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domingo, 2 de enero de 2011
La isla neoliberal Los hechos de Villa Soldati reavivan los espectros de la violencia social de los ’90. La culebra neoliberal serpea todavía.
jueves, 23 de diciembre de 2010
La Navidad de Luis
"Hermoso mensaje del gran León del rock nacional"
La Navidad no es una larga cola para comprar carne de pavo, ni sacrificios en el centro comercial, no es dádiva, ni una postal.
La Navidad no es una larga cola para comprar carne de pavo, ni sacrificios en el centro comercial, no es dádiva, ni una postal.
A todos Uds, que me han acompañado en esta locura de mas de dos años, solo 4 meses en blogger, Feliz Navidad.
No quiero caer en frases hechas ni sentimentalismos baratos , hipocritas y vacios, pero sí compartir este hermoso mensaje del gran León del rock nacional, hoy tan vigente como siempre.
Con navidad de Luis se revela la errónea concepción de la Navidad, esa que de repente nos embarga como una gran nube de opio y nos lleva a olvidar cuales son los problemas y las necesidades que nos aquejan, o que le aquejan a los que menos tienen.. Y no tienen menos precisamente porque no quieren trabajar, como dice hoy Macri ("que trabajen como trabajan aquellos que pagan sus viviendas, sean propietarios o inquilinos..."), sino qu la gran mayoria no trabaja porque no hay trabajo, y de eso son responsables los Dirigentes, Todos.
Por otra parte, nos dejamos llevar y confundimos el sentimiento de solidaridad con consumismo. Y de repente, para pasar un gran momento en familia tenemos que hacer inmensas colas para reservar carne de pavo para cocinar el 24. De otra forma pareciera que no es una cena digna. Otro sacrificio muy común es convertir el centro de la ciudad o cualquier paseo comercial en un hormiguero en el que vamos muy de prisa (y a último momento) ansiosos por encontrar el regalo perfecto para cada integrante de la familia.
Si muchos elegimos La Navidad de Luis es porque va más allá de la simple imagen navideña con papá Noel, el trineo y la mar en coche. Es una declaración de principios y valores siempre presentes en las canciones de Gieco.
Habla de no caer en la dádiva, tan común en nuestro país. De disfrutar con lo que tenemos buscando salir si no estamos conformes.
Manifiesta esfuerzos, lucha constante, trabajo. El mismo TRABAJO que reclaman aquellos que reclaman para si tambien Dignidad y un techo (y baños dignos) para su Familia. Obvio que el Trabajo debe ser el motor a partir del cual nadie debe vivir en la calle, ni en la indigencia. No solo es un derecho, es OBLIGACION del Estado. Y el Estado somos todos, aunque muchos nos hagamos los que no nos damos cuenta y nos alarmamos porque unos "ocupas", ayer y hoy nos alteran la tranquilidad de estas Fiestas.
León Gieco, nos recuerda una vez más que nuestro país y su realidad no es una Navidad, si por Navidad entendemos el Nacimiento de una etapa superadora para Todos.
lunes, 18 de octubre de 2010
Haití : La maldición blanca
- Eduardo Galeano El primer día de este año, la libertad cumplió dos siglos de vida en el mundo. Nadie se enteró, o casi nadie. Pocos días después, el país del cumpleaños, Haití, pasó a ocupar algún espacio en los medios de comunicación; pero no por el aniversario de la libertad universal, sino porque se desató allí un baño de sangre que acabó volteando al presidente Préval. Haití fue el primer país donde se abolió la esclavitud. Sin embargo, las enciclopedias más difundidas y casi todos los textos de educación atribuyen a Inglaterra ese histórico honor. Es verdad que un buen día cambió de opinión el imperio que había sido campeón mundial del tráfico negrero; pero la abolición británica ocurrió en 1807, tres años después de la revolución haitiana, y resultó tan poco convincente que en 1832 Inglaterra tuvo que volver a prohibir la esclavitud. Nada tiene de nuevo el ninguneo de Haití. Desde hace dos siglos, sufre desprecio y castigo. Thomas Jefferson, prócer de la libertad y propietario de esclavos, advertía que de Haití provenía el mal ejemplo; y decía que había que "confinar la peste en esa isla". Su país lo escuchó. Los Estados Unidos demoraron sesenta años en otorgar reconocimiento diplomático a la más libre de las naciones. Mientras tanto, en Brasil, se llamaba haitianismo al desorden y a la violencia. Los dueños de los brazos negros se salvaron del haitianismo hasta 1888. Ese año, el Brasil abolió la esclavitud. Fue el último país en el mundo. Haití ha vuelto a ser un país invisible, hasta la próxima carnicería. Mientras estuvo en las pantallas y en las páginas, a principios de este año, los medios trasmitieron confusión y violencia y confirmaron que los haitianos han nacido para hacer bien el mal y para hacer mal el bien. Desde la revolución para acá, Haití sólo ha sido capaz de ofrecer tragedias. Era una colonia próspera y feliz y ahora es la nación más pobre del hemisferio occidental. Las revoluciones, concluyeron algunos especialistas, conducen al abismo. Y algunos dijeron, y otros sugirieron, que la tendencia haitiana al fratricidio proviene de la salvaje herencia que viene del África. El mandato de los ancestros. La maldición negra, que empuja al crimen y al caos. De la maldición blanca, no se habló. La Revolución Francesa había eliminado la esclavitud, pero Napoleón la había resucitado: -¿Cuál ha sido el régimen más próspero para las colonias? El anterior. Pues, que se restablezca-. Y, para reimplantar la esclavitud en Haití, envió más de cincuenta naves llenas de soldados. Los negros alzados vencieron a Francia y conquistaron la independencia nacional y la liberación de los esclavos. En 1804, heredaron una tierra arrasada por las devastadoras plantaciones de caña de azúcar y un país quemado por la guerra feroz. Y heredaron "la deuda francesa". Francia cobró cara la humillación infligida a Napoleón Bonaparte. A poco de nacer, Haití tuvo que comprometerse a pagar una indemnización gigantesca, por el daño que había hecho liberándose. Esa expiación del pecado de la libertad le costó 150 millones de francos oro. El nuevo país nació estrangulado por esa soga atada al pescuezo: una fortuna que actualmente equivaldría a 21,700 millones de dólares o a 44 presupuestos totales del Haití de nuestros días. Mucho más de un siglo llevó el pago de la deuda, que los intereses de usura iban multiplicando. En 1938 se cumplió, por fin, la redención final. Para entonces, ya Haití pertenecía a los bancos de los Estados Unidos. A cambio de ese dineral, Francia reconoció oficialmente a la nueva nación. Ningún otro país la reconoció. Haití había nacido condenada a la soledad. Tampoco Simón Bolívar la reconoció, aunque le debía todo. Barcos, armas y soldados le había dado Haití en 1816, cuando Bolívar llegó a la isla, derrotado, y pidió amparo y ayuda. Todo le dio Haití, con la sola condición de que liberara a los esclavos, una idea que hasta entonces no se le había ocurrido. Después, el prócer triunfó en su guerra de independencia y expresó su gratitud enviando a Port-au-Prince una espada de regalo. De reconocimiento, ni hablar. En realidad, las colonias españolas que habían pasado a ser países independientes seguían teniendo esclavos, aunque algunas tuvieran, además, leyes que lo prohibían. Bolívar dictó la suya en 1821, pero la realidad no se dio por enterada. Treinta años después, en 1851, Colombia abolió la esclavitud; y Venezuela en 1854. En 1915, los marines desembarcaron en Haití. Se quedaron diecinueve años. Lo primero que hicieron fue ocupar la aduana y la oficina de recaudación de impuestos. El ejército de ocupación retuvo el salario del presidente haitiano hasta que se resignó a firmar la liquidación del Banco de la Nación, que se convirtió en sucursal del Citibank de Nueva York. El presidente y todos los demás negros tenían la entrada prohibida en los hoteles, restoranes y clubes exclusivos del poder extranjero. Los ocupantes no se atrevieron a restablecer la esclavitud, pero impusieron el trabajo forzado para las obras públicas. Y mataron mucho. No fue fácil apagar los fuegos de la resistencia. El jefe guerrillero, Charlemagne Péralte, clavado en cruz contra una puerta, fue exhibido, para escarmiento, en la plaza pública. La misión civilizadora concluyó en 1934. Los ocupantes se retiraron dejando en su lugar una Guardia Nacional, fabricada por ellos, para exterminar cualquier posible asomo de democracia. Lo mismo hicieron en Nicaragua y en la República Dominicana. Algún tiempo después, Duvalier fue el equivalente haitiano de Somoza y de Trujillo. Y así, de dictadura en dictadura, de promesa en traición, se fueron sumando las desventuras y los años. Aristide, el cura rebelde, llegó a la presidencia en 1991. Duró pocos meses. El gobierno de los Estados Unidos ayudó a derribarlo, se lo llevó, lo sometió a tratamiento y una vez reciclado lo devolvió, en brazos de los marines, a la presidencia. Y otra vez ayudó a derribarlo, en este año 2004, y otra vez hubo matanza. Y otra vez volvieron los marines, que siempre regresan, como la gripe. Pero los expertos internacionales son mucho más devastadores que las tropas invasoras. País sumiso a las órdenes del Banco Mundial y del Fondo Monetario, Haití había obedecido sus instrucciones sin chistar. Le pagaron negándole el pan y la sal. Le congelaron los créditos, a pesar de que había desmantelado el Estado y había liquidado todos los aranceles y subsidios que protegían la producción nacional. Los campesinos cultivadores de arroz, que eran la mayoría, se convirtieron en mendigos o balseros. Muchos han ido y siguen yendo a parar a las profundidades del mar Caribe, pero esos náufragos no son cubanos y raras veces aparecen en los diarios. Ahora Haití importa todo su arroz desde los Estados Unidos, donde los expertos internacionales, que son gente bastante distraída, se han olvidado de prohibir los aranceles y subsidios que protegen la producción nacional. En la frontera donde termina la República Dominicana y empieza Haití, hay un gran cartel que advierte: El mal paso. Al otro lado, está el infierno negro. Sangre y hambre, miseria, pestes. En ese infierno tan temido, todos son escultores. Los haitianos tienen la costumbre de recoger latas y fierros viejos y con antigua maestría, recortando y martillando, sus manos crean maravillas que se ofrecen en los mercados populares. Haití es un país arrojado al basural, por eterno castigo de su dignidad. Allí yace, como si fuera chatarra. Espera las manos de su gente. Escuche aquí el artículo de Galeano (MP3)
Viviendo con el Chagas
Chagas: el mal escondido

Foto: Gentileza Medicos Sin Fronteras
Una amenaza para los más vulnerables
Chagas: el mal escondido
Mientras todos hablan de gripe, el Chagas es la endemia más importante del país. Cada año, unas mil personas mueren por esta enfermedad, y hay casi 7 millones en riesgo.
La Nación Revistahttp://www.intramed.net
"No estalla como las bombas ni suena como los tiros. Como el hambre, mata callando. Como el hambre, mata a los callados: a los que viven condenados al silencio y mueren condenados al olvido. Tragedia que no suena, enfermos que no pagan, enfermedad que no vende. El mal de Chagas no es negocio que atraiga a la industria farmacéutica, ni es tema que interese a los políticos ni a los periodistas. Elige a sus víctimas en el pobrerío. Las muerde y lentamente, poquito a poco, va acabando con ellas. Sus víctimas no tienen derechos, ni dinero para comprar los derechos que no tienen. Ni siquiera tienen el derecho de saber de qué mueren."
( Informe clínico , de Eduardo Galeano. En Chagas, una tragedia silenciosa . Médicos Sin Fronteras. Editorial Losada, 2005)
Yo me enteré cuando tenía 51 años que tenía Chagas, y no me gustó nada -dice Juan Romero, de 66, diagnosticado hace 15-. Me extrañó ese resultado, porque no sentía ningún síntoma, salvo un dolor intenso en el pecho... a veces. Tanto era mi desconocimiento que fui donante de sangre hasta que me detectaron la enfermedad. Y después empezaron los infartos. Tuve tres infartos; el último fue en 1982. Manejaba un colectivo y perdí el conocimiento, me caí y me rompí toda la boca. Ahora me hago los controles una vez por año en Alcha, y estoy trabajando, pero lo único es que no me siento en la oficina porque me quedo dormido, y no es bueno que me vean así. El sueño es uno de los síntomas del Chagas. Hará un año que siento sueño, y duermo, duermo y duermo. ¿Llegará el día en que haya una solución?"
Hace un siglo, el médico sanitarista brasileño Carlos Ribeiro Justiniano das Chagas (1879-1934) descubrió una enfermedad que fue bautizada con su nombre. Hoy, cien años después, el Chagas sigue siendo un mal escondido, una enfermedad olvidada que paradójicamente es la principal endemia -proceso patológico mantenido durante mucho tiempo en una región- entre los argentinos.
¿Cuántos chagásicos hay en el país? La disparidad entre las cifras es buen indicador de la oscuridad que pesa sobre la cuestión: 1.600.000 según el Programa Nacional de Chagas, que depende del Ministerio de Salud de la Nación, pero en opinión de la Agencia de Noticias del Instituto Leloir esta cifra corresponde a 1993.
En la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) son menos entusiastas: el Consejo de Chagas de la sociedad que congrega a buena parte de los cardiólogos argentinos (acostumbrados a tratar chagásicos, porque la enfermedad, al avanzar, produce cardiopatía severa) afirma que habría unos 3 millones de infectados.
