política
antidiscriminatoria como jamás tuvimos.
—El que viene gestionando un crecimiento económico de los más altos del mundo,
con recuperación industrial evidente, estabilidad de casi una década y
disminución del desempleo. Y va por más, porque se acerca la nueva legislación
de entidades bancarias, que terminará un día de estos con las herencias de
Martínez de Hoz y de Cavallo.
Néstor lo hizo. Junto a Cristina, que lo sigue haciendo. Con innumerables
errores, desde ya. Con metidas de pata, corruptelas y turbiedades varias y
algunas muy irritantes, funcionarios impresentables, cierta belicosidad inútil y
lo que se quiera reprocharles, todo eso que a muchos como yo nos dificulta
declararnos kirchneristas, o nos lo impide.
Pero sólo los miserables olvidan que la corrupción en la Argentina es connatural
desde que la reinventaron los mil veces malditos dictadores y el riojano ídem.
De manera que sin justificarle ni un centavo mal habido a nadie, en esta hora
hay que recordarle a la nación toda que nadie, pero nadie, y ningún presidente
desde por lo menos Juan Perón entre el 46 y el 55, produjo tantos y tan
profundos cambios positivos en y para la vida nacional.
A ver si alguien puede decir lo contrario.
De manera que menudos méritos los de este flaco bizco, desfachatado,
contradictorio y de caminar ladeado, como el de los pingüinos.
Sí, escribo esto adolorido y con miedo, en esta jodida mañana de sol, y desolado
también, como millones de argentinos, un poco por este hombre que Estela de
Carlotto acaba de definir como "indispensable" y otro poco por nosotros, por
nuestro amado y pobrecito país.
Y redoblo mi ruego de que Cristina se cuide, y la cuidemos. Se nos viene encima
un año tremendo, con las jaurías sedientas y capaces de cualquier cosa por
recuperar el miserable poder que tuvieron y perdieron gracias a quienes ellos
llamaron despreciativamente "Los K" y nosotros, los argentinos de a pie, los
ciudadanos y ciudadanas que no comemos masitas envenenadas por la prensa y la
tele del sistema mediático privado, probablemente y en adelante los recordaremos
como "Néstor y Cristina, los que cambiaron la Argentina".
Descanse en paz, Néstor Kirchner, con todos sus errores, defectos y miserias si
las tuvo, pero sobre todo con sus enormes aciertos. Y aguante Cristina. Que no
está sola.
Y los demás, nosotros, a apechugar. ¿O acaso hemos hecho otra cosa en nuestras
vidas y en este país?
Escribo esto en caliente, en la misma mañana de la muerte anunciada de Néstor
Kirchner, y ojalá me equivoque. Pero siento dolor y miedo, y necesito
expresarlo. Pienso que estos días van a ser feísimos, con un carnaval de
hipocresía en el Congreso, ya van a ver. Los muertos políticos van a estar ahí
con sus jetas impertérritas. Los resucitados de gobiernos anteriores. Los
lameculos profesionales que ahora se dicen "disidentes". Los frívolos y los
garcas que a diario dibujan Rudi y Dany. Todos ellos y ellas. Caras de plástico,
de hierro fundido, de caca endurecida. Aplaudidos secretamente por los que ya
están emitiendo mailes de alegría feroz.