Pero en noviembre de 2008, 500 expertos de la Argentina, Bolivia y Paraguay fueron aún más allá y concluyeron que en el país habría 4 millones de chagásicos. Para la Asociación de Lucha contra el Mal de Chagas (Alcha), la suma entre enfermos (es decir, quienes presentan sintomatología) e infectados (que tienen la enfermedad, pero por el momento sin mostrar síntomas) superan los 6 millones de personas.
La solución -porque la hay- la explica el doctor Guillermo Mateo Marconcini, miembro titular de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) y actual director del Consejo de Chagas Dr. Salvador Mazza, de la SAC. "Casi la mitad de la población está en el límite de la pobreza. Tenemos y conocemos todo, pero no resolvimos el problema. La tecnología nos llevó a enfocarlo en la biología molecular, pero hemos olvidado que el Chagas es un problema social."
El Chagas es una enfermedad causada por un parásito, el Trypanosoma cruzi, cuyo agente transmisor es la vinchuca, aunque también se puede contagiar de madre a hijo durante el embarazo, por transfusión de sangre, trasplante de órganos y alimentos contaminados.
"Durante años -explica la doctora Nines Lima, referente de Médicos Sin Fronteras para el Chagas- los enfermos pueden no presentar síntomas, pero en la fase crónica, después de 20 o 30 años de infección, un tercio de ellos sin tratamiento adecuado desarrolla graves lesiones que pueden provocarles la muerte. Esos infectados no saben que están enfermos y no reciben tratamiento."
El doctor Luis Mujica fue miembro del Instituto Nacional de Parasitología Dr. Mario Fatala Chabén, de investigación del mal de Chagas, y director nacional del Instituto de Investigación de la Secretaría de Salud de la Nación; actualmente preside el movimiento transfronterizo de ONG ambientalistas de la Triple Frontera argentina, brasileña y uruguaya, y la consultoría de medio ambiente de la Asociación Ecologista Río Mocoretá, de Corrientes.
"El Estado nacional -señala- siempre se hizo el distraído. Porque es una enfermedad de los pobres y, en segundo lugar, porque afecta zonas donde el trabajo no es impedido por la enfermedad. Después, porque se puede vivir muchos años tras la infección, y por último, porque es difícil de acertar con la logística del combate, que debe darse en varios frentes, como educación, vivienda y trabajo."
La Red Argentina de Chagas es un sistema integrado y coordinado por establecimientos sanitarios, médicos y profesionales de la salud cuyo objetivo es la búsqueda activa del chagásico, a partir de la cual se comienza a tener una realidad de la enfermedad, con datos exactos. Señala que a partir de las migraciones a zonas urbanas que la pobreza rural ha provocado "se cambió el mapa de distribución de la enfermedad, que antes era caracterizada como zoonosis (transmisión al ser humano desde animales) y que se transformó en una antroponosis (transmisión de ser humano a ser humano). En el cuerpo médico se instaló la idea de que la enfermedad está asociada solamente con el control vectorial, y los enfermos son los convidados de piedra".
El foco más grave de la enfermedad se observa en la región chaqueña: Chaco, Santiago del Estero, norte de Santa Fe, norte de Corrientes, Formosa y norte de Córdoba. Por otro lado, Jujuy, Entre Ríos, La Pampa, Neuquén y Río Negro fueron certificadas por la Organización Mundial de la Salud como libres de transmisión domiciliaria por vector.
La Asociación de Lucha contra el Mal de Chagas, Alcha, es una institución con más de 35 años de actividad; la más antigua del país. Para algunos, se trata de una ONG que trabaja con gran seriedad; para otros, en cambio, dista de ser un referente confiable. Catalina Antico Penna, su presidenta, no desconoce esas opiniones. "Con el Ministerio de Salud de la Nación prácticamente no tenemos relaciones", dice.
-Ustedes afirman que hay 6 millones de personas infectadas. Una cifra muy alta con la que pocos coinciden. ¿Cuáles son sus fuentes de información?
-Algunas estadísticas que da el Gobierno son de 1982, cuando teníamos una población de 24 millones de habitantes. Hoy somos 40 millones y dan la misma cifra. Hablan de casi 2 millones de infectados. Es lógico que la cifra se duplique. Nosotros interpretamos que hay más de 6 millones, por parte baja. Hay pueblos del interior del país donde casi el 70 por ciento de la población está infectada. Otro dato es que muchos de los fallecidos ni siquiera tenían partida de nacimiento. Hay infinidad de casos de muerte súbita entre jóvenes, y ellos jamás supieron que habían sido picados por la vinchuca. Por eso calculamos que en la Argentina hay entre 12 y 15 muertes por día, en lugar de 10 por semana, como se sostiene.
-¿Cómo son las personas que acuden a ustedes?
-Es gente con mucha falta de información. Nos cuentan, por ejemplo, que los chicos de las zonas más pobres y alejadas juegan a las bolitas con las vinchucas. Estamos igual que hace cien años. Pocas cosas han cambiado.
La burocracia
Pocas cosas han cambiado, también, para Lorenzo Chazarreta, de 38 años, infectado de Chagas cuando recién había cumplido 20. "No tenía ni idea lo que era el Chagas. Ni yo ni mi familia, la verdad. Tengo muchos familiares con Chagas, y muy pocos se están tratando. Yo diría que ocultar el Chagas es ocultar la pobreza. Nos dicen que la pobreza disminuyó, pero yo no veo que sea así. Al contrario. Y no tenés que irte al monte chaqueño; sólo con cruzar la General Paz te das cuenta que cada vez hay más miseria. Creo que nada ha cambiado."
A poco de asumir, en marzo de 2008, como director del Programa Nacional de Chagas, el doctor Héctor Freilij, que además es jefe de Parasitología y Chagas del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, dijo: "Estamos frente a un homicidio por omisión, por no hacer nada". Después de semejante sinceramiento, lo primero que pensó Freilij es que no iba a durar en su cargo ni una semana más. Pero eso no sucedió. Lo que sí sucedió, pocos meses después, es que estuvo a punto de renunciar por la falta de interés demostrado por sus superiores. "Esta enfermedad también es producto de la burocracia", dijo.
-El último censo nacional para determinar la cantidad de chagásicos se hizo hace casi medio siglo. ¿No cree que sería de sentido común saber cuántos hay?
-Que no haya un censo nacional (y desconozco, además, si el último se realizó hace cincuenta años) no nos cambia los objetivos de esta lucha. No es vital un censo, porque para nosotros los datos más confiables, los únicos, diría yo, son los que salen de los bancos de sangre. Y eso en la Argentina está funcionando muy bien. En la ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, casi el 3,2 por ciento de los donantes de sangre tiene Chagas.
-¿Cuáles son los datos que maneja?
-En la Argentina hay entre 1.500.000 y 1.600.000 personas infectadas, alrededor del 4 por ciento de la población.
-¿Y enfermos?
-No lo sabemos. Se estima que es el 30 por ciento de los infectados.
-Cuesta entender que un censo nacional no se lo vea como prioritario para erradicar el mal de Chagas.
-Para hacer un muestreo nacional se requieren 2 millones de pesos. Pero no nos da el presupuesto, que es de 16 millones. Además, el Chagas se convirtió en una enfermedad urbanizada. Para terminar con el Chagas lo primero que se debe hacer es evitar la infección, y después tratar a los infectados. Se puede controlar. Brasil lo hizo, y ahora sólo el 0,5 por ciento de sus habitantes está infectado. Si se hicieran las cosas bien, en tres, cuatro o cinco años la Argentina podría llegar a eso. La estrategia básica es eliminar las vinchucas fumigando, y repetir la acción cuatro veces por año. El trabajo de fumigación disminuyó con el correr de los años. De los 3000 fumigadores que había a fines de los 70, quedaron alrededor de 300. El año pasado se nombraron 400, pero para hacer una acción como corresponde se requieren entre 1000 y 1500 rociadores. Además, no sólo se trata de rociar y controlar las viviendas. También hay que vigilar la presencia de la vinchuca en los gallineros y alrededores de las casas en las zonas rurales, las más afectadas. La vinchuca no se puede erradicar, pero sí controlar.
-¿Dónde ubica el punto débil de esta lucha?
-El gran problema es que hay pocas acciones de pesquisa para detectar la enfermedad en los chicos, cuando se calcula que el 80 o el 90 por ciento se cura con un tratamiento de dos meses.
-Según la SAC, el 6,7 por ciento de las embarazadas que se atienden en los hospitales de la Capital Federal es seropositivo para Chagas.
-Todas las embarazadas deberían ser testeadas. Es muy importante la rápida detección del niño que nace con Chagas. Un tratamiento farmacológico de 60 días permite la cura en un 80 a 90 por ciento de los casos. De las 700 mil mujeres que dan a luz cada año en el país, sólo son testeadas alrededor de 500 mil.
En lo que respecta a la transmisión de la enfermedad de madre a hijo, una parte importante de los casos son producto del llamado "parto turístico", embarazadas provenientes de otros países endémicos, en especial Bolivia, para tener a sus hijos en hospitales del interior del país, así como de la ciudad de Buenos Aires y del Gran Buenos Aires. En las regiones más endémicas del norte argentino, la prevalencia en embarazadas llega a superar el 30 por ciento.
El doctor Marconcini no está de acuerdo con Freilij en lo referido al censo nacional, que para él sí es necesario.
-¿Con los bancos de sangre no alcanza?
-Establecer la situación sobre la base de los datos de los bancos de sangre, creo que es un grosero error; evaluamos sólo una porción del universo. Como suele suceder, los funcionarios siempre ven el vaso medio lleno, pero los que estamos en las trincheras de la atención médica lo vemos medio vacío. Mire, a pocas cuadras del Obelisco se han encontrado vinchucas, aunque no parasitadas. Significa que estamos a un paso de trasladar un problema endémico a la Capital Federal. Y recién ahí las autoridades van a salir desesperadamente para poder cubrir esa falencia, como pasa con el dengue.
-¿Cuánto le cuesta a la Argentina esta enfermedad?
-Hay algunos estudios, muy aislados, hechos en Córdoba, y el gasto es alto. Por ejemplo: un cardiodesfribilador cuesta alrededor de 7.000 dólares. Y la mitad de los marcapasos que se implantan son para pacientes chagásicos, y la carga es para el Estado porque el paciente chagásiso no tiene obra social, ni medicina prepaga.
Un mal negocio
"El Chagas está considerado, junto a la leishmaniasis, una de las enfermedades más desatendidas por la industria farmacéutica -recuerda el doctor Andrés Mariano Ruiz, director del Instituto Nacional de Parasitología Dr. Mario Fatala Chabén-. La industria farmacéutica las ha ignorado sistemáticamente, ya que no representan un negocio seguro."
Según el especialista, el desconocimiento de la enfermedad involucra también a los profesionales de la salud. En esta visión coincide con Freilij: "No existe tratamiento curativo demostradamente eficiente para las personas infectadas mayores de 15 años. En el mejor de los casos, reciben tratamientos sintomáticos para las disfunciones cardíacas o digestivas a medida que aparecen. Los enfermos de Chagas dependen generalmente del sistema de atención pública".
"Entre 1912 y 1914 -apunta el doctor Marconcini- se introducen las primeras drogas para el tratamiento del Chagas, pero sin buenos resultados y con mala tolerancia. Años más tarde, Bayer comienza con la investigación de drogas más específicas, y recién en 1965 lanza al mercado la droga nitrofurazona, conocida con la marca Lampit. En 1971, Roche, por su parte, vuelca al mercado una nitroimidazole con el nombre de Radanil. Estas son hasta hoy las únicas drogas para el tratamiento con eficacia reconocida."
Los médicos consultados señalan que el Lampit fue retirado del mercado argentino en 1990 y dejó de producirse. "El Radanil, en cambio, para las organizaciones de control de Estados Unidos está restringido en aquel país", aclara el doctor Marconcini. Y agrega: "Ambas drogas han desaparecido del stock habitual de droguerías y farmacias en casi todos los países endémicos, y el manejo lo tienen los organismos de salud pública. Por lo tanto, el Radanil sería hasta momento el único disponible en la Argentina, Uruguay, Chile, Paraguay y Brasil para el tratamiento del Chagas. La Argentina tuvo la oportunidad de producirla; sin embargo, ahora se importa desde Brasil".
La inversión de la industria farmacéutica mundial fue de 400 billones de dólares en 2002. La mayor parte se destinó a enfermedades como el cáncer y las cardiovasculares, una mínima parte para el sida, la malaria y la tuberculosis, y nada para el Chagas.
Según Médicos Sin Fronteras, "el laboratorio que produce Lampit dejó de comercializarlo y sólo suministra donaciones en cantidades limitadas, con la justificación de que existe una escasa demanda. Tampoco las empresas de genéricos se han mostrado interesadas en asumir su producción y garantizar su abastecimiento".
En Alcha también aseguran que no se consiguen medicamentos.
Durante la gestión del doctor Ginés González García (actual embajador argentino en Chile) como ministro de Salud de la Nación durante la presidencia de Eduardo Duhalde, la Argentina perdió -según el doctor Marconcini- la oportunidad de producir el Radanil. LNR solicitó una entrevista con González García, pero no obtuvo respuesta.
"Roche Brasil -aclara el laboratorio- donó al estado de Acre el medicamento incluyendo los conocimientos de producción, comercialización, y todas las informaciones técnicas relativas al registro. Este proceso comenzó en 2003. El estado de Acre designó al Laboratorio Farmacéutico del Estado de Pernambuco como responsable de la fabricación y comercialización del benznidazol. Es importante destacar que no se trata de una cesión de patentes, ya que Radanil no tiene patente en ningún país de América latina, por lo que cualquier laboratorio que lo desee podría fabricarlo."
Algunas fuentes consultadas por LNR sostienen que, efectivamente, hubo una intención de cederle a la Argentina la distribución del benznidazol, pero el Estado no respondió. "No hubo nunca un ofrecimiento al gobierno argentino debido a que la transferencia se realizó con exclusividad al estado de Acre, en Brasil. En la actualidad, Roche continua manteniendo vigente el registro local del medicamento y cuenta con stock para abastecer al mercado de acuerdo con el consumo histórico del mismo. Actualmente se produce en Brasil y se importa desde allí", explica una fuente de la compañía farmacéutica.
Hace cien años, Carlos Chagas dijo: "Es un problema de vinchucas, que invaden y viven en habitaciones sucias, con habitantes ignorados, malnutridos, sin horizonte social y que se resisten a colaborar. Hable de esta enfermedad y tendrá a los gobiernos en contra. Pienso que a veces más vale ocuparse de los batracios, que no despiertan alarma a nadie."
Por Jorge Palomar
El mal y el arte
"Nada se compara con estar dentro un rancho. Vos podés leer libros, ver videos, fotografías, informarte, adquirir conocimiento del problema, pero nada es comparable con meterte en un rancho. La gente no tiene agua: el agua se la llevan cada veinte días y se la tiran en un pozo; no tienen para comer, le hacen la fumigación cada vez que se acuerdan, y en ranchos de tres por tres viven todos juntos, personas y animales. Volví destruido de esas provincias."
Así, tan claramente, describe el artista plástico argentino Néstor Favre-Mossier (47) su experiencia de investigación sobre el mal de Chagas. Favre-Mossier es el autor de las obras que ilustran esta nota. Su inquietud por el mal de Chagas nació, como él dice, por una suma de casualidades. "En una oportunidad, en Expotrastiendas, un amigo me preguntó por qué iba a pintar el Chagas. Le dije que no lo tenía muy claro, pero sentía que debía hacerlo."
Descendiente de santiagueños (su familia ya se había instalado en la provincia en el siglo XIX), un buen día, sin saber exactamente para qué, comenzó a revisar viejos álbumes de fotos. En uno, encontró una foto de su madre, con 4 años, sentada en el frente del ranchito en donde vivía, en el paraje Suripozo. Y también aparecieron fotos de familiares que ya no están, que habían muerto jóvenes. "Yo, del Chagas, sabía muy poco. Pero todo eso que me pasaba eran como señales. Y empecé a bocetar dibujos en las servilletas de papel del bar Goya, en Avenida de Mayo y Tacuarí, donde voy habitualmente. Hasta que este año me enteré de que se cumplían 100 años del descubrimiento de la enfermedad. Eran todas señales para mí. Y me dejé llevar por eso."
Ese dejarse llevar lo condujo a Formosa, y a Santiago del Estero, y al Chaco. El artista quería saber. Quería informarse. Y aprender.
"Yo hago arte de las cosas que me duelen, y sé que lo mío espanta a mucha gente, porque, realmente... ¿quién puede colgar la pintura de una vinchuca en el living de su casa? Pero lo hago por algo; será mi parte vasca..., y voy para adelante. Yo creo que esta muestra molesta. Políticamente, es muy molesta. Sin duda. Pero no lo hice por el solo hecho de molestar. Apenas muestro lo que hago", dice Favre-Mossier, que además es fotógrafo y escultor, y veterano de la Guerra de Malvinas.
Muestra: Chagas, con las obras de Favre-Mossier, se expone en la galería de arte Zweiger Jovenich, Bulnes 2570, Buenos Aires.

Foto: Gentileza Medicos Sin Fronteras
Una amenaza para los más vulnerablesChagas: el mal escondido
Mientras todos hablan de gripe, el Chagas es la endemia más importante del país. Cada año, unas mil personas mueren por esta enfermedad, y hay casi 7 millones en riesgo.
La Nación Revista
"No estalla como las bombas ni suena como los tiros. Como el hambre, mata callando. Como el hambre, mata a los callados: a los que viven condenados al silencio y mueren condenados al olvido. Tragedia que no suena, enfermos que no pagan, enfermedad que no vende. El mal de Chagas no es negocio que atraiga a la industria farmacéutica, ni es tema que interese a los políticos ni a los periodistas. Elige a sus víctimas en el pobrerío. Las muerde y lentamente, poquito a poco, va acabando con ellas. Sus víctimas no tienen derechos, ni dinero para comprar los derechos que no tienen. Ni siquiera tienen el derecho de saber de qué mueren."
( Informe clínico , de Eduardo Galeano. En Chagas, una tragedia silenciosa . Médicos Sin Fronteras. Editorial Losada, 2005)
Yo me enteré cuando tenía 51 años que tenía Chagas, y no me gustó nada -dice Juan Romero, de 66, diagnosticado hace 15-. Me extrañó ese resultado, porque no sentía ningún síntoma, salvo un dolor intenso en el pecho... a veces. Tanto era mi desconocimiento que fui donante de sangre hasta que me detectaron la enfermedad. Y después empezaron los infartos. Tuve tres infartos; el último fue en 1982. Manejaba un colectivo y perdí el conocimiento, me caí y me rompí toda la boca. Ahora me hago los controles una vez por año en Alcha, y estoy trabajando, pero lo único es que no me siento en la oficina porque me quedo dormido, y no es bueno que me vean así. El sueño es uno de los síntomas del Chagas. Hará un año que siento sueño, y duermo, duermo y duermo. ¿Llegará el día en que haya una solución?"
Hace un siglo, el médico sanitarista brasileño Carlos Ribeiro Justiniano das Chagas (1879-1934) descubrió una enfermedad que fue bautizada con su nombre. Hoy, cien años después, el Chagas sigue siendo un mal escondido, una enfermedad olvidada que paradójicamente es la principal endemia -proceso patológico mantenido durante mucho tiempo en una región- entre los argentinos.
¿Cuántos chagásicos hay en el país? La disparidad entre las cifras es buen indicador de la oscuridad que pesa sobre la cuestión: 1.600.000 según el Programa Nacional de Chagas, que depende del Ministerio de Salud de la Nación, pero en opinión de la Agencia de Noticias del Instituto Leloir esta cifra corresponde a 1993.
En la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) son menos entusiastas: el Consejo de Chagas de la sociedad que congrega a buena parte de los cardiólogos argentinos (acostumbrados a tratar chagásicos, porque la enfermedad, al avanzar, produce cardiopatía severa) afirma que habría unos 3 millones de infectados.
Pero en noviembre de 2008, 500 expertos de la Argentina, Bolivia y Paraguay fueron aún más allá y concluyeron que en el país habría 4 millones de chagásicos. Para la Asociación de Lucha contra el Mal de Chagas (Alcha), la suma entre enfermos (es decir, quienes presentan sintomatología) e infectados (que tienen la enfermedad, pero por el momento sin mostrar síntomas) superan los 6 millones de personas.
La solución -porque la hay- la explica el doctor Guillermo Mateo Marconcini, miembro titular de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) y actual director del Consejo de Chagas Dr. Salvador Mazza, de la SAC. "Casi la mitad de la población está en el límite de la pobreza. Tenemos y conocemos todo, pero no resolvimos el problema. La tecnología nos llevó a enfocarlo en la biología molecular, pero hemos olvidado que el Chagas es un problema social."
El Chagas es una enfermedad causada por un parásito, el Trypanosoma cruzi, cuyo agente transmisor es la vinchuca, aunque también se puede contagiar de madre a hijo durante el embarazo, por transfusión de sangre, trasplante de órganos y alimentos contaminados.
"Durante años -explica la doctora Nines Lima, referente de Médicos Sin Fronteras para el Chagas- los enfermos pueden no presentar síntomas, pero en la fase crónica, después de 20 o 30 años de infección, un tercio de ellos sin tratamiento adecuado desarrolla graves lesiones que pueden provocarles la muerte. Esos infectados no saben que están enfermos y no reciben tratamiento."
El doctor Luis Mujica fue miembro del Instituto Nacional de Parasitología Dr. Mario Fatala Chabén, de investigación del mal de Chagas, y director nacional del Instituto de Investigación de la Secretaría de Salud de la Nación; actualmente preside el movimiento transfronterizo de ONG ambientalistas de la Triple Frontera argentina, brasileña y uruguaya, y la consultoría de medio ambiente de la Asociación Ecologista Río Mocoretá, de Corrientes.
"El Estado nacional -señala- siempre se hizo el distraído. Porque es una enfermedad de los pobres y, en segundo lugar, porque afecta zonas donde el trabajo no es impedido por la enfermedad. Después, porque se puede vivir muchos años tras la infección, y por último, porque es difícil de acertar con la logística del combate, que debe darse en varios frentes, como educación, vivienda y trabajo."
La Red Argentina de Chagas es un sistema integrado y coordinado por establecimientos sanitarios, médicos y profesionales de la salud cuyo objetivo es la búsqueda activa del chagásico, a partir de la cual se comienza a tener una realidad de la enfermedad, con datos exactos. Señala que a partir de las migraciones a zonas urbanas que la pobreza rural ha provocado "se cambió el mapa de distribución de la enfermedad, que antes era caracterizada como zoonosis (transmisión al ser humano desde animales) y que se transformó en una antroponosis (transmisión de ser humano a ser humano). En el cuerpo médico se instaló la idea de que la enfermedad está asociada solamente con el control vectorial, y los enfermos son los convidados de piedra".
El foco más grave de la enfermedad se observa en la región chaqueña: Chaco, Santiago del Estero, norte de Santa Fe, norte de Corrientes, Formosa y norte de Córdoba. Por otro lado, Jujuy, Entre Ríos, La Pampa, Neuquén y Río Negro fueron certificadas por la Organización Mundial de la Salud como libres de transmisión domiciliaria por vector.
La Asociación de Lucha contra el Mal de Chagas, Alcha, es una institución con más de 35 años de actividad; la más antigua del país. Para algunos, se trata de una ONG que trabaja con gran seriedad; para otros, en cambio, dista de ser un referente confiable. Catalina Antico Penna, su presidenta, no desconoce esas opiniones. "Con el Ministerio de Salud de la Nación prácticamente no tenemos relaciones", dice.
-Ustedes afirman que hay 6 millones de personas infectadas. Una cifra muy alta con la que pocos coinciden. ¿Cuáles son sus fuentes de información?
-Algunas estadísticas que da el Gobierno son de 1982, cuando teníamos una población de 24 millones de habitantes. Hoy somos 40 millones y dan la misma cifra. Hablan de casi 2 millones de infectados. Es lógico que la cifra se duplique. Nosotros interpretamos que hay más de 6 millones, por parte baja. Hay pueblos del interior del país donde casi el 70 por ciento de la población está infectada. Otro dato es que muchos de los fallecidos ni siquiera tenían partida de nacimiento. Hay infinidad de casos de muerte súbita entre jóvenes, y ellos jamás supieron que habían sido picados por la vinchuca. Por eso calculamos que en la Argentina hay entre 12 y 15 muertes por día, en lugar de 10 por semana, como se sostiene.
-¿Cómo son las personas que acuden a ustedes?
-Es gente con mucha falta de información. Nos cuentan, por ejemplo, que los chicos de las zonas más pobres y alejadas juegan a las bolitas con las vinchucas. Estamos igual que hace cien años. Pocas cosas han cambiado.
La burocracia
Pocas cosas han cambiado, también, para Lorenzo Chazarreta, de 38 años, infectado de Chagas cuando recién había cumplido 20. "No tenía ni idea lo que era el Chagas. Ni yo ni mi familia, la verdad. Tengo muchos familiares con Chagas, y muy pocos se están tratando. Yo diría que ocultar el Chagas es ocultar la pobreza. Nos dicen que la pobreza disminuyó, pero yo no veo que sea así. Al contrario. Y no tenés que irte al monte chaqueño; sólo con cruzar la General Paz te das cuenta que cada vez hay más miseria. Creo que nada ha cambiado."
A poco de asumir, en marzo de 2008, como director del Programa Nacional de Chagas, el doctor Héctor Freilij, que además es jefe de Parasitología y Chagas del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, dijo: "Estamos frente a un homicidio por omisión, por no hacer nada". Después de semejante sinceramiento, lo primero que pensó Freilij es que no iba a durar en su cargo ni una semana más. Pero eso no sucedió. Lo que sí sucedió, pocos meses después, es que estuvo a punto de renunciar por la falta de interés demostrado por sus superiores. "Esta enfermedad también es producto de la burocracia", dijo.
-El último censo nacional para determinar la cantidad de chagásicos se hizo hace casi medio siglo. ¿No cree que sería de sentido común saber cuántos hay?
-Que no haya un censo nacional (y desconozco, además, si el último se realizó hace cincuenta años) no nos cambia los objetivos de esta lucha. No es vital un censo, porque para nosotros los datos más confiables, los únicos, diría yo, son los que salen de los bancos de sangre. Y eso en la Argentina está funcionando muy bien. En la ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, casi el 3,2 por ciento de los donantes de sangre tiene Chagas.
-¿Cuáles son los datos que maneja?
-En la Argentina hay entre 1.500.000 y 1.600.000 personas infectadas, alrededor del 4 por ciento de la población.
-¿Y enfermos?
-No lo sabemos. Se estima que es el 30 por ciento de los infectados.
-Cuesta entender que un censo nacional no se lo vea como prioritario para erradicar el mal de Chagas.
-Para hacer un muestreo nacional se requieren 2 millones de pesos. Pero no nos da el presupuesto, que es de 16 millones. Además, el Chagas se convirtió en una enfermedad urbanizada. Para terminar con el Chagas lo primero que se debe hacer es evitar la infección, y después tratar a los infectados. Se puede controlar. Brasil lo hizo, y ahora sólo el 0,5 por ciento de sus habitantes está infectado. Si se hicieran las cosas bien, en tres, cuatro o cinco años la Argentina podría llegar a eso. La estrategia básica es eliminar las vinchucas fumigando, y repetir la acción cuatro veces por año. El trabajo de fumigación disminuyó con el correr de los años. De los 3000 fumigadores que había a fines de los 70, quedaron alrededor de 300. El año pasado se nombraron 400, pero para hacer una acción como corresponde se requieren entre 1000 y 1500 rociadores. Además, no sólo se trata de rociar y controlar las viviendas. También hay que vigilar la presencia de la vinchuca en los gallineros y alrededores de las casas en las zonas rurales, las más afectadas. La vinchuca no se puede erradicar, pero sí controlar.
-¿Dónde ubica el punto débil de esta lucha?
-El gran problema es que hay pocas acciones de pesquisa para detectar la enfermedad en los chicos, cuando se calcula que el 80 o el 90 por ciento se cura con un tratamiento de dos meses.
-Según la SAC, el 6,7 por ciento de las embarazadas que se atienden en los hospitales de la Capital Federal es seropositivo para Chagas.
-Todas las embarazadas deberían ser testeadas. Es muy importante la rápida detección del niño que nace con Chagas. Un tratamiento farmacológico de 60 días permite la cura en un 80 a 90 por ciento de los casos. De las 700 mil mujeres que dan a luz cada año en el país, sólo son testeadas alrededor de 500 mil.
En lo que respecta a la transmisión de la enfermedad de madre a hijo, una parte importante de los casos son producto del llamado "parto turístico", embarazadas provenientes de otros países endémicos, en especial Bolivia, para tener a sus hijos en hospitales del interior del país, así como de la ciudad de Buenos Aires y del Gran Buenos Aires. En las regiones más endémicas del norte argentino, la prevalencia en embarazadas llega a superar el 30 por ciento.
El doctor Marconcini no está de acuerdo con Freilij en lo referido al censo nacional, que para él sí es necesario.
-¿Con los bancos de sangre no alcanza?
-Establecer la situación sobre la base de los datos de los bancos de sangre, creo que es un grosero error; evaluamos sólo una porción del universo. Como suele suceder, los funcionarios siempre ven el vaso medio lleno, pero los que estamos en las trincheras de la atención médica lo vemos medio vacío. Mire, a pocas cuadras del Obelisco se han encontrado vinchucas, aunque no parasitadas. Significa que estamos a un paso de trasladar un problema endémico a la Capital Federal. Y recién ahí las autoridades van a salir desesperadamente para poder cubrir esa falencia, como pasa con el dengue.
-¿Cuánto le cuesta a la Argentina esta enfermedad?
-Hay algunos estudios, muy aislados, hechos en Córdoba, y el gasto es alto. Por ejemplo: un cardiodesfribilador cuesta alrededor de 7.000 dólares. Y la mitad de los marcapasos que se implantan son para pacientes chagásicos, y la carga es para el Estado porque el paciente chagásiso no tiene obra social, ni medicina prepaga.
Un mal negocio
"El Chagas está considerado, junto a la leishmaniasis, una de las enfermedades más desatendidas por la industria farmacéutica -recuerda el doctor Andrés Mariano Ruiz, director del Instituto Nacional de Parasitología Dr. Mario Fatala Chabén-. La industria farmacéutica las ha ignorado sistemáticamente, ya que no representan un negocio seguro."
Según el especialista, el desconocimiento de la enfermedad involucra también a los profesionales de la salud. En esta visión coincide con Freilij: "No existe tratamiento curativo demostradamente eficiente para las personas infectadas mayores de 15 años. En el mejor de los casos, reciben tratamientos sintomáticos para las disfunciones cardíacas o digestivas a medida que aparecen. Los enfermos de Chagas dependen generalmente del sistema de atención pública".
"Entre 1912 y 1914 -apunta el doctor Marconcini- se introducen las primeras drogas para el tratamiento del Chagas, pero sin buenos resultados y con mala tolerancia. Años más tarde, Bayer comienza con la investigación de drogas más específicas, y recién en 1965 lanza al mercado la droga nitrofurazona, conocida con la marca Lampit. En 1971, Roche, por su parte, vuelca al mercado una nitroimidazole con el nombre de Radanil. Estas son hasta hoy las únicas drogas para el tratamiento con eficacia reconocida."
Los médicos consultados señalan que el Lampit fue retirado del mercado argentino en 1990 y dejó de producirse. "El Radanil, en cambio, para las organizaciones de control de Estados Unidos está restringido en aquel país", aclara el doctor Marconcini. Y agrega: "Ambas drogas han desaparecido del stock habitual de droguerías y farmacias en casi todos los países endémicos, y el manejo lo tienen los organismos de salud pública. Por lo tanto, el Radanil sería hasta momento el único disponible en la Argentina, Uruguay, Chile, Paraguay y Brasil para el tratamiento del Chagas. La Argentina tuvo la oportunidad de producirla; sin embargo, ahora se importa desde Brasil".
La inversión de la industria farmacéutica mundial fue de 400 billones de dólares en 2002. La mayor parte se destinó a enfermedades como el cáncer y las cardiovasculares, una mínima parte para el sida, la malaria y la tuberculosis, y nada para el Chagas.
Según Médicos Sin Fronteras, "el laboratorio que produce Lampit dejó de comercializarlo y sólo suministra donaciones en cantidades limitadas, con la justificación de que existe una escasa demanda. Tampoco las empresas de genéricos se han mostrado interesadas en asumir su producción y garantizar su abastecimiento".
En Alcha también aseguran que no se consiguen medicamentos.
Durante la gestión del doctor Ginés González García (actual embajador argentino en Chile) como ministro de Salud de la Nación durante la presidencia de Eduardo Duhalde, la Argentina perdió -según el doctor Marconcini- la oportunidad de producir el Radanil. LNR solicitó una entrevista con González García, pero no obtuvo respuesta.
"Roche Brasil -aclara el laboratorio- donó al estado de Acre el medicamento incluyendo los conocimientos de producción, comercialización, y todas las informaciones técnicas relativas al registro. Este proceso comenzó en 2003. El estado de Acre designó al Laboratorio Farmacéutico del Estado de Pernambuco como responsable de la fabricación y comercialización del benznidazol. Es importante destacar que no se trata de una cesión de patentes, ya que Radanil no tiene patente en ningún país de América latina, por lo que cualquier laboratorio que lo desee podría fabricarlo."
Algunas fuentes consultadas por LNR sostienen que, efectivamente, hubo una intención de cederle a la Argentina la distribución del benznidazol, pero el Estado no respondió. "No hubo nunca un ofrecimiento al gobierno argentino debido a que la transferencia se realizó con exclusividad al estado de Acre, en Brasil. En la actualidad, Roche continua manteniendo vigente el registro local del medicamento y cuenta con stock para abastecer al mercado de acuerdo con el consumo histórico del mismo. Actualmente se produce en Brasil y se importa desde allí", explica una fuente de la compañía farmacéutica.
Hace cien años, Carlos Chagas dijo: "Es un problema de vinchucas, que invaden y viven en habitaciones sucias, con habitantes ignorados, malnutridos, sin horizonte social y que se resisten a colaborar. Hable de esta enfermedad y tendrá a los gobiernos en contra. Pienso que a veces más vale ocuparse de los batracios, que no despiertan alarma a nadie."
Por Jorge Palomar
El mal y el arte
"Nada se compara con estar dentro un rancho. Vos podés leer libros, ver videos, fotografías, informarte, adquirir conocimiento del problema, pero nada es comparable con meterte en un rancho. La gente no tiene agua: el agua se la llevan cada veinte días y se la tiran en un pozo; no tienen para comer, le hacen la fumigación cada vez que se acuerdan, y en ranchos de tres por tres viven todos juntos, personas y animales. Volví destruido de esas provincias."
Así, tan claramente, describe el artista plástico argentino Néstor Favre-Mossier (47) su experiencia de investigación sobre el mal de Chagas. Favre-Mossier es el autor de las obras que ilustran esta nota. Su inquietud por el mal de Chagas nació, como él dice, por una suma de casualidades. "En una oportunidad, en Expotrastiendas, un amigo me preguntó por qué iba a pintar el Chagas. Le dije que no lo tenía muy claro, pero sentía que debía hacerlo."
Descendiente de santiagueños (su familia ya se había instalado en la provincia en el siglo XIX), un buen día, sin saber exactamente para qué, comenzó a revisar viejos álbumes de fotos. En uno, encontró una foto de su madre, con 4 años, sentada en el frente del ranchito en donde vivía, en el paraje Suripozo. Y también aparecieron fotos de familiares que ya no están, que habían muerto jóvenes. "Yo, del Chagas, sabía muy poco. Pero todo eso que me pasaba eran como señales. Y empecé a bocetar dibujos en las servilletas de papel del bar Goya, en Avenida de Mayo y Tacuarí, donde voy habitualmente. Hasta que este año me enteré de que se cumplían 100 años del descubrimiento de la enfermedad. Eran todas señales para mí. Y me dejé llevar por eso."
Ese dejarse llevar lo condujo a Formosa, y a Santiago del Estero, y al Chaco. El artista quería saber. Quería informarse. Y aprender.
"Yo hago arte de las cosas que me duelen, y sé que lo mío espanta a mucha gente, porque, realmente... ¿quién puede colgar la pintura de una vinchuca en el living de su casa? Pero lo hago por algo; será mi parte vasca..., y voy para adelante. Yo creo que esta muestra molesta. Políticamente, es muy molesta. Sin duda. Pero no lo hice por el solo hecho de molestar. Apenas muestro lo que hago", dice Favre-Mossier, que además es fotógrafo y escultor, y veterano de la Guerra de Malvinas.
Muestra: Chagas, con las obras de Favre-Mossier, se expone en la galería de arte Zweiger Jovenich, Bulnes 2570, Buenos Aires.
Cara a cara con el Chagas Unos 18 millones de personas podrían estar infectadas en América, según la OMS. Es una patología exclusiva de personas desfavorecidas en el continente americano.
El Mundo, España
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Zona marginal de la ciudad de Cochabamba donde se concentran los mayores índices de Chagas. (Foto: W. Fernández) YASMINA JIMÉNEZ
LA PAZ.- Rita Sánchez ha limpiado su casa: dos habitaciones de adobe. Espera visita y no quiere que nadie vea su hogar sucio, aunque es difícil mantener el orden en una cocina que oficia de gallinero y en una habitación que es salón-comedor. Esta misma mañana a Rita le han confirmado que padece Chagas y es posible que en su casa haya ''vinchucas'', el insecto que transmite el parásito causante del mal.
Espera impaciente la visita que corrobore la existencia del ''bichito'' entre las grietas de su casa. Rita no sabe que su enfermedad fue descubierta hace 100 años y que desde entonces poco se ha avanzado en su erradicación. También desconoce que ella cumplió desde siempre las condiciones fatales para contraer el mal: es pobre y nació en Bolivia, en el mismo corazón del Chagas.
La primera vez que alguien habló de la extraña alteración de la salud que sufre Rita Sánchez fue en 1909. El médico brasileño Carlos Chagas descubrió durante una campaña antimalárica en Brasil una enfermedad que podía mantenerse oculta durante años sin manifestar síntomas en los afectados. El mal, conocido desde entonces con el apellido de su descubridor, es único del continente americano y exclusivo de la población sumida en la pobreza. En Bolivia, el segundo país más pobre de América Latina después de Haití, el Chagas se ha extendido sin grandes obstáculos.
Cien años después del descubrimiento, "la enfermedad sigue siendo un problema de salud pública en gran parte de los países latinos de la América continental", según la Organización Panamericana de la Salud (OPS) conocedora de la inmensa región afectada por este mal. Actualmente, y según las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), unos 18 millones de personas podrían estar infectadas en América del Sur y Central.
Aparte de los cálculos de las organizaciones internacionales, la realidad indica que esta patología mata en Latinoamérica a más de 43.000 personas al año. Sólo en Bolivia, donde existen el mayor número de afectados, el mal de Chagas se ha convertido en la cuarta causa de muerte.
Rita Sánchez, que ahora vive en las afueras de la ciudad de Cochabamba, no recuerda cuándo pudo picarle la ''vinchuca''. ¿Cuándo era niña tal vez? ¿Quizás cuando se trasladaron a Cochabamba buscando una vida mejor? Como la mayoría de sus vecinos, Rita ha convivido siempre con este insecto que durante mucho tiempo fue considerado un augurio de buena suerte.
La ''vinchuca'', que se desliza desde su escondite por las noches para buscar sangre caliente, transmite el parásito ''Trypanosoma cruzi'', el causante de tantos estragos. Una vez que el parásito entra en el cuerpo permanece un breve período visible en la sangre para después incrustarse en los tejidos internos y provocar, con el paso de los años y sin síntomas, daños irreversibles en el corazón, esófago, colon y sistema nervioso. Cuando el daño ya está hecho, el enfermo comienza a sufrir los primeros síntomas del Chagas.
La terrible situación de Bolivia, el 20% de la población padece esta enfermedad según la OMS, obligó a Médicos Sin Fronteras a desarrollar varios proyectos en este país. Desde 2002, la organización ha trabajado en las zonas de Tarija, Sucre y Cochabamba realizando labores de diagnóstico, tratamiento y prevención de la enfermedad. Más de 33.000 bolivianos se han visto directamente beneficiados por los trabajos de la ONG.
Precisamente, Rita espera en su casa a un experto de la organización en los comportamientos de la ''vinchuca'', Sami Salgueiro, quien determinará si el insecto anida en ese hogar. Para iniciar un tratamiento que acabe con el Chagas, antes hay que asegurarse de que la casa está libre de ''vinchucas'' para que no vuelvan a picar y transmitir la enfermedad de nuevo. Sin embargo, Rita Sánchez está contenta. Su casa está limpia. Salgueiro sabe que de algún lugar ha tenido que llegar el insecto. Descubre que la habitación-casa donde vive la vecina de Rita con su marido y sus tres hijos da cobijo a las ''vinchucas''. Uno de los niños, Alex Mamani, tiene tres años y el mal de Chagas.
Medicamentos de los años 70
El parásito todavía no ha causado daños en los órganos de Rita y cuando se hayan fumigado las viviendas de sus vecinas ella iniciará su tratamiento. Ha tenido mucha suerte. Hasta hace unos años, se consideraba que los medicamentos para tratar el Chagas sólo eran efectivos en menores de 15 años. Sin embargo, estudios recientes demuestran que también funciona en adultos y en la fase clínica inicial de la enfermedad. Por esta razón, Médicos Sin Fronteras trabaja desde 2007 en Cochabamba también con adultos y siempre de forma conjunta con los organismos estatales para erradicar la enfermedad.
Sólo hay un problema al que deberá enfrentarse Rita Sánchez. Los medicamentos para el Chagas, el benznidazol y el nifurtimox, provocan reacciones adversas en un 32% de los casos. "Los tratamientos son de los años 70, desde entonces no se investigan nuevas formas de tratar a los enfermos de Chagas", explica Sandra Castillos, coordinadora del proyecto de MSF en Cochabamba. "Ni siquiera se ha adaptado la dosis para uso infantil. Es el médico el que debe calcular la cantidad precisa para el menor", denuncia Castillos.
La enfermedad de los pobres latinoamericanos está totalmente olvidada a pesar de que el mal ha llegado con inmigrantes a los países ricos libres de ''vinchuca''. El propio Carlos Chagas nunca vio recompensado su descubrimiento por tratarse de un mal exclusivo de parias sociales. Chagas fue ignorado, según él mismo, por esta razón: "Cada trabajo, cada estudio, apunta un dedo hacia una población malnutrida que vive en malas condiciones; apunta hacia un problema económico y social, que a los gobernantes les produce tremenda desazón pues es testimonio de incapacidad para resolver un problema tremendo".
Y sin embargo, en 2002, la última vez que la OMS se atrevió a hacer un balance de las pérdidas económicas que supone este mal para el continente aseguró que "debido a la mortalidad precoz y morbilidad por esta enfermedad entre la población joven en años productivos, la pérdida económica para el continente es de 8.156 millones de dólares americanos".
Rita Sánchez no sabe que para el resto del mundo ella sólo forma parte de una serie de números o estadísticas. Mira orgullosa su casa limpia y se prepara para vencer a la enfermedad convirtiéndose en un eslabón más de la cadena sin cerrar que supone el mal de Chagas.
Zona marginal de la ciudad de Cochabamba donde se concentran los mayores índices de Chagas. (Foto: W. Fernández) YASMINA JIMÉNEZ
LA PAZ.- Rita Sánchez ha limpiado su casa: dos habitaciones de adobe. Espera visita y no quiere que nadie vea su hogar sucio, aunque es difícil mantener el orden en una cocina que oficia de gallinero y en una habitación que es salón-comedor. Esta misma mañana a Rita le han confirmado que padece Chagas y es posible que en su casa haya ''vinchucas'', el insecto que transmite el parásito causante del mal.
Espera impaciente la visita que corrobore la existencia del ''bichito'' entre las grietas de su casa. Rita no sabe que su enfermedad fue descubierta hace 100 años y que desde entonces poco se ha avanzado en su erradicación. También desconoce que ella cumplió desde siempre las condiciones fatales para contraer el mal: es pobre y nació en Bolivia, en el mismo corazón del Chagas.
La primera vez que alguien habló de la extraña alteración de la salud que sufre Rita Sánchez fue en 1909. El médico brasileño Carlos Chagas descubrió durante una campaña antimalárica en Brasil una enfermedad que podía mantenerse oculta durante años sin manifestar síntomas en los afectados. El mal, conocido desde entonces con el apellido de su descubridor, es único del continente americano y exclusivo de la población sumida en la pobreza. En Bolivia, el segundo país más pobre de América Latina después de Haití, el Chagas se ha extendido sin grandes obstáculos.
Cien años después del descubrimiento, "la enfermedad sigue siendo un problema de salud pública en gran parte de los países latinos de la América continental", según la Organización Panamericana de la Salud (OPS) conocedora de la inmensa región afectada por este mal. Actualmente, y según las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), unos 18 millones de personas podrían estar infectadas en América del Sur y Central.
Aparte de los cálculos de las organizaciones internacionales, la realidad indica que esta patología mata en Latinoamérica a más de 43.000 personas al año. Sólo en Bolivia, donde existen el mayor número de afectados, el mal de Chagas se ha convertido en la cuarta causa de muerte.
Rita Sánchez, que ahora vive en las afueras de la ciudad de Cochabamba, no recuerda cuándo pudo picarle la ''vinchuca''. ¿Cuándo era niña tal vez? ¿Quizás cuando se trasladaron a Cochabamba buscando una vida mejor? Como la mayoría de sus vecinos, Rita ha convivido siempre con este insecto que durante mucho tiempo fue considerado un augurio de buena suerte.
La ''vinchuca'', que se desliza desde su escondite por las noches para buscar sangre caliente, transmite el parásito ''Trypanosoma cruzi'', el causante de tantos estragos. Una vez que el parásito entra en el cuerpo permanece un breve período visible en la sangre para después incrustarse en los tejidos internos y provocar, con el paso de los años y sin síntomas, daños irreversibles en el corazón, esófago, colon y sistema nervioso. Cuando el daño ya está hecho, el enfermo comienza a sufrir los primeros síntomas del Chagas.
La terrible situación de Bolivia, el 20% de la población padece esta enfermedad según la OMS, obligó a Médicos Sin Fronteras a desarrollar varios proyectos en este país. Desde 2002, la organización ha trabajado en las zonas de Tarija, Sucre y Cochabamba realizando labores de diagnóstico, tratamiento y prevención de la enfermedad. Más de 33.000 bolivianos se han visto directamente beneficiados por los trabajos de la ONG.
Precisamente, Rita espera en su casa a un experto de la organización en los comportamientos de la ''vinchuca'', Sami Salgueiro, quien determinará si el insecto anida en ese hogar. Para iniciar un tratamiento que acabe con el Chagas, antes hay que asegurarse de que la casa está libre de ''vinchucas'' para que no vuelvan a picar y transmitir la enfermedad de nuevo. Sin embargo, Rita Sánchez está contenta. Su casa está limpia. Salgueiro sabe que de algún lugar ha tenido que llegar el insecto. Descubre que la habitación-casa donde vive la vecina de Rita con su marido y sus tres hijos da cobijo a las ''vinchucas''. Uno de los niños, Alex Mamani, tiene tres años y el mal de Chagas.
Medicamentos de los años 70
El parásito todavía no ha causado daños en los órganos de Rita y cuando se hayan fumigado las viviendas de sus vecinas ella iniciará su tratamiento. Ha tenido mucha suerte. Hasta hace unos años, se consideraba que los medicamentos para tratar el Chagas sólo eran efectivos en menores de 15 años. Sin embargo, estudios recientes demuestran que también funciona en adultos y en la fase clínica inicial de la enfermedad. Por esta razón, Médicos Sin Fronteras trabaja desde 2007 en Cochabamba también con adultos y siempre de forma conjunta con los organismos estatales para erradicar la enfermedad.
Sólo hay un problema al que deberá enfrentarse Rita Sánchez. Los medicamentos para el Chagas, el benznidazol y el nifurtimox, provocan reacciones adversas en un 32% de los casos. "Los tratamientos son de los años 70, desde entonces no se investigan nuevas formas de tratar a los enfermos de Chagas", explica Sandra Castillos, coordinadora del proyecto de MSF en Cochabamba. "Ni siquiera se ha adaptado la dosis para uso infantil. Es el médico el que debe calcular la cantidad precisa para el menor", denuncia Castillos.
La enfermedad de los pobres latinoamericanos está totalmente olvidada a pesar de que el mal ha llegado con inmigrantes a los países ricos libres de ''vinchuca''. El propio Carlos Chagas nunca vio recompensado su descubrimiento por tratarse de un mal exclusivo de parias sociales. Chagas fue ignorado, según él mismo, por esta razón: "Cada trabajo, cada estudio, apunta un dedo hacia una población malnutrida que vive en malas condiciones; apunta hacia un problema económico y social, que a los gobernantes les produce tremenda desazón pues es testimonio de incapacidad para resolver un problema tremendo".
Y sin embargo, en 2002, la última vez que la OMS se atrevió a hacer un balance de las pérdidas económicas que supone este mal para el continente aseguró que "debido a la mortalidad precoz y morbilidad por esta enfermedad entre la población joven en años productivos, la pérdida económica para el continente es de 8.156 millones de dólares americanos".
Rita Sánchez no sabe que para el resto del mundo ella sólo forma parte de una serie de números o estadísticas. Mira orgullosa su casa limpia y se prepara para vencer a la enfermedad convirtiéndose en un eslabón más de la cadena sin cerrar que supone el mal de Chagas.
miércoles, 13 de octubre de 2010
Situación del Aborto en el Mundo
Por: Dr. Mario Sebastiani* * Médico del servicio de Obstetricia del Hospital Italiano, actual vicepresidente y presidente electo de la Asociación Argentina de Ginecología y Obstetricia Psicosomática-
Algunos datos y cifras sobre la salud materna y el aborto:
Salud materna: magnitud del problema
- 180-200 millones de embarazos anualmente
- 75 millones de embarazos no deseados [1]
- 50 millones de abortos inducidos2
- 20 millones de abortos realizados en condiciones de riesgo
- 600.000 muertes maternas (1 por minuto)
- 1 muerte materna = 30 morbilidades maternas
[1] Sadik 1997.2WHO.
Mortalidad materna: una tragedia global
.Anualmente, 585.000 mujeres mueren por complicaciones relacionadas con el embarazo
-99% en el mundo en desarrollo
- 1% en países desarrollados
Monitoreo de la mortalidad materna
Cada minuto....
.380 mujeres quedan embarazadas
.190 mujeres se enfrentan a un embarazo no planificado o no deseado
.110 mujeres experimentan una complicación relacionada con el embarazo
.40 mujeres tienen un aborto realizado en condiciones de riesgo
.1 mujer muere por complicaciones relacionadas con el embarazo
Aborto: Problemática en la Argentina
- Incidencia en Argentina:
.Siendo el aborto provocado clandestino sólo puede estimarse la cifra
.La cifra estimada es de 500.000 abortos por año. (683 por cada mil nacidos vivos)
Aller L. Pailles J. La práctica del aborto en Argentina. Marketing Social
Escenografía
.Mujeres rurales: 73% autoaborto o persona no calificada
.Mujeres urbanas de escasos recursos: 57% iguales condiciones
.1de cada 3 abortos clandestinos debe ser hospitalizado.
.Mujeres urbanas con recursos: 90% médico o personal debidamente calificado
Consecuencias
.Los abortos son la primera causa de mortalidad materna (35.9 %)
.Subregistro: hemorragias del embarazo y el parto (15%) -la mitad se estiman que son por aborto (7.5%) lo que da un total de 43.4% de muertes maternas
.En el Noreste y Noroeste (88.9%) y (84.7%)
.Colombia (36%) -Costa Rica (22%) -Chile (36%)
Consecuencias
. Infecciones pélvicas
. Hemorragia y shock
. Laceraciones cervicales
. Perforaciones uterinas
. Daños a la vejiga y a intestino
. 6-14 días promedio de internación
. 50% de las camas ginecológicas
Aborto: Situación en un país con aborto legalizado
. Aborto médico en EE.UU
.Es una de las intervenciones quirúrgicas más frecuentes
.Probablemente la mitad de las mujeres al llegar a los 45 años han tenido un aborto
.En los países en los que se encuentra legalizado constituye uno de los "triunfos" de la Salud Pública
David Grimes: Am. J. Obstet. Gynecol. 183:2,S1,
Aborto médico
.Es una de las intervenciones quirúrgicas más seguras.
.Riesgo de muerte: 1/100.000
.Riesgo de muerte por una histerectomía es 100 veces mayor
.Es menor a la de una inyección de penicilina
.DavidGrimes:Am. J.Obstet.Gynecol. 183:2,S1,
Aborto: ¿Cuando comienza la vida?
En cuanto a la polémica de cuándo comienza la vida hay diferentes visiones:
. Visión metabólica:
No hay un punto en el que la vida comienza. El espermatozoide y el óvulo se encuentran vivos como cualquier otro organismo
. Visión genética:
Un nuevo individuo se crea mediante la fertilización.
Esto se logra cuando los genes de los dos padres se unen para formar un individuo con propiedades únicas
. Visión embriológica:
En los humanos pueden ocurrir gemelos idénticos hasta el día 12. Esta división produce dos individuos con diferentes vidas. Aún siendo siameses los gemelares pueden tener distintas personalidades. Por ello una individualidad singular no es fija hasta el día 12.
(En términos religiosos los dos individuos tienen distintas almas)
Algunos textos médicos consideran las etapas previas como pre embrionarias
(Esta visión permitiría la contracepción, la anticoncepción de emergencias, los agentes anti progesterona, la clonación terapeutica pero no el aborto luego de las dos semanas de gestación)
. Visión neurológica:
Nuestra sociedad ha definido a la muerte como la pérdida de la actividad cerebral mediante EEG . Por ello algunos científicos y filósofos piensan que la aparición de la actividad electroencefalográfica humana (alrededor de la semana 27) debiera definirse como el momento en el que comienza la vida humana. Esta visión y las siguientes permitirían el aborto del segundo trimestre.
. Visión ecológica/tecnológica:
Esta visión considera que la vida humana comienza cuando la vida puede existir separada del ambiente biológico materno. El límite natural de la viabilidad ocurre cuando los pulmones se encuentran maduros, pero la tecnología ha avanzado a punto tal de permitir que un niño prematuro pueda sobrevivir a partir de la semana 23-24.
Esta visión sugiere que si el feto puede potencialmente sobrevivir, no debe ser abortado.
. Visión inmunológica:
Esta visión considera que la vida humana comienza cuando el organismo reconoce la distinción entre lo propio y lo ajeno. En los humanos esto ocurre en el momento del nacimiento
. Visión integrada:
Esta visión considera que la vida comienza cuando la misma se vuelve independiente de la madre y tiene su propio aparato circulatorio, sistema alimentario y sistema respiratorio. Esto ocurre al nacimiento y cuando se corta el cordón umbilical
Preguntas que deberíamos hacernos
Más halla de las diferentes opiniones de los diferentes actores sociales en la problemática del aborto, es un buen ejercicio hacernos ciertas preguntas:
.¿Porqué abortan las mujeres?.¿Qué otras alternativas tiene una mujer que enfrenta un embarazo no deseado?.¿Porqué hoy en día, que existen métodos anticonceptivos relativamente seguros y de fácil empleo, el embarazo no deseado y el aborto siguen siendo un hecho común?
- Porque no desean tener un hijo en ese momento de sus vidas.
- Por las imperfecciones de la anticoncepción, la imperfección del ser humano, las ambivalencias frente a los embarazos, la influencia del alcohol y las drogas, los momentos de pasión y encuentro nunca podrán ser eliminados.
Conclusión
Según el Dr. Mario Sebastiani "Debemos evitar la falacia que dice que quienes desean la despenalización del aborto, están a favor del aborto. Los derechos sexuales y reproductivos son derechos humanos y como tales indivisibles y universales. Debemos lograr su interpretación y aplicación".
Entonces aquí llegamos a preguntarnos cuál sería la solución a este debate, la planificación familiar o lograr que el aborto sea seguro? Sebastián explica que si bien hablar y desear el aborto seguro resulta difícil y controvertido para la sociedad, no poseerlo implica un contrasentido al concepto de "Salud Pública". Es esencial la calidad y el acceso a la contracepción, y lo mismo vale para el aborto seguro. El aborto clandestino mata o hiere a las mujeres de manera intolerable.
fuente varonesporlaequidad@googlegroups.com.
MADRID.- “Toda mujer embarazada tiene un pie en la tumba”. Este antiguo dicho, traído a colación por Eunice Brookman, vicepresidenta IPAS (una organización en defensa de los derechos reproductivos y sexuales de las mujeres), lamentablemente continúa siendo cierto en África. La mortalidad materna sigue omnipresente y su mayor causa es el aborto no seguro.
En el continente africano, cada año se producen 5.5 millones de interrupciones del embarazo en condiciones de insalubridad. “Esto es, asistidos por personal no sanitario o provocados por las propias mujeres que, por ejemplo, toman pócimas venenosas [...] De hecho, un 30% de la mortalidad materna se debe a ello”. Así lo ha señalado Brookman, antigua ministra de Salud de Ghana, durante uno de los grupos de trabajo del Foro Internacional sobre Salud Sexual y Reproductiva.
Gaspar Llamazares, presidente de la Comisión de Sanidad y Asuntos Sociales del Congreso de los Diputados, ha abogado por dar un impulso definitivo a la salud sexual y reproductiva. Esto requiere, según el diputado, “una salud sexual satisfactoria y sin riesgos y una reproducción como opción y no como obligación”.
Se puede prevenir
Por otro lado, la vicepresidenta del IPAS ha declarado que “el aborto no seguro es la causa de mortalidad materna más fácil de eliminar”. Para ello, se deben promover la planificación familiar, el uso de anticonceptivos y las leyes que legalicen la interrupción voluntaria de la gestación. También resulta esencial combatir el silencio y el estigma que rodea a los embarazos no deseados.
En este sentido, según han resaltado las mujeres europeas y africanas reunidas en el recinto ferial IFEMA (Madrid), también es fundamental potenciar la educación. Y para ello hay que tener en cuenta cómo las creencias religiosas y culturales de cada región pueden obstaculizar la prevención y el abordaje del problema.
A la hora de poner en marcha las distintas iniciativas, además de tener en cuenta a las mujeres adultas, tal y como ha señalado Montserrat Solsona i Pairó, del Centro de Estudios Demográficos de Barcelona, hay que incluir a las adolescentes, a las nuevas generaciones. También sería un paso más si se pudiese contar con el compromiso de un mayor número de hombres, para lograr que conociesen y entendiesen la situación discriminatoria que viven las mujeres a lo largo del mundo.
“Todas las mujeres deberían tener la posibilidad de determinar su futuro, su libertad”, ha concluido Eunice Brookman.
http://www.elmundo.es/elmundosalud/2009/06/22/mujer/1245695645.html
Dr. Juan Osvaldo Mormandi
Aborto infectado y aborto séptico
Se denomina aborto a la interrupción del embarazo antes de que el feto esté capacitado para la vida extrauterina en forma independiente. Con el progreso de la ciencia médica, el tiempo mínimo de permanencia dentro del útero, necesario para la vida extrauterina, ha ido disminuyendo. Hasta hace pocas décadas, era impensable la sobrevida de un bebe nacido antes de los 7 meses de gestación. Hoy se toma como tiempo mínimo los 180 días, considerándose aborto a la interrupción del embarazo antes de ese lapso.
El aborto puede ser espontáneo, cuando se produce por causas naturales. A esta categoría pertenecen también los que son consecuencia de causas externas como por ejemplo, los accidentes, traumatismos o enfermedades transmisibles.
El aborto provocado, es definido por la Organización Mundial de la Salud como el resultante de maniobras practicadas deliberadamente con ánimo de interrumpir el embarazo. Estas maniobras pueden ser realizadas por la propia embarazada o por otra persona.
El aborto provocado (también llamado inducido), puede ser considerado legal o delictivo según las leyes y costumbres de los países.
En la Argentina, el aborto practicado por un médico diplomado con el consentimiento de la mujer embarazada no es punible si:
a) “se ha hecho con el fin de evitar un grave peligro para la vida o salud de la madre y si este peligro no puede ser evitado por otros medios”
el embarazo proviene de una violación por la cual la acción penal haya sido iniciada: “Cuando la víctima de la violación fuere una menor o una mujer idiota o demente”
El aborto espontáneo se produce en aproximadamente el 8 a 10 % de los embarazos. Sus consecuencias médicas son de muy poca gravedad, ya que prácticamente su única complicación es la hemorragia genital, que puede ser resuelta con relativa facilidad en cualquier institución pública o privada, sin riesgos para la vida de la madre.
El aborto provocado, cuando es realizado legalmente, tampoco es causa de complicaciones graves. En los Estados Unidos, la muerte materna por aborto legal es de 1,4 por cada 100.000 abortos. Por el contrario, cuando el aborto es practicado de manera ilegal, la mortalidad materna es de 500 por cada 100.000 abortos.
En la Argentina, pese a las fuertes restricciones morales, sociales y legales, y a las graves penalizaciones impuestas por la Ley tanto a los que realizan como a las que solicitan o consienten un aborto, las prácticas abortivas clandestinas son de un volumen significativo.
La clandestinidad misma del aborto provocado en nuestro país, hace que sea imposible conocer exactamente su magnitud. Sin embargo numerosos estudios basados en análisis estadísticos y encuestas obtenidos en maternidades y aún publicados oficialmente por el Ministerio de Salud y Acción Social (“Estadísticas Vitales” para 1995) establecen cifras que oscilan entre los 300.000 y 500.000 abortos provocados anuales. Ello significa que se practican en nuestro medio alrededor de 500 abortos por cada 1000 nacidos vivos.
El aborto provocado, realizado clandestinamente, es causa de complicaciones graves, sobre todo hemorragias e infecciones. Estas complicaciones pueden llevar a la muerte materna.
En la Argentina los abortos son la primera causa de mortalidad materna. Se estima que entre el 35 y el 45 % de las muertes maternas en nuestro país se deben a complicaciones del aborto inducido. Ello explica la alta tasa de mortalidad materna en nuestro país, que alcanza el 50 por 100.000 nacidos vivos, lo que no se corresponde con el nivel de alfabetización, atención médica y nivel socioeconómico.
En otros países con leyes parecidas al nuestro pero con buenos programas de planificación familiar las tasas de mortalidad son marcadamente inferiores.
Costa Rica , Chile y Cuba son buenos ejemplos de cómo los programas de planificación familiar que sustituyen el aborto por medios preventivos de regulación de la fecundidad, logran bajar la tasa de mortalidad materna. Costa Rica bajó la mortalidad por aborto de 95 por 100.000 en 1970 a 22 por 100.000 en 1992. Chile disminuyó la mortalidad de 168 por 100.000 en 1970 a 36 por 100.000 en 1993. Cuba de 140 en 1962 a 32 en 1984. En Argentina la tasa de mortalidad materna se mantiene por encima de las 50 muertes por cada 100.000 nacidos vivos desde 1981. La situación se agrava en algunas regiones del país como el noroeste y noreste con tasas de mortalidad materna de 88.9 y 84.7 % respectivamente. Si se considera la edad, la mortalidad materna de las embarazadas menores de 15 años de edad, alcanza en el noroeste argentino a 209 por 100.000, equivalente a la tasa de mortalidad de Kenya (204 por 100.000) y Honduras (211 por 100.000).
Como se puede apreciar, la muerte materna por aborto, equipara a los bolsones de pobreza de distintos países, se acentúa en las adolescentes embarazadas, y solo disminuye cuando se intenta seriamente prevenir los embarazos no deseados.
Pero la muerte no es la única secuela de un aborto inseguro, clandestino o ilegal. El aborto provocado clandestinamente puede traer como consecuencias infecciones severas, hemorragias graves, lesiones de vísceras abdominales y pelvianas, insuficiencia renal, shock, etc.
Dijimos al comienzo que el aborto espontáneo raramente se infecta, pero que el aborto provocado se infecta con frecuencia. La frecuencia de la infección en el aborto provocado es mayor cuanto peor es la situación socioeconómica de la mujer que aborta y menor es su edad.
En el Servicio de Ginecología del Hospital Eva Perón (Ex Hospital Castex) de San Martín, Provincia de Buenos Aires, en el que me desempeño como médico desde 1966 y cuya jefatura ejerzo desde 1983, las complicaciones del aborto son la permanente primera causa de internación. Con una internación histórica de 1000 a 1500 pacientes por año, las mujeres con complicaciones del aborto ocupan entre el 30 y el 40 % de las camas. Un 30 % de éstas pacientes se internan con diagnóstico de aborto infectado.
El aborto infectado es el aborto complicado con una infección.
Si la infección está localizada en la cavidad uterina (es decir, que solo los restos embrionarios, la placenta o la mucosa de la matriz están infectados), estamos ante un aborto infectado simple. La paciente sólo tendrá fiebre, hemorragia y frecuentemente restos ovulares fétidos o malolientes. En estos casos, que afortunadamente son los más frecuentes, el problema médico puede resolverse con un rápido e intensivo tratamiento antibiótico y un raspado evacuador del contenido uterino. En este estado recibimos y tratamos a más de 200 pacientes por año. Es decir, poco menos de 1 paciente por día.
Si la infección se propagó más allá de los límites del útero (a las trompas, a los ovarios, a los intestinos, al abdomen y pelvis, o por la sangre al hígado, riñones o pulmones) el cuadro es el de un aborto séptico.
En este caso, que representa un tercio de los abortos infectados, la solución es mucho más compleja, pudiendo requerir, además de las medidas anteriores, distintos tipos de técnicas quirúrgicas, que incluyen con frecuencia la apertura de la pared abdominal , el drenaje de abscesos, y a veces la extirpación de una o ambas trompas u ovarios o aún del útero.
En este estado, debido a extrema pobreza , a la ignorancia, vergüenza o miedo, llegan más de 70 pacientes por año, es decir aproximadamente una paciente cada 5 días.
Existen casos lamentables, en que la demora en consultar fue extrema, o el método utilizado para abortar muy primitivo (tallos de perejil, agujas de tejer, cordones de cuero, instrumental mal esterilizado, etc), en que es imposible asistir a las pacientes en la Sala de Ginecología, por estar afectados gravemente muchos órganos (hígado, riñones, pulmones, etc). Ellos integran el trágico grupo de abortos sépticos graves, que deben ser asistidos en la Unidad de Terapia Intensiva.
Entre 1990 y 1999 debieron asistirse en Terapia Intensiva 48 pacientes con aborto séptico grave. Los tratamientos más frecuentes en estos casos, incluyeron, hemodiálisis, asistencia respiratoria mecánica , antibióticos y cirugía, debiendo ser necesaria la extirpación del útero en 17 casos.
Murieron 5 pacientes, es decir, el 10 % de las internadas por aborto séptico grave.
El costo económico también fue altísimo.
Este es un breve relato, objetivo, desapasionado y que intenta mostrar con cifras personales y oficiales, la realidad del aborto.
La realidad es que un enorme número de mujeres optan por sufrir el estrés o el terror, y correr el peligro de un aborto inseguro e ilegal en lugar de tener un hijo no deseado (¿optan?).
Cabe preguntarse:
¿Por qué aborta la mujer?
¿Qué otras alternativas tiene una mujer que se enfrenta a un embarazo indeseado?
¿Por qué hoy en día, existiendo métodos anticonceptivos relativamente seguros, económicos y de fácil empleo, el embarazo indeseado y el aborto sigue siendo un hecho común?
¿Qué soluciones prácticas aporta la familia?
¿Qué soluciones prácticas aporta el Estado?
¿Qué soluciones prácticas aporta la escuela?
¿Qué soluciones prácticas aportan las Iglesias?
¿Qué soluciones prácticas aportan los agentes de salud?
Mientras escribo estas líneas, seguramente una mujer está muriendo por complicaciones de un aborto en la Argentina, decenas luchan por sus vidas en una sala de Terapia Intensiva y miles tienen la “fortuna” de estar esperando el alta en una Sala de Hospital…
Dr. Juan Osvaldo Mormandi
- DOCENTE AUTORIZADO DE GINECOLOGÍA DE LA UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES.
- JEFE DEL SERVICIO DE GINECOLOGÍA HOSPITAL “EVA PERÓN” (Ex Hospital Castex)
BUENOS AIRES. ARGENTINA.
-VICEPRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN ARGENTINA PARA EL ESTUDIO DE LAS INFECCIONES
EN GINECOLOGÍA Y OBSTETRICIA.
SOCIEDAD › OPINION
La amenaza que persiste
Por Mariana Carbajal
En un año, 148 mujeres fueron denunciadas ante la Justicia en la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires tras haber concurrido a un hospital público para
pedir atención médica por complicaciones de un aborto inseguro. El dato
surge de una investigación realizada por el Centro de Estudios de Estado y
Sociedad (Cedes), a la que tuvo acceso Página/12, y muestra que un
porcentaje de profesionales de la salud eligen romper el secreto profesional
y exponer a sus pacientes a un proceso judicial que, paradójicamente,
terminará archivado, pero que las mantendrá durante varios meses, tal vez
años, como en el caso de la mujer formoseña, con el temor a terminar en la
cárcel.
Saber que un médico denuncia puede alejar a otras mujeres, que corren riesgo
de muerte por un aborto realizado en condiciones insalubres o con métodos
precarios, de un centro de salud para proteger su vida. El estudio del Cedes
muestra que en el mismo período –el año 2007–, 16 causas iniciadas contra
mujeres acusadas de someterse o consentir un aborto llegaron a juicio y no
hubo ninguna condena. Es decir, las denuncias no tienen otra función que
amedrentar a la mujer denunciada.
Los datos pueden tener otra lectura también: son una minoría, finalmente,
los médicos porteños que llevan a sus pacientes a la Justicia, tras conocer
que habían abortado en el marco de la consulta. En 2007 hubo 6545
internaciones por complicaciones por abortos en los hospitales públicos,
según las estadísticas oficiales recogidas por el Cedes, es decir, las
mujeres denunciadas fueron apenas el 2,2 por ciento del total que demandó
ayuda médica. Pero la amenaza de una denuncia y una posible condena
persisten. Las consecuencias de los abortos inseguros son la principal causa
de mortalidad materna hace más de veinte años. ¿Es el sistema penal el que
debe dar respuesta a un problema de salud pública? No. Cada año, alrededor
de 500 mil mujeres recurren, por distintas circunstancias, a una
interrupción voluntaria del embarazo en el país, según estimaciones
oficiales. Muchas quedan con lesiones gravísimas en su aparato reproductor,
algunas mueren. ¿Qué legislador está convencido de que esas 500 mil mujeres
deben ser encarceladas cada año? Imaginemos ese escenario. Es muy probable
que entre ellas, tuviera que ir presa alguna hija, prima, nieta, esposa o
sobrina, de varios diputados y senadores. Pero son pocos los que han
levantado la voz en el Congreso para romper con la hipocresía que implica
mantener la criminalización del aborto. ¿Cuánto tiempo pasará para que sean
mayoría?
Enrique Stola http://groups.google.com/group/varonesporlaequidad?hl=es&pli=1
Buenos Aires, Argentina
Algunos datos y cifras sobre la salud materna y el aborto:
Salud materna: magnitud del problema
- 180-200 millones de embarazos anualmente
- 75 millones de embarazos no deseados [1]
- 50 millones de abortos inducidos2
- 20 millones de abortos realizados en condiciones de riesgo
- 600.000 muertes maternas (1 por minuto)
- 1 muerte materna = 30 morbilidades maternas
[1] Sadik 1997.2WHO.
Mortalidad materna: una tragedia global
.Anualmente, 585.000 mujeres mueren por complicaciones relacionadas con el embarazo
-99% en el mundo en desarrollo
- 1% en países desarrollados
Monitoreo de la mortalidad materna
Cada minuto....
.380 mujeres quedan embarazadas
.190 mujeres se enfrentan a un embarazo no planificado o no deseado
.110 mujeres experimentan una complicación relacionada con el embarazo
.40 mujeres tienen un aborto realizado en condiciones de riesgo
.1 mujer muere por complicaciones relacionadas con el embarazo
Aborto: Problemática en la Argentina
- Incidencia en Argentina:
.Siendo el aborto provocado clandestino sólo puede estimarse la cifra
.La cifra estimada es de 500.000 abortos por año. (683 por cada mil nacidos vivos)
Aller L. Pailles J. La práctica del aborto en Argentina. Marketing Social
Escenografía
.Mujeres rurales: 73% autoaborto o persona no calificada
.Mujeres urbanas de escasos recursos: 57% iguales condiciones
.1de cada 3 abortos clandestinos debe ser hospitalizado.
.Mujeres urbanas con recursos: 90% médico o personal debidamente calificado
Consecuencias
.Los abortos son la primera causa de mortalidad materna (35.9 %)
.Subregistro: hemorragias del embarazo y el parto (15%) -la mitad se estiman que son por aborto (7.5%) lo que da un total de 43.4% de muertes maternas
.En el Noreste y Noroeste (88.9%) y (84.7%)
.Colombia (36%) -Costa Rica (22%) -Chile (36%)
Consecuencias
. Infecciones pélvicas
. Hemorragia y shock
. Laceraciones cervicales
. Perforaciones uterinas
. Daños a la vejiga y a intestino
. 6-14 días promedio de internación
. 50% de las camas ginecológicas
Aborto: Situación en un país con aborto legalizado
. Aborto médico en EE.UU
.Es una de las intervenciones quirúrgicas más frecuentes
.Probablemente la mitad de las mujeres al llegar a los 45 años han tenido un aborto
.En los países en los que se encuentra legalizado constituye uno de los "triunfos" de la Salud Pública
David Grimes: Am. J. Obstet. Gynecol. 183:2,S1,
Aborto médico
.Es una de las intervenciones quirúrgicas más seguras.
.Riesgo de muerte: 1/100.000
.Riesgo de muerte por una histerectomía es 100 veces mayor
.Es menor a la de una inyección de penicilina
.DavidGrimes:Am. J.Obstet.Gynecol. 183:2,S1,
Aborto: ¿Cuando comienza la vida?
En cuanto a la polémica de cuándo comienza la vida hay diferentes visiones:
. Visión metabólica:
No hay un punto en el que la vida comienza. El espermatozoide y el óvulo se encuentran vivos como cualquier otro organismo
. Visión genética:
Un nuevo individuo se crea mediante la fertilización.
Esto se logra cuando los genes de los dos padres se unen para formar un individuo con propiedades únicas
. Visión embriológica:
En los humanos pueden ocurrir gemelos idénticos hasta el día 12. Esta división produce dos individuos con diferentes vidas. Aún siendo siameses los gemelares pueden tener distintas personalidades. Por ello una individualidad singular no es fija hasta el día 12.
(En términos religiosos los dos individuos tienen distintas almas)
Algunos textos médicos consideran las etapas previas como pre embrionarias
(Esta visión permitiría la contracepción, la anticoncepción de emergencias, los agentes anti progesterona, la clonación terapeutica pero no el aborto luego de las dos semanas de gestación)
. Visión neurológica:
Nuestra sociedad ha definido a la muerte como la pérdida de la actividad cerebral mediante EEG . Por ello algunos científicos y filósofos piensan que la aparición de la actividad electroencefalográfica humana (alrededor de la semana 27) debiera definirse como el momento en el que comienza la vida humana. Esta visión y las siguientes permitirían el aborto del segundo trimestre.
. Visión ecológica/tecnológica:
Esta visión considera que la vida humana comienza cuando la vida puede existir separada del ambiente biológico materno. El límite natural de la viabilidad ocurre cuando los pulmones se encuentran maduros, pero la tecnología ha avanzado a punto tal de permitir que un niño prematuro pueda sobrevivir a partir de la semana 23-24.
Esta visión sugiere que si el feto puede potencialmente sobrevivir, no debe ser abortado.
. Visión inmunológica:
Esta visión considera que la vida humana comienza cuando el organismo reconoce la distinción entre lo propio y lo ajeno. En los humanos esto ocurre en el momento del nacimiento
. Visión integrada:
Esta visión considera que la vida comienza cuando la misma se vuelve independiente de la madre y tiene su propio aparato circulatorio, sistema alimentario y sistema respiratorio. Esto ocurre al nacimiento y cuando se corta el cordón umbilical
Preguntas que deberíamos hacernos
Más halla de las diferentes opiniones de los diferentes actores sociales en la problemática del aborto, es un buen ejercicio hacernos ciertas preguntas:
.¿Porqué abortan las mujeres?.¿Qué otras alternativas tiene una mujer que enfrenta un embarazo no deseado?.¿Porqué hoy en día, que existen métodos anticonceptivos relativamente seguros y de fácil empleo, el embarazo no deseado y el aborto siguen siendo un hecho común?
- Porque no desean tener un hijo en ese momento de sus vidas.
- Por las imperfecciones de la anticoncepción, la imperfección del ser humano, las ambivalencias frente a los embarazos, la influencia del alcohol y las drogas, los momentos de pasión y encuentro nunca podrán ser eliminados.
Conclusión
Según el Dr. Mario Sebastiani "Debemos evitar la falacia que dice que quienes desean la despenalización del aborto, están a favor del aborto. Los derechos sexuales y reproductivos son derechos humanos y como tales indivisibles y universales. Debemos lograr su interpretación y aplicación".
Entonces aquí llegamos a preguntarnos cuál sería la solución a este debate, la planificación familiar o lograr que el aborto sea seguro? Sebastián explica que si bien hablar y desear el aborto seguro resulta difícil y controvertido para la sociedad, no poseerlo implica un contrasentido al concepto de "Salud Pública". Es esencial la calidad y el acceso a la contracepción, y lo mismo vale para el aborto seguro. El aborto clandestino mata o hiere a las mujeres de manera intolerable.
fuente varonesporlaequidad@googlegroups.com.
MADRID.- “Toda mujer embarazada tiene un pie en la tumba”. Este antiguo dicho, traído a colación por Eunice Brookman, vicepresidenta IPAS (una organización en defensa de los derechos reproductivos y sexuales de las mujeres), lamentablemente continúa siendo cierto en África. La mortalidad materna sigue omnipresente y su mayor causa es el aborto no seguro.
En el continente africano, cada año se producen 5.5 millones de interrupciones del embarazo en condiciones de insalubridad. “Esto es, asistidos por personal no sanitario o provocados por las propias mujeres que, por ejemplo, toman pócimas venenosas [...] De hecho, un 30% de la mortalidad materna se debe a ello”. Así lo ha señalado Brookman, antigua ministra de Salud de Ghana, durante uno de los grupos de trabajo del Foro Internacional sobre Salud Sexual y Reproductiva.
Gaspar Llamazares, presidente de la Comisión de Sanidad y Asuntos Sociales del Congreso de los Diputados, ha abogado por dar un impulso definitivo a la salud sexual y reproductiva. Esto requiere, según el diputado, “una salud sexual satisfactoria y sin riesgos y una reproducción como opción y no como obligación”.
Se puede prevenir
Por otro lado, la vicepresidenta del IPAS ha declarado que “el aborto no seguro es la causa de mortalidad materna más fácil de eliminar”. Para ello, se deben promover la planificación familiar, el uso de anticonceptivos y las leyes que legalicen la interrupción voluntaria de la gestación. También resulta esencial combatir el silencio y el estigma que rodea a los embarazos no deseados.
En este sentido, según han resaltado las mujeres europeas y africanas reunidas en el recinto ferial IFEMA (Madrid), también es fundamental potenciar la educación. Y para ello hay que tener en cuenta cómo las creencias religiosas y culturales de cada región pueden obstaculizar la prevención y el abordaje del problema.
A la hora de poner en marcha las distintas iniciativas, además de tener en cuenta a las mujeres adultas, tal y como ha señalado Montserrat Solsona i Pairó, del Centro de Estudios Demográficos de Barcelona, hay que incluir a las adolescentes, a las nuevas generaciones. También sería un paso más si se pudiese contar con el compromiso de un mayor número de hombres, para lograr que conociesen y entendiesen la situación discriminatoria que viven las mujeres a lo largo del mundo.
“Todas las mujeres deberían tener la posibilidad de determinar su futuro, su libertad”, ha concluido Eunice Brookman.
http://www.elmundo.es/elmundosalud/2009/06/22/mujer/1245695645.html
Dr. Juan Osvaldo Mormandi
Aborto infectado y aborto séptico
Se denomina aborto a la interrupción del embarazo antes de que el feto esté capacitado para la vida extrauterina en forma independiente. Con el progreso de la ciencia médica, el tiempo mínimo de permanencia dentro del útero, necesario para la vida extrauterina, ha ido disminuyendo. Hasta hace pocas décadas, era impensable la sobrevida de un bebe nacido antes de los 7 meses de gestación. Hoy se toma como tiempo mínimo los 180 días, considerándose aborto a la interrupción del embarazo antes de ese lapso.
El aborto puede ser espontáneo, cuando se produce por causas naturales. A esta categoría pertenecen también los que son consecuencia de causas externas como por ejemplo, los accidentes, traumatismos o enfermedades transmisibles.
El aborto provocado, es definido por la Organización Mundial de la Salud como el resultante de maniobras practicadas deliberadamente con ánimo de interrumpir el embarazo. Estas maniobras pueden ser realizadas por la propia embarazada o por otra persona.
El aborto provocado (también llamado inducido), puede ser considerado legal o delictivo según las leyes y costumbres de los países.
En la Argentina, el aborto practicado por un médico diplomado con el consentimiento de la mujer embarazada no es punible si:
a) “se ha hecho con el fin de evitar un grave peligro para la vida o salud de la madre y si este peligro no puede ser evitado por otros medios”
el embarazo proviene de una violación por la cual la acción penal haya sido iniciada: “Cuando la víctima de la violación fuere una menor o una mujer idiota o demente”
El aborto espontáneo se produce en aproximadamente el 8 a 10 % de los embarazos. Sus consecuencias médicas son de muy poca gravedad, ya que prácticamente su única complicación es la hemorragia genital, que puede ser resuelta con relativa facilidad en cualquier institución pública o privada, sin riesgos para la vida de la madre.
El aborto provocado, cuando es realizado legalmente, tampoco es causa de complicaciones graves. En los Estados Unidos, la muerte materna por aborto legal es de 1,4 por cada 100.000 abortos. Por el contrario, cuando el aborto es practicado de manera ilegal, la mortalidad materna es de 500 por cada 100.000 abortos.
En la Argentina, pese a las fuertes restricciones morales, sociales y legales, y a las graves penalizaciones impuestas por la Ley tanto a los que realizan como a las que solicitan o consienten un aborto, las prácticas abortivas clandestinas son de un volumen significativo.
La clandestinidad misma del aborto provocado en nuestro país, hace que sea imposible conocer exactamente su magnitud. Sin embargo numerosos estudios basados en análisis estadísticos y encuestas obtenidos en maternidades y aún publicados oficialmente por el Ministerio de Salud y Acción Social (“Estadísticas Vitales” para 1995) establecen cifras que oscilan entre los 300.000 y 500.000 abortos provocados anuales. Ello significa que se practican en nuestro medio alrededor de 500 abortos por cada 1000 nacidos vivos.
El aborto provocado, realizado clandestinamente, es causa de complicaciones graves, sobre todo hemorragias e infecciones. Estas complicaciones pueden llevar a la muerte materna.
En la Argentina los abortos son la primera causa de mortalidad materna. Se estima que entre el 35 y el 45 % de las muertes maternas en nuestro país se deben a complicaciones del aborto inducido. Ello explica la alta tasa de mortalidad materna en nuestro país, que alcanza el 50 por 100.000 nacidos vivos, lo que no se corresponde con el nivel de alfabetización, atención médica y nivel socioeconómico.
En otros países con leyes parecidas al nuestro pero con buenos programas de planificación familiar las tasas de mortalidad son marcadamente inferiores.
Costa Rica , Chile y Cuba son buenos ejemplos de cómo los programas de planificación familiar que sustituyen el aborto por medios preventivos de regulación de la fecundidad, logran bajar la tasa de mortalidad materna. Costa Rica bajó la mortalidad por aborto de 95 por 100.000 en 1970 a 22 por 100.000 en 1992. Chile disminuyó la mortalidad de 168 por 100.000 en 1970 a 36 por 100.000 en 1993. Cuba de 140 en 1962 a 32 en 1984. En Argentina la tasa de mortalidad materna se mantiene por encima de las 50 muertes por cada 100.000 nacidos vivos desde 1981. La situación se agrava en algunas regiones del país como el noroeste y noreste con tasas de mortalidad materna de 88.9 y 84.7 % respectivamente. Si se considera la edad, la mortalidad materna de las embarazadas menores de 15 años de edad, alcanza en el noroeste argentino a 209 por 100.000, equivalente a la tasa de mortalidad de Kenya (204 por 100.000) y Honduras (211 por 100.000).
Como se puede apreciar, la muerte materna por aborto, equipara a los bolsones de pobreza de distintos países, se acentúa en las adolescentes embarazadas, y solo disminuye cuando se intenta seriamente prevenir los embarazos no deseados.
Pero la muerte no es la única secuela de un aborto inseguro, clandestino o ilegal. El aborto provocado clandestinamente puede traer como consecuencias infecciones severas, hemorragias graves, lesiones de vísceras abdominales y pelvianas, insuficiencia renal, shock, etc.
Dijimos al comienzo que el aborto espontáneo raramente se infecta, pero que el aborto provocado se infecta con frecuencia. La frecuencia de la infección en el aborto provocado es mayor cuanto peor es la situación socioeconómica de la mujer que aborta y menor es su edad.
En el Servicio de Ginecología del Hospital Eva Perón (Ex Hospital Castex) de San Martín, Provincia de Buenos Aires, en el que me desempeño como médico desde 1966 y cuya jefatura ejerzo desde 1983, las complicaciones del aborto son la permanente primera causa de internación. Con una internación histórica de 1000 a 1500 pacientes por año, las mujeres con complicaciones del aborto ocupan entre el 30 y el 40 % de las camas. Un 30 % de éstas pacientes se internan con diagnóstico de aborto infectado.
El aborto infectado es el aborto complicado con una infección.
Si la infección está localizada en la cavidad uterina (es decir, que solo los restos embrionarios, la placenta o la mucosa de la matriz están infectados), estamos ante un aborto infectado simple. La paciente sólo tendrá fiebre, hemorragia y frecuentemente restos ovulares fétidos o malolientes. En estos casos, que afortunadamente son los más frecuentes, el problema médico puede resolverse con un rápido e intensivo tratamiento antibiótico y un raspado evacuador del contenido uterino. En este estado recibimos y tratamos a más de 200 pacientes por año. Es decir, poco menos de 1 paciente por día.
Si la infección se propagó más allá de los límites del útero (a las trompas, a los ovarios, a los intestinos, al abdomen y pelvis, o por la sangre al hígado, riñones o pulmones) el cuadro es el de un aborto séptico.
En este caso, que representa un tercio de los abortos infectados, la solución es mucho más compleja, pudiendo requerir, además de las medidas anteriores, distintos tipos de técnicas quirúrgicas, que incluyen con frecuencia la apertura de la pared abdominal , el drenaje de abscesos, y a veces la extirpación de una o ambas trompas u ovarios o aún del útero.
En este estado, debido a extrema pobreza , a la ignorancia, vergüenza o miedo, llegan más de 70 pacientes por año, es decir aproximadamente una paciente cada 5 días.
Existen casos lamentables, en que la demora en consultar fue extrema, o el método utilizado para abortar muy primitivo (tallos de perejil, agujas de tejer, cordones de cuero, instrumental mal esterilizado, etc), en que es imposible asistir a las pacientes en la Sala de Ginecología, por estar afectados gravemente muchos órganos (hígado, riñones, pulmones, etc). Ellos integran el trágico grupo de abortos sépticos graves, que deben ser asistidos en la Unidad de Terapia Intensiva.
Entre 1990 y 1999 debieron asistirse en Terapia Intensiva 48 pacientes con aborto séptico grave. Los tratamientos más frecuentes en estos casos, incluyeron, hemodiálisis, asistencia respiratoria mecánica , antibióticos y cirugía, debiendo ser necesaria la extirpación del útero en 17 casos.
Murieron 5 pacientes, es decir, el 10 % de las internadas por aborto séptico grave.
El costo económico también fue altísimo.
Este es un breve relato, objetivo, desapasionado y que intenta mostrar con cifras personales y oficiales, la realidad del aborto.
La realidad es que un enorme número de mujeres optan por sufrir el estrés o el terror, y correr el peligro de un aborto inseguro e ilegal en lugar de tener un hijo no deseado (¿optan?).
Cabe preguntarse:
¿Por qué aborta la mujer?
¿Qué otras alternativas tiene una mujer que se enfrenta a un embarazo indeseado?
¿Por qué hoy en día, existiendo métodos anticonceptivos relativamente seguros, económicos y de fácil empleo, el embarazo indeseado y el aborto sigue siendo un hecho común?
¿Qué soluciones prácticas aporta la familia?
¿Qué soluciones prácticas aporta el Estado?
¿Qué soluciones prácticas aporta la escuela?
¿Qué soluciones prácticas aportan las Iglesias?
¿Qué soluciones prácticas aportan los agentes de salud?
Mientras escribo estas líneas, seguramente una mujer está muriendo por complicaciones de un aborto en la Argentina, decenas luchan por sus vidas en una sala de Terapia Intensiva y miles tienen la “fortuna” de estar esperando el alta en una Sala de Hospital…
Dr. Juan Osvaldo Mormandi
- DOCENTE AUTORIZADO DE GINECOLOGÍA DE LA UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES.
- JEFE DEL SERVICIO DE GINECOLOGÍA HOSPITAL “EVA PERÓN” (Ex Hospital Castex)
BUENOS AIRES. ARGENTINA.
-VICEPRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN ARGENTINA PARA EL ESTUDIO DE LAS INFECCIONES
EN GINECOLOGÍA Y OBSTETRICIA.
SOCIEDAD › OPINION
La amenaza que persiste
Por Mariana Carbajal
En un año, 148 mujeres fueron denunciadas ante la Justicia en la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires tras haber concurrido a un hospital público para
pedir atención médica por complicaciones de un aborto inseguro. El dato
surge de una investigación realizada por el Centro de Estudios de Estado y
Sociedad (Cedes), a la que tuvo acceso Página/12, y muestra que un
porcentaje de profesionales de la salud eligen romper el secreto profesional
y exponer a sus pacientes a un proceso judicial que, paradójicamente,
terminará archivado, pero que las mantendrá durante varios meses, tal vez
años, como en el caso de la mujer formoseña, con el temor a terminar en la
cárcel.
Saber que un médico denuncia puede alejar a otras mujeres, que corren riesgo
de muerte por un aborto realizado en condiciones insalubres o con métodos
precarios, de un centro de salud para proteger su vida. El estudio del Cedes
muestra que en el mismo período –el año 2007–, 16 causas iniciadas contra
mujeres acusadas de someterse o consentir un aborto llegaron a juicio y no
hubo ninguna condena. Es decir, las denuncias no tienen otra función que
amedrentar a la mujer denunciada.
Los datos pueden tener otra lectura también: son una minoría, finalmente,
los médicos porteños que llevan a sus pacientes a la Justicia, tras conocer
que habían abortado en el marco de la consulta. En 2007 hubo 6545
internaciones por complicaciones por abortos en los hospitales públicos,
según las estadísticas oficiales recogidas por el Cedes, es decir, las
mujeres denunciadas fueron apenas el 2,2 por ciento del total que demandó
ayuda médica. Pero la amenaza de una denuncia y una posible condena
persisten. Las consecuencias de los abortos inseguros son la principal causa
de mortalidad materna hace más de veinte años. ¿Es el sistema penal el que
debe dar respuesta a un problema de salud pública? No. Cada año, alrededor
de 500 mil mujeres recurren, por distintas circunstancias, a una
interrupción voluntaria del embarazo en el país, según estimaciones
oficiales. Muchas quedan con lesiones gravísimas en su aparato reproductor,
algunas mueren. ¿Qué legislador está convencido de que esas 500 mil mujeres
deben ser encarceladas cada año? Imaginemos ese escenario. Es muy probable
que entre ellas, tuviera que ir presa alguna hija, prima, nieta, esposa o
sobrina, de varios diputados y senadores. Pero son pocos los que han
levantado la voz en el Congreso para romper con la hipocresía que implica
mantener la criminalización del aborto. ¿Cuánto tiempo pasará para que sean
mayoría?
Enrique Stola http://groups.google.com/group/varonesporlaequidad?hl=es&pli=1
Buenos Aires, Argentina
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